COMO FRACASAR EN CASI TODO Y AÚN ASÍ TRIUNFAR(EN TRABAJO SOCIAL)

Los últimos meses he estado algo desconectada del mundo virtual y seguramente lo esté aún  más en los próximos meses, sin embargo, no quiero dejar de lado en ningún caso este blog y quiero actualizar por lo menos una vez al mes para ir contando mis guerras dentro del mundo del trabajo social de empresa.

Los que me conocéis personalmente sabéis que he pasado unos meses muy duros como emprendedora social y que finalmente decidí darme un descanso mental y buscar trabajo por cuenta ajena durante un tiempo.

Siendo sincera, durante esta época se me cayó el alma a los pies y miedo me daba de mi misma cuando tenía que dar una charla, conferencia o clase a otros trabajadores sociales. Temía ser demasiado negativa y que mis fracasos laborales envenenasen mis discursos y los oyentes se fueran a casa desanimados y decepcionados. Siempre he tenido fama de ser una persona optimista y motivadora. Pero los hechos son los hechos y darme cuenta de que ADRES era un proyecto inviable tal y como lo había planteado y gestionado durante 3 años, no me hacía feliz (prometo hacer un post contando cada uno de mis fallos como emprendedora en este proyecto).

Afortunadamente, mi circunstancia laboral ha cambiado a mejor y he podido ver la situación desde otras perspectivas, espero que más realistas.

VERTE FRACASAR ME HACE FELIZ

Hasta esta mañana no tenía muy claro sobre qué escribir el post de hoy, más que nada quería justificar mi ausencia estos meses y poneros al día antes de escribir post más específicos que tengo en mente. Pero he visto esta noticia sobre un profesor de Princeton que ha publicado su CV de fracasos y me ha inspirado para lo que quiero transmitir.

Ultimamente he estado hablando con mis amigos trabajadores sociales, emprendedores y blogeros sobre el hecho de que, curiosamente, nuestros post más populares son los que hablan sobre nuestras propias miserias como profesionales. Como ejemplo pondré el post de Israel Hergon sobre su terapia personal o en mi caso, el post más leído durante la primera semana de publicación que fue sobre por qué me arrepiento de haber hecho tanto voluntariado.

No creo que este fenómeno del “éxito de los fracasos” tenga algo que ver con la envidia o las ganas de ver sufrir a alguien. Para nada, creo que más bien tienen éxito porque son post en donde al lector le resulta fácil reconocerse y reírse de sus propias neuras.

Vivimos en una sociedad en donde nunca se es suficientemente bueno, tenemos mil obligaciones, y eso nos hace sentirnos fracasados continuamente. Leer las experiencias de otras personas en donde se muestran sin tapujos esos pies de bailarina destrozados, nos reconforta.

Ese emprendedor que ves tan feliz dado charlas por todas las universidades de España está ahí porque ha sufrido, porque se ha superado. ¿Y si él ha podido porqué nosotros no? Las historias de lucha y fracaso nos inspiran más que las de éxito fácil. Porque entendemos que no existe el éxito fácil y es más, la palabra “éxito” o “fracaso” son relativos.

MIS SUPUESTOS FRACASOS Y EXITOS

Considero mi carrera profesional como la mayor carrera de obstáculos de mi vida. Cuando pensaba que las cosas iban bien, las cosas no iban tan bien y viceversa. En realidad, al final, creo que si he aprendido algo durante estos meses de completa crisis existencial ha sido a relativizar. Nunca sabemos a dónde nos va a llevar una situación y calificarla de “buena” o “mala” rotundamente sólo nos estrecha la cabeza y nos hace sufrir. De momento yo he pasado por lo siguiente:

  • Terminé la carrera de Trabajo Social en la universidad y gracias a una combinación de suerte/éxitomerecido, entré a trabajar en una gran ONG. Consideré que era un gran éxito al principio, pero después, a los tres años cuando me echaron y me cambiaron por mi alumna en prácticas. Lo consideré un fracaso ¡había perdido años de mi vida en una ONG en donde no tenía ninguna oportunidad de tener un sueldo digno algún día!
  • Al comprobar lo precario que suelen ser los trabajos en la ONG decidí dar un cambio radical en mi especialización y dedicarme a la Responsabilidad Social Corportiva en vez de a la Infancia y Familia como hasta ahora. Consideré un éxito este vuelco, porque la RSC estaba de moda.
  • Con el tiempo comprobé que la Responsabilidad Social estaba copado por profesionales de la empresa y era difícil encontrar trabajo en este campo viniendo del sector social puro y duro. Lo consideré un fracaso por ingenua, sólo tenía la opción de emprender.
  • Conseguí emprender en RSC y que el proyecto rodase. Conseguí socios privados, financiación pública y mil competencias más como emprendedora social. Lo consideré un éxito.
  • ADRES estalla: yo cada vez estoy más cansada del proyecto, las administraciones públicas no pagan y no tengo tiempo ni energía para conseguir más fondos privados. Me desespero y empiezo a trabajar de otras cosas. Lo considero un gran fracaso.
  • Sale una oferta de empleo en la Fundación Randstad (en Infojobs, si, eso aún existe) postulo y consigo entrar tras un duro proceso de selección. El motivo principal por el que me contratan: las competencias que adquirí mientras dirigía ADRES. ¿entonces, el punto anterior fue realmente un fracaso?

NUEVA ETAPA

Espero haber aprendido la lección y no dejarme llevar de nuevo de forma tan estrepitosa por mis emociones. TODO, TODO absolutamente lo que hacemos tiene un resultado. Me temo que la vida no es tan predecible como pensamos y claro, eso le da 100 patadas a nuestro ego y nos hace sufrir. Yo he sufrido mucho por mis fracasos en el plano laboral e imagino que a vosotros os pasará lo mismo. Por eso nos gustan tanto las historias de fracasos porque que en realidad son aprendizajes necesarios escondidos en situaciones que nos disgustan.  Yo ahora empiezo una nueva etapa. Me siento afortunada por la oportunidad que se me ha presentado, pero espero no perder de nuevo el norte y en el caso de toparme  con una nueva decepción, tratar de ver el aprendizaje que hay detrás.

Prometo seguir contando por aquí mis “fracasos” como trabajadora social en el mundo de la empresa.

¿Y tu, te sientes un profesional fracasado? ¿has aprendido a valorar los aprendizajes?

P.D. El título del post lo he sacado de un best seller: “Como fracasar en casi todo y aun así triunfar” en donde el autor, un reconocido dibujante nos cuenta sus desventuras como emprendedor, trabajador y artista.

Fracaso

 

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TRABAJO SOCIAL E INTELIGENCIA FINANCIERA: EL PORQUÉ ME ARREPIENTO DE HABER HECHO TANTO VOLUNTARIADO

Durante el pasado mes de Enero, al tener vacaciones me he permitido el lujo de poder quedar con todos los amigos y amigas que ya no viven en Sevilla y que volvían a casa por Navidad.
Además de la tremenda alegría que da volver a ver a amigos que, por circunstancias laborales, ya no puedes ver a menudo, varios de ellos me dejaron charlas trascendentales, de esas que te dan una idea de por dónde debes orientar los objetivos de año nuevo.
Tengo que decir que los meses julio-agosto-septiembre y los que siguen han sido muy difíciles para mí en el plano laboral. La morosidad de las administraciones públicas (que aún continúa inexplicablemente) y las muchas opciones que tengo abiertas, me tenían sumida en una especie de estado de shok: ¿por dónde tirar? ¿Por qué he sido tan estúpida de haber delegado mi sueldo del 2015 en una subvención? ¿Tendré éxito en mis proyectos más ambiciosos?
Sobre todo esto me quejaba a un amigo que tenía una trayectoria bastante parecida a la mía: es emprendedor, muy formado y con una ilusión desbordante. Además tengo que decir que mi amigo es lo que se llama en el mundo empresarial un “Connector”. Los connectors son personas que parecen que han nacido con una agenda y un teléfono móvil bajo el brazo. Mi amigo destaca por su cantidad de contactos y el firme empeño de que esos contactos se conozcan entre sí y lo que es más importante, que se ayuden entre sí. Si quieres que te presenten a alguien tienes que llamarlo y él te lo presentará encantado. De hecho, le gusta tanto su labor como “casamentero profesional” que se dedica profesionalmente al networking actualmente.
Mi amigo me escuchó y me dijo: “ayyy Almudena, yo también he pasado por eso. Y te diré lo que me recomendaron mis mentores de por entonces. Has emprendido demasiado pronto y te estás agotando. Tienes que aprender más sobre la vida. La gente tan idealista como nosotros no para de emprender cosas. Está en nuestra naturaleza, pero tienes que equilibrarte, te recomiendo que cojas más trabajos por cuenta ajena durante un tiempo al menos para recuperarte anímicamente. Yo fue lo que hice. Y ahora vuelvo a las andadas con mi propio proyecto con un poco más de energía”.
Y que razón tenía. A pesar de que recuerdo mi época universitaria como la más fácil y una de las más felices de mi vida, tengo que decir que mi idealismo hizo que tomase algunas decisiones que no fueron buenas. Empecé en el mundo de las ONG muy pronto, con 16 años y me sentí como pez en el agua ¡había encontrado mi sitio! Por eso estudié no sólo una carrera social sino dos: trabajo social y educación social. Los fines de semana coordinaba un proyecto social que había montado con mis amigos en un barrio en riesgo de exclusión social. Pasábamos tanto tiempo allí que bromeábamos con mudarnos al barrio, con las familias a las que atendíamos. Además entre semana estudiaba las dos carreras y era activista de Amnistía Internacional. Cuando mis compañeras de clase se iban a casa a estudiar o a trabajar yo me dedicaba a perseguir alumnos por el campus para que firmasen por la abolición de la pena de muerte en Japón. Gracias a mi pasión por la carrera conseguí muchas becas para hacer prácticas fuera de España. También tenía todo el tiempo del mundo para ir a congresos y cursos gratis. Mi vida era el trabajo social y la educación social, todo lo demás, sobre todo el dinero era innecesario. No entendía por qué había compañeras/os que trabajasen los fines de semana, salvo aquellos que realmente lo necesitaban. Pobrecillos pensaba, no tienen tiempo para hacer voluntariados ni irse a México a aprender. Como siempre he sido una persona muy poco materialista tampoco sentía que necesitase el dinero para caprichos. A mi hermana por ejemplo le gusta mucho la ropa y ella si trabajaba en su tiempo libre.

El jarro de agua fría llegó en el mundo laboral. En el mundo académico estaba en mi salsa, si te esfuerzas, sacas cualquier cosa. En el laboral hace falta otro tipo de inteligencia que se conoce como inteligencia financiera: la capacidad de ganar dinero y administrarlo bien. Y ahora paso a dar mis argumentos de por qué no debí haber hecho tanto voluntariado y si desarrollar otras habilidades:
1. Escoger bien las prácticas: Yo estaba tan cansada de mis múltiples voluntariados y prácticas en otros países que no escogí bien las prácticas en mi ciudad natal. Amigas mías sin ninguna experiencia de voluntariado si escogieron bien y pudieron quedarse a trabajar allí después.
2. Confundir las cosas: Tanta experiencia con ONG y prácticas gratuitas me hicieron olvidar lo que es el trabajo en sí: el trabajo está para darte dinero y tener unos medios para vivir independientemente. Yo no he correlacionado trabajo-dinero hasta hace muy poco, ya que siempre he dado mi tiempo libremente. Hay compañeros/as que tienen experiencia en otros sectores profesionales y eso está bien. Eso hace que sean más precavidos con su tiempo y escojan mejor las oportunidades. De hecho, las mejores trabajadoras sociales emprendedoras que conozco curiosamente han trabajado mucho en otros sectores como en tiendas de ropa.
3. Desarrollar otros conocimientos transversales: Más importante que la experiencia del voluntariado en el mercado laboral son saber inglés, el paquete office, carnet de conducir, ventas, contactos. Aprende esto cuanto antes y dominarás el mundo.
4. Alimentamos una rueda injusta: Como dice uno de mis profesores de carrera “la ley de voluntariado es una ley de economía en el fondo”. Es un problema terrible en la profesión. Nos están eliminando como profesionales y hacer voluntariado alegremente contribuye a ello.
5. Sobreestimar las becas internacionales: Una de las razones por las que he sido adicta a los voluntariados eran mis ganas de conseguir becas y hacer prácticas fuera de España. Era realmente buena haciendo esto. Sin embargo, después me he dado cuenta de que hay muchas, muchas opciones para coger experiencia fuera. Y opciones más inteligentes financieramente hablando. Ahora hay plataformas de intercambio internacional por todas partes, incluso para buscar trabajo allí directamente. Además de páginas de voluntariado internacional como hacesfalta.org u organizaciones como AIESEC. Vamos, que no hace falta conseguir una beca de la Universidad para aprender fuera.
Para terminar me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la inteligencia financiera y los trabajadores sociales.
Se me ocurre una cosa. ¿Y si tal vez la profesión esté tan mal pagada porque está formada por gente naturalmente con poca inteligencia financiera? ¿Atraerá la profesión del trabajo social a personas financieramente un poco ineptas que se sienten seguras trabajando en ONG y en la Administración Pública en dónde hablar de dinero es poco común? ¿En el fondo nos sentimos más cómodos trabajando gratis? ¿Qué tenemos que hacer los trabajadores sociales para espabilarnos en tema del dinero?
Por mi parte estoy en ello. Después de detectar esta limitación como emprendedora dedico mucho esfuerzo en desarrollar mi inteligencia financiera, que está ahí escondida tras años de vivir en el país de las piruletas. Ahora estoy aprendiendo que no puedo vivir sólo de buenas intenciones, tengo que seleccionar mejor mis proyectos (en función a su rentabilidad) para no desgastarme como emprendedora. En el mundillo empresarial se dice que en un verdadero emprendedor debe ser dos cosas: 1) Un visionario y 2) un gánster. El visionario ve las oportunidades, anima a la gente a seguirle y tiene intenciones puras. De eso tengo mucho. Pero el gánster debe saber poner límites, hacerse respetar y ver fríamente la situación real. Espero poco a poco mejorar en este aspecto. No quiero decir que de repente me vuelva una capitalista sin escrúpulos deseosa de arrancarle a mujeres, hombres y niños todos sus ahorros. Pero si tengo que equilibrarme en este aspecto. Tengo que hacerlo por mi bien y el de mis proyectos. Si no, siempre seré una emprendedora a medias.
P.D. Este post va dedicado a varios trabajadores/as sociales jóvenes que después de mis charlas se acercan para comentarme lo que les angustia trabajar en sectores que no son “lo nuestro”. Repetiré lo mismo que le digo a ellos: eso no resta, al contrario, suma. Siempre estamos aprendiendo. Los trabajadores/as sociales debemos de tener los pies en la tierra y la verdad, el trabajo, de lo que sea, ayuda a esto. Vedlo como una oportunidad, no como una amenaza para vuestra vocación.

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10 Lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I))

Ahora en noviembre cumplo exactamente tres años como emprendedora social. No es que sea mucho tiempo lógicamente, pero subjetivamente me parece toda una vida: los aprendizajes (y golpes) han sido tantos y tan intensos que tengo la sensación de que como ocurría en la película Interestelar, una hora en la galaxia emprendedora equivale a 7 años en el planeta tierra.
Espero que mis aprendizajes ayuden a más de un incauto e ingenuo emprendedor/a social que habite por la ciberesfera. Los aprendizajes los describo en orden cronológico:
1. Encuentra tu motivo: Suena tópico, pero todo Quijote necesita a su Dulcinea. Y créeme si emprendes en el sector social eres un Don Quijote luchando contra molinos (y más tarde, contra facturas, el banco, tu propia pereza, etc) así que desde el primer momento necesitas algo, una imagen, una visión, un lugar, una persona…que te motive a levantarte cada día para conseguir el objetivo de vivir de tu proyecto. En mi caso fue la idea de poder ver a mi novio cada semana y continuar disfrutando de nuestra vida en común. Llegó un momento en mi carrera profesional en donde fui consciente de que si continuaba trabajando para otros en el Tercer Sector tendría difícil independizarme y tener un sueldo digno. Así que tuve que elegir: o emigrar a otro país como habían hecho tantos de mis compañeros de profesión o quedarme y luchar por mi relación auto empleándome. En España existe el dicho que dice “tiran más dos tetas que dos carretas” pues bien, también hay pectorales que tiran como carretas. Decidí que la situación laboral no iba a determinar el tipo de relación que mantuviese con mi novio, y convertí mi amor por él (soy consciente de lo cursi que suena pero es la verdad) en el motivo de continuar cada día luchando por mi proyecto. Siempre lo digo: mi Dulcinea particular se llama Pablo y es informático y músico. Buscar aquello que te motiva a luchar contra todas las adversidades es vital antes de ponerte manos a la obra.

2. Cuidado si vienes del Tercer Sector: muchos de los emprendedores sociales venimos de toda una vida dedicada al Tercer Sector. Y eso es una desventaja a la hora de crear un proyecto que funcione ya que el Tercer Sector es un mundo aparte que no funciona con las leyes típicas del mercado. Yo siempre he trabajado en el Tercer Sector antes de emprender por lo que:

– Estaba acostumbrada a trabajar gratis y a crear proyectos de emprendimiento en donde la plantilla fuese voluntariado.
– Sabía crear proyectos pero no servicios
– Estaba acostumbrada a conseguir los recursos mendigando (al Estado por medio de subvenciones o a donantes privados) y no a exigir el cobro de servicios con un valor añadido.
– No entendía bien la correlación tiempo/dinero: estaba tan acostumbrada a trabajar gratis y rodearme de gente que hiciese lo mismo que no era consciente de que tiempo es dinero. Eso hizo que fuese nefasta a la hora de poner tarifas a mi trabajo.
– Sabia como motivar al voluntariado pero no a empleados ni a alumnos en prácticas que deben cumplir con su trabajo (excesivo buenrollismo en donde al final yo tenía que trabajar más horas por no saber cómo poner a la gente en su sitio)
Venir del Tercer Sector también me dio ventajas como acceder a muchos recursos y ayudas, saber trabajar bien en equipo y darle una perspectiva fresca a los proyectos nuevos, pero el gran lastre tenía que ver con la pésima relación que tenía dinero, lo que nos lleva al siguiente punto:
3. Asegúrate de la rentabilidad del proyecto: Mi primer proyecto de emprendimiento “Tinta Azul”, un proyecto de animación a la lectura con niños no tuvo éxito porque cuando comencé me di cuenta de que no me salía rentable. Si cobraba lo que los colegios querían que cobrase como monitora ganaba menos dinero que trabajando para Save The Children y las horas eran las mismas. Como no había investigado sobre las tarifas y los horarios extraescolares en los colegios de primaria, me vi con un proyecto precioso y viable pero que no era rentable.
4. Ten cuidado con las subvenciones, pueden ser una ruina en vez de una oportunidad: para los dos próximos proyectos (Biblioamigos Sevilla y Asociación ADRES) conté con las subvenciones como fuente primordial de recursos. Error: En el primer caso la crisis ya había comenzado con fuerzas y las administraciones públicas recortaron en todos los temas culturales priorizando los asistenciales. ¿De que servía que la gente en riesgo de exclusión leyese si no tenían que llevarse a la boca? Así que nada, decidí cortar mi precioso proyecto socio-literario y centrarme en un tema más urgente, la Responsabilidad Social Corporativa, un área en donde las administraciones no paraban de aumentar sus presupuestos. Pero había tres asuntos con los que no había contado: 1) cambiaron las leyes del tercer sector y ahora no te adelantaban el dinero sino que tu creabas el proyecto por tu cuenta y luego, si eso, te lo reembolsaban. Ese cambio de dinámicas me cogió por sorpresa y obviamente yo contaba con recursos privados para mantener a ADRES pero no suficientes como para procurarme un sueldo digno. 2) La gran competencia en el mundo de la RSE. Cuando yo comencé a idear el proyecto no existían tantas organizaciones con ganas de promover la RSE en España. Pero imagino que las grandes organizaciones no son tontas: están al día de todas las subvenciones que salen y muchas de ellas cambiaron sus estatutos para poder sumarse al carro de la RSE. Resultado: guerra de poderosas Fundaciones contra minis ONG contra la mía. ¿A que no adivináis quien gana siempre? Obviamente las grandes. Conclusión: que aunque consigas adelantar algunos proyectos tienes difícil recuperar el dinero porque las grandes siempre ganan. 3) ¡suena la flauta! Consigo una subvención de la Junta de Andalucía para poder auto emplearme en ADRES a media jornada durante un año. Entonces empieza la pesadilla: meses de papeleos absurdos que culminan en una morosidad extrema. Aquí estoy, con la subvención adjudicada y más de un año sin ver un solo euro de mi sueldo. ¿Cuándo cobraré? Misterio. En palabras de mi padre: “las subvenciones son como un regalo inesperado, puedes pedirlas pero no contar con ellas” pues eso, tened muy en cuenta cómo funcionan estas cosas. A mí me cogieron desprevenida porque en Save The Children yo cobraba religiosamente cada mes. ¿Porqué? Una socia de ADRES que tiene una gran ONG de intervención social me contó el secreto: las grandes ONG hacen acuerdos con bancos para poder adelantar el dinero a sus empleados. A ésta en particular la Junta de Andalucía les debe 100.000 euros. Y de esto me entero yo ahora ¡pobre pringada!
5. Especialízate o muere. Sé que soy pesada con este tema, hasta hice otro post sobre la Especialización. La gente que me conoce sabe que leo libros como si no hubiera un mañana. Pues bien TODOS los libros que leo sobre temas laborales/empresariales incluyen en el Top Ten de imprescindibles la necesidad de especializarse para poder hacer algo mínimamente interesante en el mercado de trabajo. Durante mi máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa me desesperé intentado buscar en que campo especializarme dentro de la ya especialización de por si en RSE. ¿Especialización al cuadrado? Si, y creedme que no fue sencillo. Tras sufrir las decepciones de ADRES (no poder conseguir más subvenciones, que no me pagasen la que había conseguido) decidí que mi próximo proyecto de emprendimiento social sería más real y completamente ajeno a las subvenciones, ONG y cosas por el estilo. Sería un proyecto empresarial hecho y derecho: montaría una SL o me haría autónoma, pero tenía claro que ya era hora de espabilarme y comenzar a pensar como una empresaria, no como una gerente de una ONG, que es lo que había hecho los últimos 10 años. Y así estaba: tuve que ver como mis amigos y mi hermana pequeña se independizaban y verme a mí, como siempre, a dos velas trabajando de lo que fuese porque a la administración pública no le daba la gana darme lo que me había prometido. Estaba harta y cansada. De nuevo, debía buscar inspiración para centrarme en un proyecto que a la vez me ilusionase y fuese rentable. En esta fase consulté a todos los expertos que pude: escribí correos a muchos profesionales para que me orientasen, leí más todavía. Mi mentor y presidente de ADRES, Miguel Ángel Moyano, que había terminado el mismo master hace unos años me recomendó que me especializase en un sector al que tuviese fácil acceso.
La verdad es que estaba un poco desesperada, así que decidí irme unos días al campo a despejarme con mi novio. En su casa del pueblo, en Aznalcóllar, ese día habían dejado enfrente de la puerta, en el felpudo, un especial del periódico “El Correo de Andalucía”. Yo, que leo todo lo que se me ponga por delante, cogí el periódico y lo abrí al azar. ¡Y ahí estaba todo lo que yo había estado buscando! Era un especial sobre minería y responsabilidad social. Un periódico entero sobre cifras a nivel internacional, nacional, autonómico. Vamos, la mitad de mi trabajo de fin de máster estaba allí a todo color y en papel reciclado. Me ilusioné tanto que lo decidí al momento: me especializaría en necesidades sociales, responsabilidad social y minería. Además, para más inri averigüé por casualidad que mi tatarabuelo y bisabuelo habían sido mineros. Y más casualidad todavía: mi abuela me contó que su padre (mi bisabuelo) había sido contable en una mina y que además era responsable de las ayudas sociales a los trabajadores (¿mi bisabuelo había sido el trabajador social de una mina?) lo que es la vida. Especializarme en este tema me ha traído oportunidades profesionales que nunca imaginé y desde luego, he creado mi proyecto de emprendimiento social (espero que el definitivo) sobre esta especialización. Y eso nos lleva al siguiente punto que desarrollaré en el próximo post.

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Mediación en empresas: todo un campo por descubrir

Antes que nada unas palabras para disculparme por mi abandono blogero, tanto por los post como por la newsletter. No es que haya sido voluntario, ni consecuencia de otra crisis de hambre de trabajo. 

No, se debe a dos cuestiones mundanas y no predecibles: el primero los exámenes del máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa que estoy cursando y que con suerte terminaré en Septiembre con la defensa de mi trabajo de fin de máster. En principio, los exámenes no tenían porqué interrumpir mi publicación de post, pero este año me he tenido que examinar de una asignatura extra junto a otra muy muy extensa. Traduciendo: me he pasado un mes volcada al 90% en estudiar exámenes, entregar trabajos y escribir el TFM. Cuando por fin he terminado con los trabajos y los exámenes (que no con el TFM que me acompañará en verano) me he visto con un retraso enorme en el trabajo y en ADRES, además de encontrarme con la desagradable noticia de que Mailchimps (si, ese sistema tan guay de newsletter protagonizado por un monito) ha decidido injustamente bloquearme la newsletter del blog y la de ADRES. Casi me da algo cuando el sistema me dice (y encima en inglés que da más miedo) que me bloquean la cuenta porque he hecho algo malo (que ni se que es) consecuencia: no he podido enviar a los nuevos suscriptores el documento de Trabajo Social en Japón ni explicar a los lectores el porqué no estoy escribiendo nada de hace dos meses.

En fin, para no enrollarme más y dar paso a la maravillosa entrevista que le hice hace meses a Sandra Merchán, concluiré que ahora mismo en espera de que Mailchimps entre en razón y se de cuenta de que soy inocente y no trato de venderos multipropiedades, tardaré un tiempo en recuperar la newsletter o hacer otra. Mientras, los nuevos suscriptores que no hayan recibido el documento de Trabajo Social en Japón pueden escribirme y se lo envio por correo. Y ahora si, sin más preámbulos os presento a Sandra Merchan y su increible trabajo como mediadora empresarial.

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Si sois españoles lo normal es que conozcais u os suene el nombre de Sandra Merchán,  Socia Fundadora y Mediadora Experta en Gestión de Conflictos en el centro de mediación Valencia – AlternativaGC. Es la encargada de coordinar y dirigir el área de Mediación empresarial, y Área de Formación para mediadores y nuevos proyectos. Además, dirige un de los proyectos de colaboración con el Centro de Mediación AlternativaGC, la Lanzadera de Empleo para Trabajadores Sociales B-SOS

Es una excelente analista de conflictos empresariales, lo que le hace estar íntimamente relacionada con la creación de nuevas empresas y la gestión de equipos. Este recorrido le ha llevado a participar como docente en diversos cursos sobre Mediación y Gestión de conflictos, y a participar como mentora y tribunal de iniciativas de apoyo al emprendimiento social.

En busca de más trabajadoras sociales guerreras

Creo que fue en uno de los múltiples grupos de Facebook a los que pertenezco en donde vi por primera vez a Sandra Merchán (Sand Mer para acortar) y digo vi porque recuerdo perfectamente su foto de perfil en donde salía una chica joven y sonriente en un barco. La conversación del grupo giraba en torno a un tema para mi nuevo (estoy hablando de hace un año y medio-dos) y me sorprendió leer un comentario suyo en el que decía que había montado una empresa de mediación junto a una abogada y una psicóloga, además de adjuntar un enlace de una noticia, el primero de los muchos premios que ganó su empresa. La imagen de las tres me gustó mucho “vaya tres valientes” pensé y no sólo por emprender, sino también por dar la cara como emprendedoras sociales ¡y nada de asociación! ¡una S.L! ¡con un par de ovarios! (bueno, en este caso tres pares) y así, se me quedó en la cabeza este proyecto y a esta persona a la que poco a poco fui conociendo mejor virtualmente y luego presencialmente. Antes de que ella me invitase a ir a Valencia para participar en su lanzadera de empleo, se me ocurrió hacerle una entrevista como tercer capítulo de “Trabajadores sociales emprendedores” pero creo que teniendo en cuenta la proliferación de proyectos de emprendimiento actualmente en trabajo social, consideré más oportuno centrarme en su trabajo como mediadora empresarial más que como emprendedora. Y aqui está la entrevista. ¡que la disfruteis!

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¿A qué se dedica la mediación empresarial? He visto que a veces se utiliza en asuntos de moobing por ejemplo…
S: Hay que tener claro que hay casos que son objeto de denuncia. Lo que es un delito está tipificado por la ley. Lo que está claro es que hay que tener un equipo muy completo y dependiendo del caso, trabajar con un profesional que sea capaz de detectar que el conflicto va más allá que un conflicto interno como es el caso de moobing. Hay que tener siempre a un psicólogo atento o a un trabajador social especialista en análisis de casos. Esto quiero decir que si yo entro en una empresa y veo un clima laboral conflictivo, que las consecuencias emocionales son de larga duración y cumple todos los requisitos de ser un caso de moobing, nosotras tenemos la obligación como profesional y personas de saber que eso no es mediable. Es un caso de denuncia. Y puede que luego, una vez denunciado, el juez o el abogado pueda proponer actos de mediación. Porque por ejemplo para la victima (estamos hablando de victima y victimario) un gesto de perdón puede ayudarla a recuperarse emocionalmente antes, pero hay cosas que hay que tener en cuenta y mucho ojo de detectar si el conflicto va más allá de un conflicto relacional o si va más allá y debe resolverse por otra vía. En este segundo caso no sería nuestro trabajo. Sería algo mucho más serio. El mediador debe tener la suficiente responsabilidad profesional de dar respuestas y alternativas, es decir, orientando a la persona que ha solicitado la mediación y acompañándole a que tome la decisión. No todo es mediable. Yo no voy a una empresa buscando un conflicto de ese nivel. La negociación y la mediación tiene que ir antes. ¿Por qué no se habla por ejemplo de la mediación en caso de morosidad con toda la que hay? En incumplimientos de contratos laborales, en despidos improcedentes…te podría contar casos preciosos de mediación empresarial que han tenido efectos terapéuticos muy buenos para los implicados como por ejemplo un caso de morosidad que fue solventado por un acuerdo de mediación en una empresa de transportes en la que el cliente dejó de pagar una factura muy alta, trabajaba de camionero con su camión y no pudo hacer frente a una avería del camión y dejó de pagar la factura. Entonces la empresa le requisó el camión. Ese caso llevaba paralizado un año y medio: la empresa con el camión y el hombre con una depresión de caballo que no podía recuperar su medio de trabajo porque no podía hacer frente a la avería. Un caso precioso que además tuvo mucho trabajo de campo porque era inviable hablar con esta persona. Se había ido a casa de sus padres y no hablaba con nadie. Era un hombre mayor que con la depresión no podía hacer frente a la situación. Así que nos fuimos a casa de sus padres, personas muy mayores que estaban sufriendo mucho por la situación de su hijo. Sin embargo, fueron el canal por el que teníamos que acceder a su hijo. Le explicamos que no estábamos allí para exigirle el dinero sino para acompañarle y esperando a que estuviese preparado para hablar con nosotras sobre el tema y encontrar vías de solución al problema. Lo entendieron y conseguimos hablar con él y se hizo un trabajo de acompañamiento muy grande. Estamos hablando de una persona que estaba sufriendo una depresión por el desempleo: llevaba un año y ocho meses sin su camión, su herramienta de trabajo y no había podido hacer frente a los pagos que debía. El trabajo de comunicación con la empresa fue muy bonito porque entendieron la situación que él estaba pasando y se llegó a un acuerdo de pagar las facturas en tres plazos. Además la empresa perdonó los intereses que tenía (el impago había supuesto más gastos a la empresa). Pero con esto la persona se movilizó y después de estar un año y ocho meses con depresión, con su vida bloqueada, consiguió movilizarse y dialogar. Se perdonaron y ese día el hombre salió de la empresa con su camión que para él era lo más importante. Lo que en principio era un problema de impago se acabó convirtiendo en una intervención social terapéutica y había mucha gente sufriendo. No sólo la empresa sino también el deudor y su entorno social más próximo. Por eso te digo que no hay que ir al conflicto más famoso como el moobing. Hay muchos casos en los que se puede actuar.
¿Cómo llegasteis a la empresa para ofrecer vuestros servicios?
Pues acción comercial. Primero hacemos un análisis de los sectores empresariales que suelen tener más conflictos. Aquí en Valencia suele ser el sector de transporte y la construcción, que ha traído mucho endeudamiento y mucho desempleo ¿Cómo se hace? Con estudios de mercado, hemos preparados documentos de información de los servicios, solicitamos acudir a la empresa llamando por teléfono, y obviamente como buenas comerciales tenemos buenas promociones. Con las empresas trabajamos con una fórmula que se llama “a riesgo o a éxito” ¿Qué quiere decir? Que las empresas no nos pagan si nosotras no conseguimos un acuerdo. Esto para las empresas es beneficiosa porque no se arriesgan a nada. A lo mejor entran 20 casos y consigues 5. Pero ya has llegado a veinte empresas y les has hablado de tus servicios y conocen lo que haces.
Estarás aprendiendo muchísimo…
Si, yo nunca me imaginaba durante la carrera teniendo que venderme. Nadie me ha hablado de estrategia empresarial o de marketing. Nadie me ha hablado del descuento, de la promoción…todo eso es algo que tienes que auto aprender. Eres autodidacta. ¿Y cómo he aprendido esto? Porque acudo a todas las formaciones, charlas, conferencias que puedo de estrategia empresarial. Me encanta el neuromarketing, creo que es una rama muy positiva del marketing. Es diferente al Marketing tradicional capitalista de invitar a consumir porque si, sino que hay otras estrategias como la colaboración, los convenios, todo esto da mucha visibilidad, te hace ser referente en tu sector. Pero esto lo hemos tenido que aprender. Nadie nos lo dijo en la carrera ni en el máster. Y es muy importante el equilibrio de las dos cosas. Por eso hablaba de trabajar el lenguaje y el discurso empresarial del trabajo social. Hay que trabajarlo porque nos estamos quedando fuera del sector. Y el sector empresarial es otro más.
¿Recomiendas algún libro de mediación y casos prácticos en empresas?
Como tal no. Pero existen dos libros: Cómo conseguir el sí y el poder del no, que es muy recomendable, de casos de negociaciones en empresas. El autor es muy famoso. WILLY URY/ROGER FISHER Y BRUCE PATTON. Y te recomiendo dos libros más que para mí son esenciales: “Negociación, resolución de problemas y creación de valor”, escrito por la Universidad de Navarra, me lo recomendó un directivo de Recursos Humanos de Coca-Cola hace unos cinco años y “Guerra y Paz en el trabajo” de la Universidad de Valencia. Estos son los dos que más utilizo en el día a día.
Leo continuamente libros sobre el tema. Sobre todo de negociación que hay muy poca formación sobre el tema y es algo que se tiene que adquirir con la práctica.
¿Te ves dentro de unos años escribiendo un libro sobre Trabajo Social y Mediación empresarial? Sería muy interesante.
No te digo que no. Si, es una de las cosas que tengo pendiente. Siempre les digo a mis alumnos. A los poco alumnos que he tenido en mediación les digo: “no creéis una empresa de mediación, escribid sobre mediación” y es lo mismo que les recomiendo a los trabajadores sociales. Que escriban sobre el trabajo social relacionado con su especialidad. Y algún día me lo tendré que aplicar yo…

AlternativaGC

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¿Y vosotros? ¿conociais la mediación empresarial?

¿Pensais que es un proyecto viable?

De momento a Sand Mer y a sus compañeras parece que les va bien. Más información en: http://www.alternativagc.com/

¡Por fin imparto mi primer curso online! ” Trabajo Social en Empresa: Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa”

¡Estimados lectores y lectoras! el 6 de Abril voy a impartir el primer curso online sobre “Trabajo Social en la Empresa: Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa”. El curso me lo ha solicitado el Colegio de Trabajadores Sociales de Cádiz y afortunadamente estará abierto para colegiados y no colegiados, españoles o trabajadores sociales de otros países.
Muchos de vosotros me habéis escrito durante el último año preguntándome si iba a impartir formación sobre mi trabajo en las empresas y aquí tenéis la respuesta: si, por fin me he buscado un hueco y la consultora de RSC para la que trabajo me da dado luz verde para ponerme a ello ¡por fin podré condensar todo lo que estoy aprendiendo en mi día a día en un curso! Al principio pensé en uno de 25 horas, luego en uno de 30…pero a medida que pasaban los meses fui aprendiendo más y más sobre emprendimiento social y responsabilidad social corporativa, así como nuevos nichos laborales que están dentro del desarrollo sostenible y siento que no puedo dejar fuera esa información del curso, así que me he plantado en 60 horas y listo.
Sé que nos encontramos en un momento difícil y el dinero no abunda, así que prometo que mi curso será lo más práctico posible y el fin último y primerísimo será sacarle partido “en el mundo real”. Los lectores que me conocéis personalmente sabéis lo importante que es el sentido práctico para mí: No creo en la titulitis ni en el pdfing (esos cursos que son archivos pdf y listo) para encontrar información sobre emprendimiento social y RSC tenéis el Google a vuestra disposición. Lo que yo quiero que consigamos juntos es trasladaros la información más relevante para nosotros los trabajadores sociales y lo más importante: conseguir entre todos las herramientas y la motivación para ponerlas en práctica en nuestro día a día.
Así que después de darle muchas vueltas la cosa que quedado así:
DENOMINACIÓN: Curso Online “Trabajo Social en la Empresa: Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa”
OBJETIVOS:
– Conocer qué es el Desarrollo Sostenible y qué oportunidades laborales nos ofrece a los trabajadores sociales
– Ampliar la red de contactos profesionales
– Mejorar la empleabilidad de los asistentes
– Facilitar la creación de un proyecto propio de emprendimiento social, responsabilidad social empresarial o de empleabilidad.
– Incorporar conocimientos prácticos sobre las dos vertientes actuales en materia de Trabajo Social y Empresa: emprendimiento social y RSC.

CONTENIDOS:
Tema 1: El Desarrollo Sostenible: qué es y porqué está teniendo una gran importancia en el siglo XXI
Tema 2: El emprendimiento social: un proyecto social sostenible. Cómo proponer un proyecto de trabajo social a una empresa social o montar nuestra propia empresa.
Tema 3: La Responsabilidad Social de las Organizaciones: Administración Pública, Empresas y Sociedad Civil.
Tema 4. Trabajo Social, RSC y Empresa: promoviendo el cambio a nivel interno y externo
Tema 5. Gestión de la RSC en el Tercer Sector
Tema 6. Gestión de la RSC en Empresas de Dependencia
Tema 7. Proyecto de fin de curso: Temas a elegir: proyecto de empleabilidad, proyecto de emprendimiento o proyecto de gestión de la RSC.

METODOLOGÍA: Se utilizará activamente el foro, videos, temario en PDF y lecturas complementarias. Al final de cada tema habrá una actividad práctica que habrá que superar y finalmente un trabajo de fin de curso cuya temática podrá escogerse entre las 3 opciones existentes.
FECHA DE CELEBRACIÓN: Abril-Mayo
COSTE TOTAL: 60 € colegiados 90 € no colegiados
NUMERO MÁXIMO DE ALUMNOS: 25
ENTIDAD ORGANIZADORA: Colegio de Trabajo Social de Cádiz
APUNTARSE EN: gestiontscadiz@cgtrabajosocial.es

 

NOTA: Además, mis amigos de Trabajo Social por Internet me han dicho que puedo añadir al curso su capacitación de 4 horas sobre autoempleo en trabajo social, así que ya sabeis! ¡dos cursos por uno! ; )

Aqui os dejo la información en PDF:

Infocurso

cartel curso

TRABAJADORES SOCIALES EMPRENDEDORES (IV): ROCÍO BLANCAS. FIRMA QUATTRO MÁLAGA.

malaga

A lo largo de los años varias veces he entrado en la página web de Firma Quattro Trabajo Social. En una de las ocasiones me di cuenta de que en el apartado de Contacto, aparecían dos sedes: una en Sevilla (la conocida oficina donde Ana Hernández atiende a sus clientes) y otra en Málaga.
Me llamó mucho la atención saber que en Málaga Firma Quattro tenía otra sede. ¿la dirigía Ana Hernández desde Sevilla? ¿la habría fundado otra trabajadora social? ¿cómo trabajaría la empresa en Málaga? En algún momento (no sé cuándo ni quien agregó a quien) tuve a Rocío Blancas, Responsable de de Firma Quattro en Málaga en mi Facebook y no dudé en pedirle una entrevista para Trabajo Social Corporativo.
¿Queréis conocer su historia? ¡Pues vamos a ello!

– Cuéntanos como empezaste en Firma Quattro:
– Rocio- Ya hace bastantes años tuve la gran oportunidad de formarme con Ana Hernández…
– ¿ a través de…?
– A través de la Universidad de Huelva y posteriormente del colegio de TS de Madrid, donde realicé la especialización en peritaje social. Me quedé entusiasmada con lo que ella transmitía y con el alto nivel de conocimiento que adquirí en esas horas de formación. Siempre quise formar parte de la plantilla de Firma Quattro, para mí era un sueño. Y hace unos años me desplacé a Sevilla para hacerle una propuesta a Ana a fin de abrir una sede en Málaga. Ella, con la calidad humana que tiene de atender y ayudar a todo el mundo y su buen criterio, apoyó mi iniciativa desde un primer momento…Y nos pusimos manos a la obra.
¿Has trabajado alguna vez en el Firma Quattro de Sevilla?
– No, no he trabajado nunca. Pero voy a menudo para asistir a las reuniones de coordinación con Ana y con los demás miembros del equipo…
¿y ahora mismo en estos años, que servicios estáis desarrollando?
– Tenemos clientes individuales y colectivos. Realizamos peritajes sociales y mediación familiar para clientes individuales. Y nuestros clientes colectivos son empresas y mutuas de accidente de trabajo y enfermedad profesional. Actualmente intervenimos con los empleados de una gran empresa de ámbito nacional y atendemos a las personas que han sufrido accidentes de trabajo de la mutua.
– ¿y todo ese trabajo no te ocupa el tiempo completo?
– ( se ríe) Si, me ocupa todo el tiempo. De hecho, estoy en una época de mi vida muy orientada al ámbito profesional. Para mí es muy importante seguir apostando por ello, porque me entusiasma mi profesión y porque disfruto mucho aprendiendo con los casos que me llegan. Además, siempre digo que es un placer caminar de la mano de quien, para mí, es la gran maestra del Trabajo Social, Ana Hernández.
– ¿Conoces el blog Trabajo Social Corporativo?
– Si, lo conozco.
Yo lo enfoco mucho al emprendimiento social y a la responsabilidad social empresarial. Tienes alguna formación o conocimiento de responsabilidad social empresarial? ¿en tu trabajo diario con las empresas es importante?
– Si claro. Cuando una empresa decide contratar un servicio de trabajo social está apostando por la responsabilidad social corporativa. Está invirtiendo en la calidad de vida de su equipo humano. Y en el día a día se evidencia cómo la labor del trabajador social redunda beneficiosamente en sus empleados. Empiezo a observar que, cuando un empresario conoce lo importante que es nuestra intervención, no puede prescindir de nosotros.
– Hay poca información sobre el trabajo social de empresa. ¿podrías hablarnos un poco más de esta forma de intervención? Por ejemplo, ¿Cuántas horas le echas a la empresa nacional con la que trabajas en Málaga?
– Pues no podría hablar de horas fijas en esta empresa, porque atendemos los casos que nos llegan a demanda. Es decir, que hay días que le dedico 1 hora y días que dedico 6, en función de la demanda existente.
Para que me haga una idea: ¿la empresa os llama y os dicen “necesito tal servicio”?
– El servicio que prestamos, concretamente desde Málaga, es demandado directamente por los empleados de dicha empresa. Realizamos las entrevistas pertinentes y realizamos informes sociales. El objeto prioritario de nuestra intervención es valorar y gestionar de manera profesionalizada el fondo de acción social puesto a disposición de los empleados. Y la intervención social, como es lógico, se realiza de manera paralela a la gestión de este recurso interno.
Entonces, ¿con las empresas siempre se trabaja a partir de los informes sociales?
– En la empresa para la que trabajamos en Málaga sí, pero hay otras posibilidades. Por ejemplo, en una de las empresas que lleva Firma Quattro en Sevilla, la trabajadora social tiene un horario de atención y se encuentra a disposición de los empleados en el mismo centro de trabajo. Atiende a todos los trabajadores, desde los que ostentan cargos de operarios hasta directivos. Creo que esa idea es muy importante, Almudena. El trabajo social tiene que estar presente para cualquier persona. Hay una frase de Ana, no se si la conoces, que es muy descriptiva y dice “detrás de cada persona tiene que haber un trabajador social”.
Si, la conozco, aparece en su libro.
– La verdad es que es muy acertada esa afirmación. Debemos llegar a todas las clases sociales. Tenemos que ser conscientes de nuestras capacidades como profesionales del trabajo social y nuestro amplio ámbito de actuación… No estamos solamente para atender a personas en situación de marginalidad. Porque todas las personas, sea cual sea su situación económica, pueden presentar problemas sociales. Pensemos en situaciones de violencia de género, ludopatías, alcoholismo…son problemas que necesariamente no tienen una relación directa con el factor económico pero que pueden alterarlo a medio plazo. Los trabajadores sociales tenemos que realizar actuaciones preventivas y esto no lo podemos perder de vista.
¿Te has encontrado con resistencia profesional en nuestro campo?
– ¡muchísima! Sobre todo resistencia vinculada a los complejos que tenemos, vinculada al desconocimiento de nuestra profesión y al factor ideológico. Yo personalmente soy fiel defensora de los servicios sociales, y por supuesto que defiendo que tenemos que estar para las personas que más lo necesitan. Pero no estoy de acuerdo en que éste sea nuestro único ámbito de actuación. Tenemos una inmensidad de competencias aún por explorar. Y el objetivo de que nuestros servicios lleguen a todo el mundo lo tengo muy presente en mi día a día.
En realidad esta situación la tenemos concretamente en España, en otros países no ocurre esto. Me gustaría saber tu opinión sobre la situación actual del trabajo social.
– Bueno. La situación es desalentadora si nos quedamos anclados en nuestros orígenes y en el concepto de que estamos sólo para las personas marginadas. Entiendo que el gasto público debe ser acorde a las necesidades sociales, que hay que defenderlo y me entristece que se esté debilitando la acción social con las personas más vulnerables. También considero que, llegados a este punto, puede resultar instructivo analizar el trabajo social en otros países y aprender a reinventarnos. Es una buena oportunidad para ello. Por ejemplo, en Inglaterra la gran mayoría de los trabajadores sociales (social workers qualified) actúan en ejercicio libre como peritos forenses. En Argentina, no se celebra un juicio sin antes haber ofrecido a las partes litigantes unas sesiones de mediación familiar. En Perú, en cada empresa existen trabajadores sociales que intervienen con los empleados… Quiero decir con estos ejemplos que si tenemos conciencia del inmenso campo que podemos abarcar, seguramente la defensa de nuestra profesión sería más amplia y contundente.
– ¿cuáles dirías que son tus puntos fuertes como trabajadora social?
– Soy muy meticulosa en mi praxis, cuidando por ejemplo de nuestra principal herramienta de trabajo: los informes sociales. Fuera de nuestro ámbito, muchas personas infravaloran nuestra profesión, porque nos consideran poco científicos y poco técnicos. Por eso considero fundamental cuidar nuestros instrumentos propios.
¡y soy muy positiva también! Siempre pienso que el ámbito social es inmenso y que en él, todos tenemos cabida. Esa convicción me ha abierto muchas puertas.
– De todos tus servicios en Firma Quattro, ¿cuál es tu favorito?
– Pues tengo que reconocer que me apasiona el ámbito forense. También me gusta la docencia. Ana y yo acabamos de impartir un Curso de Especialización en Dictamen Pericial Social a través de la Universidad de Málaga y la experiencia ha resultado muy satisfactoria, por la ilusión manifiesta del alumnado y por todo lo que han (y hemos) aprendido. Pero en general, todo lo que hago relacionado con esta profesión me entusiasma.
– Para terminar, ¿qué consejos le darías a los lectores de Trabajo Social Corporativo?
– Además de recomendar que nos reciclemos continuamente, el consejo fundamental es que mantengamos la ilusión, incluso en momentos de crisis. Somos muy necesarios en esta sociedad, y lo somos para todas las personas. Que exploren el ámbito privado, donde tienen cabida infinidad de ideas y, el que lleguemos lejos o no, sólo depende de nosotros.

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¿y vosotros? ¿alguna vez habéis pensado en montar una franquicia de un proyecto que ya existe? ¿pensais que es mejor crear un proyecto propio o unirse a uno que admiréis?