Innovación Social y otras reflexiones en el I Congreso ATSEL

EN EL CONGRESO ATSEL

El 31 de Marzo tuve la suerte de ser invitada  aI 1º Congreso de la Asociación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores Sociales en el Ejercicio Libre (ATSEL) que se celebraba en Málaga.

El lema del congreso era “Promoviendo el cambio, creando futuro” y mi participación era en la mesa redonda sobre Innovación y nuevos yacimientos de empleo. Compartí la mesa con Javier Espinosa, uno de los organizadores del Congreso y trabajador social en el ejercicio libre, creador de Jábega Social; Carmen Mata Rico, vicepresidenta segunda de la Diputación de Málaga y Jose María Regalado, creador del proyecto Inmersion TIC Academy.

Como nuestras intervenciones se hicieron muy cortas, en primer lugar creo que me agobié contestando las preguntas que Javier nos hizo y seguramente conteste “en plan collage” mezclando conceptos unos con otros y hablando atropelladamente porque era consciente de que tenía muy poco tiempo. En definitiva, me bajé del escenario pensando que me había comunicado poco y mal con los asistentes.

Se lo conté a Javier más tarde y hasta le enseñé las hojas en donde había escrito y contestado a cada una de las preguntas con antelación. Había impreso las hojas y me las había ido estudiando de camino en el tren. Vamos, quería darlo todo como ponente. No todos los días se organiza un congreso sobre trabajadores sociales emprendedores ¡tenía que estar a la altura!

Entonces Javier al ver mis hojas se le ocurrió que podría completar lo que había dicho en la mesa redonda con un post sobre el tema, contestando las preguntas que tanto interés había tenido en contestar detalladamente, luego él  pasaría el post a los asistentes al congreso. Así mataría tres pájaros de un tiro:

  • Me quedaría más satisfecha de mi intervención ya que podría transmitir lo que quería transmitir.
  • Aprovecharía “los deberes” que hice para el Congreso contestando preguntas que son muy interesantes a mi parecer.
  • Me serviría para publicar un post en este blog, que no escribo tanto como me gustaría

Pues nada, sin más demora, aquí van las preguntas.

PREGUNTAS SOBRE INNOVACIÓN Y NUEVOS YACIMIENTOS DE EMPLEO

  1. ¿Qué es la responsabilidad social corporativa? La responsabilidad social corporativa es además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medio ambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones.”- Foro de expertos de RSE. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
  2. ¿Qué hueco tiene el trabajo social en la responsabilidad social corporativa? El trabajo social siempre ha tenido su hueco en la RSE, sobre todo en EEUU donde no hay una protección estatal tan fuerte como en Europa, asociaciones de trabajadores sociales han contribuido a formar la idea que tenemos hoy en día de la RSC. Existe bastante contribución teórica en los países donde están implantada la RSC, pero en otros países hay más contribución operativa que otros. Sobre todo en los anglosajones que tienen una tradición más fuerte de ayuda social privada, la Universidad “Southern California School of Social Work” ofrece el máster de “Social Work and Business in a Global Society” donde incluye todas las competencias del trabajo social en las RSC. El trabajo social de empresa forma parte de la política de RSC de una empresa, siempre que esas funciones que hace el trabajador social dentro de la empresa vayan más de lo legal. Un ejemplo. Imaginaos que un país la ley obliga a todas las empresas a utilizar una parte de sus beneficios en becas formativas para los hijos de sus trabajadores y que fuese una trabajadora social la que tuviera que hacer un informe social de selección. En tal caso al ser obligado por ley no sería RSC pero si trabajo social de empresa. Ahora imaginad que un trabajador social gestiona los proyectos de acción social de una empresa que decide dar un dinero a un entorno de forma voluntaria, entonces sería trabajo social de empresa más RSC. Y el tercer ejemplo que os puedo dar es mi caso. Yo soy trabajadora social y trabajo en el sector de la RSC, pero no utilizo las herramientas exclusivas del trabajo social, aunque si comparto competencias del trabajo social. Yo soy una trabajadora social que trabajo en la RSC pero no en trabajo social de empresa.

Desde mi punto de vista pienso que a nivel teórico hay muchísima bibliografía sobre trabajo social de empresa, trabajo social en la RSC etc, pero falta muchísimo el trabajo social ya sea en la RSC o en la empresa a nivel operativo. Creo que se dedica demasiado esfuerzo a hablar sobre el hueco del trabajo social en la RSC o en la empresa y muy poco a ocupar ese hueco que al final es lo que tiene realmente impacto en la sociedad. Ocupar ese hueco no es sencillo, porque nos obliga a desarrollar competencias que en los trabajadores sociales pueden no ser comunes. Esas competencias son las siguientes: aprender a gestionar la ambigüedad, interés por muchos temas incluidos la economía, el medio ambiente, la política, los derechos humanos, hay que tener en cuenta que tu trabajo es influenciar en especialistas de estos temas, aprender a influir sobre los demás es importantísimo, porque en la RSC supone hacer cambios novedosos y tratar de involucrar a tus compañeros en ellos. Esta competencia también explica por qué las Fundaciones empresariales están formadas normalmente por profesionales que han estado en otros departamentos de la empresa, su influencia en la organización es mucho mayor que la de cualquier profesional venido de fuera. La comunicación escrita, hablada, adaptada al interlocutor, interés en el mundo empresarial, capacidad de tener empatía hacia los objetivos que presionan a las personas con las que tratas, ventas, realmente vendes ideas nuevas, aquí tiene que ver mucho con tu capacidad de influenciar, de comunicarte y de otra de las competencias que no he dicho como la capacidad de escuchar porque tienes que conocer las necesidades de tres interlocutores diferentes: empresa, administración pública y sociedad civil, son más interlocutores que el trabajo social tradicional;  la gestión de proyectos, investigación y análisis, (hago mención a la labor de Randstad Reseach) , y entender bien estos informes y verlos como un todo integrado. Creo que sería una gran ayuda para el trabajo social y el mundo empresarial en general si los trabajadores sociales dedicásemos tiempo a tratar de ocupar espacio en la RSC. Bastante a menudo recibo correo de trabajadores sociales de todo el mundo que están investigando el tema y les ayudo y me alegro. Pero me alegro mucho más cuando recibo correos de trabajadores sociales que me escriben porque tienen alguna duda profesional sobre un proyecto de RSC que están llevando a cabo. La investigación es sólo el paso previo no nos quedemos ahí. Las competencias que he citado se desarrollan experimentando y yo creo que bueno, que si estáis aquí en este congreso es porque tenéis ganas de experimentar y de dar un gran salto.

  1. ¿Qué es para vosotros la innovación social? Es crear procesos novedosos para intervenir en la sociedad.
  2. ¿Cómo podemos implementar la innovación social desde el trabajo social? Hoy en día hay muchas metodologías, pero básicamente se reducen en investigar, actuar, tomar distancia de lo actuado, investigar, actuar, tomar distancia de nuevo y analizar lo que podemos hacer mejor sin ningún tipo de límites, arriesgándote. Tiene una parte mental y analítica a la hora de ver lo que has hecho y como lo has hecho y otra instintiva a la hora de arriesgarte a saltarte los límites conocidos.
  3. ¿Cuáles son los nuevos yacimientos de empleo dentro de la innovación? Economía colaborativa con sus centros de coworking, bancos del tiempo, ecoaldeas, la mediación, la RSC, el emprendimiento social. Los yacimientos de empleo siempre van a depender de algunos elementos del entorno como la legislación para eso están nuestros colegios profesionales y las asociaciones de trabajadores sociales y de las capacidades individuales de cada trabajador social para adaptar sus competencias a esa situación profesional.
  4. ¿Podéis citar alguna experiencia novedosa en la que el trabajo social tiene o puede tener hueco? Hay muchas, pero voy a citar una que explico a los del másteres de dirección de centros gerontológicos de la UPO. El proyecto Trabensol.
  5. ¿Estamos explotando los nuevos nichos? Muy poco, son profesionales contados los que han tenido éxito en sus objetivos a largo plazo en los nuevo nichos (aquí mencioné el trabajo de un par de colegas fantásticas). O quizás simplemente son poco visibles porque no tienen blogs o colaboran poco en eventos de este tipo.
  6. ¿Qué oportunidad da el ejercicio libre a la hora de plantear proyectos innovadores? Da oportunidades, pero de forma sutil. Y lo voy a explicar con un ejemplo fuera del trabajo social pero muy ilustrativo. Un colega del mundillo de la RSC trabajó con un gran empresario de la restauración española, esté le contó que su éxito se debía simplemente a que se había dedicado  a copiar productos y luego los había mejorado. Pienso que este es un ejemplo fantástico .En definitiva en el trabajo social en libre ejercicio creo que tendríamos que hacer lo mismo. Copiar un 90% de cosas que ya tengan éxito, que sean fácilmente reconocible por el consumidor final y luego añadirle un 10% de innovación total y ahí arriesgarnos y darlo todo. Desde luego a este hombre le fue maravillosamente y creo que a nosotros también podría irnos bien así. La innovación es fantástica pero debe ir poco a poco partiendo de una base más bien conservadora (recordad la campana de Gauss, la mayoría tardía y los rezagados pueden hundir nuestro negocio) así que si, claro que hay oportunidad.

Estas son mis respuestas, cada una de ellas da hasta para un post.

¿Y vosotros/as? ¿pensáis en emprender? ¿tenéis vuestras propias ideas sobre innovación?

Como enfrentar el desempleo desde el trabajo social

Siempre he sido un pelí obsesiva del trabajo.
De hecho, aquí me tenéis, un sábado por la mañana dedicándome a escribir sobre mi empleo y sobre EL EMPLEO en general.
Pienso que hay dos grandes razones para esto:
1. En primer lugar el ejemplo has vivido en tu casa. Tanto mi padre como mi madre han tenido como vértice existencial sus trabajos.
2. Vivimos en una sociedad con una fuerte ética del trabajo, en donde el empleo es sinónimo de utilidad.
Ahora mismo mis funciones en la Fundación Randstad implican conocer y atender cada día a personas desempleadas que buscan orientación y sobre todo intermediación. Esa labor cada vez más necesaria en la que los técnicos ponemos voz a personas que por diferentes razones, se han quedado rezagados del mercado laboral.

TRES TIPOS DE USUARIOS. TRES TIPOS DE DESEMPLEO.
De momento he podido clasificar a mis usuarios en tres tipos:
Personas que no encuentran empleo por motivos personales. Aquí sitúo a los usuarios cuyo desempleo no es más que un reflejo lógico de su importante exclusión social. Tienen falta de higiene, consumen demasiado alcohol o están aislados socialmente. Siendo sincera desde la entrevista de diagnóstico los técnicos somos conscientes de la enorme dificultad que tienen estas personas para encontrar empleo en empresas convencionales. Como pertenezco a una Fundación y no a los servicios sociales no puedo inmiscuirme en los problemas personales de este usuario. No puedo sugerirle una mayor higiene, ni que busque ayuda con su alcoholismo, ni que cambie su estructura familiar para que deje de ser disfuncional. Lo único que puedo hacer es atenderle de la manera más educada posible. En estos casos ser humanos y compasivos es lo único que podemos hacer desde la Fundación. Y desde luego darle exactamente los mismos recursos que a los demás usuarios aunque en el fondo sepas que tenemos pocas posibilidades de encontrarle oportunidades laborales. Sobre este tipo de usuarios me gustaría escribir mucho más. Pero es un tema delicado y complejo que seguramente dada mi trayectoria profesional ni esté preparada para juzgar. Desde luego son los casos que más me sobrecogen tanto a mí como a mis compañeros de oficina de otros departamentos.
Personas que no encuentran empleo porque son “de la media”: Son personas que simplemente se adaptaron lo mejor que pudieron al mercado laboral en su momento, pero que actualmente les cuesta encontrar empleo porque no disponen de los conocimientos que las empresas demandan actualmente. Un ejemplo: son trabajadores que estuvieron 20 años en la fábrica de su pueblo realizando estupendamente su función. La empresa hizo un ERE y actualmente no encuentran empleo porque las empresas les solicitan una formación superior o mayor especialización. Son los administrativos sin conocimientos de inglés o desactualizados, los peones de mantenimiento que cuentan sólo con el graduado escolar, las secretarias de dirección que sólo tienen un B1, ese director de comercial que pasó de una industria a otra y no tiene especialización etc. Quizás porque mientras tenían su empleo no previeron los enormes cambios tecnológicos y económicos que se avecinaban o simplemente quisieron centrarse en su vida personal en detrimento de la formación permanente en su sector…puede haber varios motivos. La consecuencia en cambio es la misma: Les falta competencias que hoy en día las empresas valoran. La parte buena es que con estos usuarios podemos trabajar bastante si cuentan con la motivación suficiente como para reciclarse.
– Personas que no encuentran empleo por mala suerte o prejuicios en las empresas: Son el grupo minoritario afortunadamente ya que tienen un perfil profesional alto y su problema estriba más en que tienen más de 45 años, alguna discapacidad o baja autoestima debido a años de desempleo. Cuando aparecen por la Fundación me alegro mucho. Pienso que es cuestión de tiempo que los recursos de la Fundación den el último empujoncito a estos profesionales para encontrar su oportunidad en el mercado laboral. Al fin y al cabo son profesionales cualificados y con recursos. Pero la realidad es que no es tan fácil. Aún existen muchos prejuicios de las empresas hacia las personas con discapacidad o mayores de 45 años y en la práctica, aunque encajen bien en las ofertas a las que les envío y hagan muchas entrevistas de trabajo, difícilmente son escogidos al final. Esta situación se traduce en sentimiento de frustración (lógico y entendible) dado que son profesionales que han tenido buenos puestos de trabajo y actualmente no se reconocen. De los tres tipos de usuarios, son los que más han acogido la ética del trabajo y más valor emocional y psicológico le dan al empleo. Suelen ser los que más me demandan en el día a día, pero también los que más dan el callo cuando se cree en ellos y en sus capacidades.

AFRONTANDO LA REALIDAD EMOCIONAL: TALLERES DE MOTIVACIÓN
Durante estos meses he estado desarrollando unos talleres de motivación para los usuarios que considero que les vendría bien. La mayoría pertenecen al tercer grupo, pero también tengo “fichados” a usuarios del primero y del segundo. Mi intención es hacer un buen seguimiento de estos talleres para escribir un artículo científico sobre el tema, ya que el tema me parece clave para los profesionales del empleo. A veces olvidamos toda la parte emocional y psicológica que acarrea la situación del desempleo. Obviamente la falta de ingresos económicos es la más gorda, pero repitiendo que no trabajo en los Servicios Sociales y por eso mismo, no tengo mucha autoridad al hablar de ese tema, al menos desde las entidades privadas podemos trabajar el otro aspecto de una forma integral y creativa.
Hice este video para presentar los talleres a mis compañeros/as de Fundación , por si queréis un adelanto.

¿Y vosotros teneis algúna idea para trabajar la motivación de los usuarios desempleados?

PROPÓSITO PARA EL AÑO 2017: ¡NO ABANDONAR EL BLOG!

isr-2017Me avergüenza un poco mirar mi blog y verlo tan desactualizado ¡desde Julio! Así que he sentido la necesidad de hacer un minipost para explicarme.

Ahora mismo, afortunadamente, sigo trabajando en la Fundación Randstad y como mi situación personal ha cambiado radicalmente (me he independizado) aún estoy aprendiendo a manejarme en el mundo de los adultos.

Trabajar a jornada completa y ocuparme de mi persona apenas me deja energía y tengo que hacer un enorme esfuerzo para no sentarme en el sofá en cuanto llego del curro para ver Netflix y poner el cerebro en Off.

La poquita energía que me queda es para dedicarla a terminar proyectos que empecé durante mi temporada como emprendedora a tiempo completo. Estos proyectos me ilusionan y no quiero que mueran, así que poco a poco, arañando horas entre semana y los sábados por la mañana (antes de ir al Mercadora y ponerme a limpiar los baños) me pongo a trabajar otro rato delante de mi portátil.

Que conste que tengo la idea de super artículos de RSC en la cabeza que quiero compartir por aquí y que todavía, a pesar de haberme “retirado” del mundillo emprendedor casi al 90% todos los días recibo correos de trabajadores sociales de todo el mundo que me envían sus elogios, dudas y reflexiones ¡qué suerte tengo! Así es como mantengo la motivación para seguir con esto.

Por mucho que me apasione mi trabajo y agradezca cada día la oportunidad de trabajar en la Fundación Randstad, mantengo la idea de continuar innovando en trabajo social y para ello un buen rato de reflexión es necesaria. Y este blog es perfecto para encontrar esa inspiración. Bueno, no me enrollo más para el 2017 me gustaría:

  • Escribir una vez cada dos-tres meses en el blog (si antes era una vez al mes, pero ahora tengo que ser más realista)
  • Sacar todos los cursos online que me solicitan. Seguirán siendo sobre trabajo social y RSC y otra temática que me apetece muchísimo!
  • Mantener la amistad con otros trabajadores sociales fantásticos de todo el mundo
  • Empezar a escribir un libro sobre Trabajo Social (¡¡mi gran sueño!!)
  • Leer más sobre trabajo social e, RSC e innovación

¡No está mal!

¿Y vosotros? ¿Tenéis propósitos en el 2017 relacionados con el Trabajo Social?

 

TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL: QUÉ ES, CÓMO EVOLUCIONA Y QUE HAY QUE HACER PARA TRABAJAR EN ESTO

Hoy cumplo dos meses trabajando en la Fundación Randstad. En este tiempo me he ido adaptando a una nueva forma de trabajar. Al ser una multinacional con más de 60 años de existencia, la cultura corporativa y “saber hacer” son muy diferentes a como he trabajado hasta ahora. Aquí el trabajo en equipo es crucial y en mis anteriores trabajos siempre he tenido un componente individual enorme.  Mis tareas como profesional de la Fundación (somos tres en el equipo) ahora mismo se centran en la orientación laboral, crear e impartir talleres sociolaborales y selección de personal. Más adelante se añadirán otras competencias relacionadas con la RSC y las relaciones públicas. De momento no adelantaré nada más, lo importante en este post es contaros cómo va el trabajo social ocupacional, industrial o de empresa en el que estoy metida de lleno.

TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Se le describe como el tipo de trabajo social que interviene con el individuo desde la concepción de trabajador. Hace un reconocimiento entre la interconexión entre el bienestar social y el mundo del trabajo.

La mayoría de los trabajadores sociales ocupacionales trabajan en empresas desde los PAE (Programa de Atención al Empleado) Estos programas están financiados por la empresa y consiste en una serie de servicios gratuitos para el empleado cuyo fin es conciliar mejor la vida familiar y laboral, prevenir accidentes de trabajo, evitar el absentismo (por una depresión por ejemplo) y aumentar la producción en general. El artículo de Terry Mizrahi y ‎Larry Davis “Ocupational Social Work”   hace buena descripción de los puestos actuales que puede desempeñar un trabajador social ocupacional:

  • Orientación y otras actividades con los empleados o miembros en problemas (en peligro de perder su puesto de trabajo) para ayudarles con sus problemas personales y para ayudarles a alcanzar y mantener un alto nivel de rendimiento.
  • Informar sobre el uso de los servicios de la comunidad para satisfacer las necesidades de los clientes y estableciendo vínculos con este tipo de programas.
  • Formación del personal de primera línea (representantes de los sindicatos, capataces, supervisores de línea)
  • Informar sobre salud comunitaria, recreativas y programas educativos para los empleados activos y jubilados o miembros.
  • Asistir en la administración de la estructura de beneficios y de la salud y ayudar a planificar nuevas iniciativas;
  • Asesoramiento en el desarrollo y administración de un plan de acción apropiada para las mujeres, los inmigrantes, las minorías y los discapacitados.
  • Asesoramiento en la formación de coaliciones de trabajo y sobre las posiciones de la organización en relación con la legislación pendiente de bienestar social

EVOLUCIÓN

El trabajo social ocupacional nace en los años 50 en EEUU pero coge realmente fuerza a mediados de la década de 1970, cuando las empresas llegan a la conclusión de que la fuerza laboral está cambiando: Las mujeres, las minorías y las personas con discapacidad estaban entrando en la fuerza de trabajo en gran número y con las nuevas necesidades.

La unión permanente de las mujeres al mundo del trabajo dejaron en evidencia lo que los trabajadores sociales ya sabían: que el trabajo y la familia no eran mundos separados y que lo que ocurre en uno afecta inevitablemente a lo que sucede en el otro. Por lo tanto, los empleadores empezaron a  entender que los vínculos con la familia, barrio y la comunidad en general fueron los resultados no sólo de los nuevos mandatos de la legislación social, sino de los cambios sociales que afectaban al diseño de los productos y servicios. También hay que tener en cuenta que después de la Segunda Guerra Mundial el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo,  comenzó a darse cuenta de que el alcoholismo en la industria era un tema preocupante que necesitaba atención. Estos dos factores; la incorporación de nuevos perfiles al mundo del trabajo y el alcoholismo fueron los detonantes para que el trabajo social ocupacional se estableciera en EEUU. Varias fundaciones empresariales contribuyeron a formar a los nuevos trabajadores sociales ocupaciones, así como La Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (NASW) financió un proyecto conjunto de 2 años con el Consejo de Educación en Trabajo Social (CSWE) para promover la preparación de los trabajadores sociales profesionales para la práctica del trabajo social ocupacional.

CONTROVERSIAS

El trabajo social de empresa siempre se ha cuestionado desde la profesión, especialmente ahora, cuando las corporaciones tienen tanto poder. ¿El trabajo social de empresa es una buena oportunidad para revalorizar el prestigio profesional del trabajo social o esto significa que será menos comprometido con las personas en riesgo de exclusión social? Estamos en un momento en el que poco a poco la educación y la sanidad se van privatizando. ¿Es el trabajo social ocupacional un paso más hacia esta tendencia? ¿Debemos estar siempre vinculados al sector público y al voluntariado?

Las respuestas a estas preguntas aún no son claras y aun debemos esperar tiempo para madurar las respuestas. Pero hay varias señales prometedoras. Por una parte la profesión está dispuesta a continuar con el debate abiertamente en parte para aumentar el conocimiento de los trabajadores sociales en este tema, en segundo lugar la complementariedad de las organizaciones sin ánimo de lucro con las actuaciones del gobierno es cada vez mayor, lo que obligará a los trabajadores sociales a ampliar su campo de actuación, y en tercer lugar, los profesionales del trabajo social ocupacional empiezan a crear suficiente bibliografía y estudios como para constituirlo como área de especialización. Esto me parece especialmente interesante. Los trabajadores sociales interesados en este campo nos quejamos a menudo de la falta de formación. Sin embargo, poco a poco se va configurando toda una especialización. De momento en España contamos con escasa bibliografía. Tenemos el libro de Ana Hernández “Introducción al ejercicio Libre profesional y empresarial de los trabajadores sociales” así como su curso de especialización, el excelente trabajo de recopilación de artículos y libros de Jaime Ferreira en su web trabajosocialenempresa.com y finalmente se está trabajando bastante desde la universidad, en donde se ha publicado recientemente otro libro titulado “Emprendimiento, Innovación y RSC en Trabajo Social” coordinado por Esther Raya Diez y Neus Caparrós Civera.

¿CONTRIBUIMOS AL CAMBIO SOCIAL?

El Trabajo Social Ocupacional es más extenso de lo que pensamos, no sólo engloba a los trabajadores sociales que trabajan en los PAE sino que incluye todas las actuaciones relacionadas con la intervención social y el empleo:

  • Punto de entrada al empleo: Orientación profesional, talleres socio-laborales, selección de personas en riesgo de exclusión.
  • Durante el empleo: Asistencia al empleado, supervisión de la integración, creación de programas de conciliación, gestión de la diversidad corporativa etc.
  • Después del empleo: Gestión de servicios orientados a extrabajadores como acompañamiento durante la nueva situación, recolocación, gestión de ayudas familiares. Elaborar proyectos para los jubilados de la empresa.

La controversia nace cuando vemos todas estas actuaciones como una forma de control social y nos preguntamos si el quehacer profesional del trabajo social estará fuertemente influenciado por la organización que lo emplea convirtiendo a los empleados en valor instrumental para la industria. Esto puede ocurrir naturalmente en la empresa pero también en los demás campos profesionales como en los Servicios Sociales en donde los trabajadores sociales a menudo se quejan de las políticas de asistencialismo y control social. En conclusión el trabajador/a social esté donde esté siempre tendrá que hacer un doble rol y encontrar un equilibrio entre sus competencias como profesional y el mandato “ideológico” de una profesión que busca el empoderamiento de personas, grupos y comunidades.

HACIA DONDE VAMOS: TENDENCIAS DEL TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Tendencia 1: De momento todo indica que los programas PAE seguirán prevaleciendo y que las empresas continuarán contratando estos servicios que suelen ser externalizados. Una empresa muy conocida en Hispanoamérica es Mas Vida Red. Cada vez se orientarán a la prevención.

Tendencia 2: Otra tendencia será la importancia del conocimiento de normas a la hora de la contratar personal en riesgo de exclusión. La selección y asesoramiento en este tema es complejo y requiere de profesionales experto. En la Fundación Randstad es una de mis tareas.

Tendencia 3: Importancia de la formación sobre el empleo y el trabajo. Manejo del estrés, gestión de la salud, coloquios de acoso sexual etc.

Tendencia 4: Gestión de la Diversidad En un congreso de Trabajo Social y RSC una trabajadora social de una gran empresa nos dijo que el futuro de nuestra profesión en la empresa era la gestión de diversidad. Yo también lo creo, ya que los valores de las distintas generaciones están muy polarizadas. Aquí también se incluye la diversidad sexual, cultural, funcional etc. Todo un mundo por descubrir. Para más información visitar el genial blog de Uxío Malvido https://diversidadcorporativa.com/

Tendencia 5: Priorizar el empleo como medio para la intervención social. La falta de ingresos económicos es el principal problema de las familias españolas. Los organismos públicos y las ONG lo saben y cada vez más la innovación social va enfocada a ese tema. Si echais un vistazo a la web Haces Falta.org veréis que cada vez más se solicitan técnicos de empleo. Lógico, la financiación pública y privada priorizan esta área.

Tendencia 6: Movimientos sociales para el empleo. La precarización del mercado laboral hace que no sólo las personas desempleadas estén en riesgo de exclusión social sino también las que tienen un empleo. La proliferación de los “minijobs” y de los “nimileuristas” tan típicos en el siglo XXI hace necesario una serie de movimientos sociales que defiendan el empleo de calidad y ofrezcan alternativas a los ciudadanos. La Economía colaborativa y los sindicatos tienen mucho que decir. Para entender mejor este tema recomiendo leer el libro de Bauman “ Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.

COMO DEDICARSE AL TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Dependiendo del país en el que vivamos será más fácil o más difícil dedicarse a este campo. En EEUU y Centro América y Sudamérica es más fácil ya que cuentan con másteres especialistas en este tema como el de la Universidad de California.

De momento nuestras opciones son las siguientes:

  1. Entrar a trabajar a una gran empresa en administrativo, recepcionista, etc y que después en la empresa salga una vacante de trabajo social. La mayoría de los trabajadores sociales de empresa que conozco son de este caso. Por eso, me indigna a veces que los trabajadores sociales se sientan tan ofendidos por tener que aceptar un puesto “que no es de lo nuestro”. Sinceramente, eso es ponerse muchas trabajas como profesional. Primero porque nunca sabes que oportunidades puede darte la empresa en la que trabajas y segundo porque muchas ofertas de trabajo social publicadas en internet están “disfrazadas” de otros puestos. Yo encontré el que tengo ahora mismo (que es el puesto más “de lo mio” que he tenido en mi vida) buscando trabajo como administrativa.
  2. Echando el CV en las empresas que gestionan los PAE. Ya sea una pyme como Firma Quattro o una multinacional como Mas Vida Red. Es el camino más fácil y seguro para dedicarse a esto pero el lado negativo es que hay una gran competencia. Estas empresas reciben tantos CV al día que las probabilidades de entrar son bajas a pesar de tener un buen CV.
  3. Emprendiendo tu propio proyecto. Este fue el camino que yo me propuse con ADRES. Desde luego que eché el CV en todas las empresas que externalizan los PAE y desde luego que no me llamaron de ninguna. Tampoco tenía la apertura de miras que tengo ahora, y no me planteaba trabajar en algo que no fuese de lo que había estudiado. Así que escogí esta opción para poder trabajar en el campo del trabajo social de empresa en donde he terminado por fin a través de la opción número 1.

CUALIDADES PARA EL TRABAJADOR SOCIAL OCUPACIONAL

Yo soy de las que creo que el ser humano tiene una capacidad infinita para cambiar, evolucionar y adaptarse, pero voy a terminar este artículo contando brevemente las características que a mi juicio le viene bien tener a un trabajador social de empresa, al igual que existen otras para los trabajadores sociales de infancia, de mayores, de género etc.

  1. Capacidad para las relaciones públicas y la comunicación: Saber moverse bien entre la gente, cultivar contactos, hablar bien, escribir bien, tener buena presencia física.
  2. Capacidad mediadora: los trabajadores sociales de empresa somos como seres híbridos. Debemos saber movernos perfectamente en el mundillo empresarial pero también el social. Cultivar esta capacidad de adaptación al medio es imprescindible.

¿Y tu que piensas sobre el trabajo social ocupacional? ¿Crees que es un campo interesante para los trabajadores sociales? ¿Cuál es tu opción para dedicarte a esto?

P.D. No sé si el documento de “Trabajo Social en Japón” que regalo a los suscriptores está llegando correctamente. Si a alguien no le llega bien que me escriba a almudenadiazrequena@gmail.com

 

COMO FRACASAR EN CASI TODO Y AÚN ASÍ TRIUNFAR(EN TRABAJO SOCIAL)

Los últimos meses he estado algo desconectada del mundo virtual y seguramente lo esté aún  más en los próximos meses, sin embargo, no quiero dejar de lado en ningún caso este blog y quiero actualizar por lo menos una vez al mes para ir contando mis guerras dentro del mundo del trabajo social de empresa.

Los que me conocéis personalmente sabéis que he pasado unos meses muy duros como emprendedora social y que finalmente decidí darme un descanso mental y buscar trabajo por cuenta ajena durante un tiempo.

Siendo sincera, durante esta época se me cayó el alma a los pies y miedo me daba de mi misma cuando tenía que dar una charla, conferencia o clase a otros trabajadores sociales. Temía ser demasiado negativa y que mis fracasos laborales envenenasen mis discursos y los oyentes se fueran a casa desanimados y decepcionados. Siempre he tenido fama de ser una persona optimista y motivadora. Pero los hechos son los hechos y darme cuenta de que ADRES era un proyecto inviable tal y como lo había planteado y gestionado durante 3 años, no me hacía feliz (prometo hacer un post contando cada uno de mis fallos como emprendedora en este proyecto).

Afortunadamente, mi circunstancia laboral ha cambiado a mejor y he podido ver la situación desde otras perspectivas, espero que más realistas.

VERTE FRACASAR ME HACE FELIZ

Hasta esta mañana no tenía muy claro sobre qué escribir el post de hoy, más que nada quería justificar mi ausencia estos meses y poneros al día antes de escribir post más específicos que tengo en mente. Pero he visto esta noticia sobre un profesor de Princeton que ha publicado su CV de fracasos y me ha inspirado para lo que quiero transmitir.

Ultimamente he estado hablando con mis amigos trabajadores sociales, emprendedores y blogeros sobre el hecho de que, curiosamente, nuestros post más populares son los que hablan sobre nuestras propias miserias como profesionales. Como ejemplo pondré el post de Israel Hergon sobre su terapia personal o en mi caso, el post más leído durante la primera semana de publicación que fue sobre por qué me arrepiento de haber hecho tanto voluntariado.

No creo que este fenómeno del “éxito de los fracasos” tenga algo que ver con la envidia o las ganas de ver sufrir a alguien. Para nada, creo que más bien tienen éxito porque son post en donde al lector le resulta fácil reconocerse y reírse de sus propias neuras.

Vivimos en una sociedad en donde nunca se es suficientemente bueno, tenemos mil obligaciones, y eso nos hace sentirnos fracasados continuamente. Leer las experiencias de otras personas en donde se muestran sin tapujos esos pies de bailarina destrozados, nos reconforta.

Ese emprendedor que ves tan feliz dado charlas por todas las universidades de España está ahí porque ha sufrido, porque se ha superado. ¿Y si él ha podido porqué nosotros no? Las historias de lucha y fracaso nos inspiran más que las de éxito fácil. Porque entendemos que no existe el éxito fácil y es más, la palabra “éxito” o “fracaso” son relativos.

MIS SUPUESTOS FRACASOS Y EXITOS

Considero mi carrera profesional como la mayor carrera de obstáculos de mi vida. Cuando pensaba que las cosas iban bien, las cosas no iban tan bien y viceversa. En realidad, al final, creo que si he aprendido algo durante estos meses de completa crisis existencial ha sido a relativizar. Nunca sabemos a dónde nos va a llevar una situación y calificarla de “buena” o “mala” rotundamente sólo nos estrecha la cabeza y nos hace sufrir. De momento yo he pasado por lo siguiente:

  • Terminé la carrera de Trabajo Social en la universidad y gracias a una combinación de suerte/éxitomerecido, entré a trabajar en una gran ONG. Consideré que era un gran éxito al principio, pero después, a los tres años cuando me echaron y me cambiaron por mi alumna en prácticas. Lo consideré un fracaso ¡había perdido años de mi vida en una ONG en donde no tenía ninguna oportunidad de tener un sueldo digno algún día!
  • Al comprobar lo precario que suelen ser los trabajos en la ONG decidí dar un cambio radical en mi especialización y dedicarme a la Responsabilidad Social Corportiva en vez de a la Infancia y Familia como hasta ahora. Consideré un éxito este vuelco, porque la RSC estaba de moda.
  • Con el tiempo comprobé que la Responsabilidad Social estaba copado por profesionales de la empresa y era difícil encontrar trabajo en este campo viniendo del sector social puro y duro. Lo consideré un fracaso por ingenua, sólo tenía la opción de emprender.
  • Conseguí emprender en RSC y que el proyecto rodase. Conseguí socios privados, financiación pública y mil competencias más como emprendedora social. Lo consideré un éxito.
  • ADRES estalla: yo cada vez estoy más cansada del proyecto, las administraciones públicas no pagan y no tengo tiempo ni energía para conseguir más fondos privados. Me desespero y empiezo a trabajar de otras cosas. Lo considero un gran fracaso.
  • Sale una oferta de empleo en la Fundación Randstad (en Infojobs, si, eso aún existe) postulo y consigo entrar tras un duro proceso de selección. El motivo principal por el que me contratan: las competencias que adquirí mientras dirigía ADRES. ¿entonces, el punto anterior fue realmente un fracaso?

NUEVA ETAPA

Espero haber aprendido la lección y no dejarme llevar de nuevo de forma tan estrepitosa por mis emociones. TODO, TODO absolutamente lo que hacemos tiene un resultado. Me temo que la vida no es tan predecible como pensamos y claro, eso le da 100 patadas a nuestro ego y nos hace sufrir. Yo he sufrido mucho por mis fracasos en el plano laboral e imagino que a vosotros os pasará lo mismo. Por eso nos gustan tanto las historias de fracasos porque que en realidad son aprendizajes necesarios escondidos en situaciones que nos disgustan.  Yo ahora empiezo una nueva etapa. Me siento afortunada por la oportunidad que se me ha presentado, pero espero no perder de nuevo el norte y en el caso de toparme  con una nueva decepción, tratar de ver el aprendizaje que hay detrás.

Prometo seguir contando por aquí mis “fracasos” como trabajadora social en el mundo de la empresa.

¿Y tu, te sientes un profesional fracasado? ¿has aprendido a valorar los aprendizajes?

P.D. El título del post lo he sacado de un best seller: “Como fracasar en casi todo y aun así triunfar” en donde el autor, un reconocido dibujante nos cuenta sus desventuras como emprendedor, trabajador y artista.

Fracaso

 

TRABAJO SOCIAL E INTELIGENCIA FINANCIERA: EL PORQUÉ ME ARREPIENTO DE HABER HECHO TANTO VOLUNTARIADO

Durante el pasado mes de Enero, al tener vacaciones me he permitido el lujo de poder quedar con todos los amigos y amigas que ya no viven en Sevilla y que volvían a casa por Navidad.
Además de la tremenda alegría que da volver a ver a amigos que, por circunstancias laborales, ya no puedes ver a menudo, varios de ellos me dejaron charlas trascendentales, de esas que te dan una idea de por dónde debes orientar los objetivos de año nuevo.
Tengo que decir que los meses julio-agosto-septiembre y los que siguen han sido muy difíciles para mí en el plano laboral. La morosidad de las administraciones públicas (que aún continúa inexplicablemente) y las muchas opciones que tengo abiertas, me tenían sumida en una especie de estado de shok: ¿por dónde tirar? ¿Por qué he sido tan estúpida de haber delegado mi sueldo del 2015 en una subvención? ¿Tendré éxito en mis proyectos más ambiciosos?
Sobre todo esto me quejaba a un amigo que tenía una trayectoria bastante parecida a la mía: es emprendedor, muy formado y con una ilusión desbordante. Además tengo que decir que mi amigo es lo que se llama en el mundo empresarial un “Connector”. Los connectors son personas que parecen que han nacido con una agenda y un teléfono móvil bajo el brazo. Mi amigo destaca por su cantidad de contactos y el firme empeño de que esos contactos se conozcan entre sí y lo que es más importante, que se ayuden entre sí. Si quieres que te presenten a alguien tienes que llamarlo y él te lo presentará encantado. De hecho, le gusta tanto su labor como “casamentero profesional” que se dedica profesionalmente al networking actualmente.
Mi amigo me escuchó y me dijo: “ayyy Almudena, yo también he pasado por eso. Y te diré lo que me recomendaron mis mentores de por entonces. Has emprendido demasiado pronto y te estás agotando. Tienes que aprender más sobre la vida. La gente tan idealista como nosotros no para de emprender cosas. Está en nuestra naturaleza, pero tienes que equilibrarte, te recomiendo que cojas más trabajos por cuenta ajena durante un tiempo al menos para recuperarte anímicamente. Yo fue lo que hice. Y ahora vuelvo a las andadas con mi propio proyecto con un poco más de energía”.
Y que razón tenía. A pesar de que recuerdo mi época universitaria como la más fácil y una de las más felices de mi vida, tengo que decir que mi idealismo hizo que tomase algunas decisiones que no fueron buenas. Empecé en el mundo de las ONG muy pronto, con 16 años y me sentí como pez en el agua ¡había encontrado mi sitio! Por eso estudié no sólo una carrera social sino dos: trabajo social y educación social. Los fines de semana coordinaba un proyecto social que había montado con mis amigos en un barrio en riesgo de exclusión social. Pasábamos tanto tiempo allí que bromeábamos con mudarnos al barrio, con las familias a las que atendíamos. Además entre semana estudiaba las dos carreras y era activista de Amnistía Internacional. Cuando mis compañeras de clase se iban a casa a estudiar o a trabajar yo me dedicaba a perseguir alumnos por el campus para que firmasen por la abolición de la pena de muerte en Japón. Gracias a mi pasión por la carrera conseguí muchas becas para hacer prácticas fuera de España. También tenía todo el tiempo del mundo para ir a congresos y cursos gratis. Mi vida era el trabajo social y la educación social, todo lo demás, sobre todo el dinero era innecesario. No entendía por qué había compañeras/os que trabajasen los fines de semana, salvo aquellos que realmente lo necesitaban. Pobrecillos pensaba, no tienen tiempo para hacer voluntariados ni irse a México a aprender. Como siempre he sido una persona muy poco materialista tampoco sentía que necesitase el dinero para caprichos. A mi hermana por ejemplo le gusta mucho la ropa y ella si trabajaba en su tiempo libre.

El jarro de agua fría llegó en el mundo laboral. En el mundo académico estaba en mi salsa, si te esfuerzas, sacas cualquier cosa. En el laboral hace falta otro tipo de inteligencia que se conoce como inteligencia financiera: la capacidad de ganar dinero y administrarlo bien. Y ahora paso a dar mis argumentos de por qué no debí haber hecho tanto voluntariado y si desarrollar otras habilidades:
1. Escoger bien las prácticas: Yo estaba tan cansada de mis múltiples voluntariados y prácticas en otros países que no escogí bien las prácticas en mi ciudad natal. Amigas mías sin ninguna experiencia de voluntariado si escogieron bien y pudieron quedarse a trabajar allí después.
2. Confundir las cosas: Tanta experiencia con ONG y prácticas gratuitas me hicieron olvidar lo que es el trabajo en sí: el trabajo está para darte dinero y tener unos medios para vivir independientemente. Yo no he correlacionado trabajo-dinero hasta hace muy poco, ya que siempre he dado mi tiempo libremente. Hay compañeros/as que tienen experiencia en otros sectores profesionales y eso está bien. Eso hace que sean más precavidos con su tiempo y escojan mejor las oportunidades. De hecho, las mejores trabajadoras sociales emprendedoras que conozco curiosamente han trabajado mucho en otros sectores como en tiendas de ropa.
3. Desarrollar otros conocimientos transversales: Más importante que la experiencia del voluntariado en el mercado laboral son saber inglés, el paquete office, carnet de conducir, ventas, contactos. Aprende esto cuanto antes y dominarás el mundo.
4. Alimentamos una rueda injusta: Como dice uno de mis profesores de carrera “la ley de voluntariado es una ley de economía en el fondo”. Es un problema terrible en la profesión. Nos están eliminando como profesionales y hacer voluntariado alegremente contribuye a ello.
5. Sobreestimar las becas internacionales: Una de las razones por las que he sido adicta a los voluntariados eran mis ganas de conseguir becas y hacer prácticas fuera de España. Era realmente buena haciendo esto. Sin embargo, después me he dado cuenta de que hay muchas, muchas opciones para coger experiencia fuera. Y opciones más inteligentes financieramente hablando. Ahora hay plataformas de intercambio internacional por todas partes, incluso para buscar trabajo allí directamente. Además de páginas de voluntariado internacional como hacesfalta.org u organizaciones como AIESEC. Vamos, que no hace falta conseguir una beca de la Universidad para aprender fuera.
Para terminar me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la inteligencia financiera y los trabajadores sociales.
Se me ocurre una cosa. ¿Y si tal vez la profesión esté tan mal pagada porque está formada por gente naturalmente con poca inteligencia financiera? ¿Atraerá la profesión del trabajo social a personas financieramente un poco ineptas que se sienten seguras trabajando en ONG y en la Administración Pública en dónde hablar de dinero es poco común? ¿En el fondo nos sentimos más cómodos trabajando gratis? ¿Qué tenemos que hacer los trabajadores sociales para espabilarnos en tema del dinero?
Por mi parte estoy en ello. Después de detectar esta limitación como emprendedora dedico mucho esfuerzo en desarrollar mi inteligencia financiera, que está ahí escondida tras años de vivir en el país de las piruletas. Ahora estoy aprendiendo que no puedo vivir sólo de buenas intenciones, tengo que seleccionar mejor mis proyectos (en función a su rentabilidad) para no desgastarme como emprendedora. En el mundillo empresarial se dice que en un verdadero emprendedor debe ser dos cosas: 1) Un visionario y 2) un gánster. El visionario ve las oportunidades, anima a la gente a seguirle y tiene intenciones puras. De eso tengo mucho. Pero el gánster debe saber poner límites, hacerse respetar y ver fríamente la situación real. Espero poco a poco mejorar en este aspecto. No quiero decir que de repente me vuelva una capitalista sin escrúpulos deseosa de arrancarle a mujeres, hombres y niños todos sus ahorros. Pero si tengo que equilibrarme en este aspecto. Tengo que hacerlo por mi bien y el de mis proyectos. Si no, siempre seré una emprendedora a medias.
P.D. Este post va dedicado a varios trabajadores/as sociales jóvenes que después de mis charlas se acercan para comentarme lo que les angustia trabajar en sectores que no son “lo nuestro”. Repetiré lo mismo que le digo a ellos: eso no resta, al contrario, suma. Siempre estamos aprendiendo. Los trabajadores/as sociales debemos de tener los pies en la tierra y la verdad, el trabajo, de lo que sea, ayuda a esto. Vedlo como una oportunidad, no como una amenaza para vuestra vocación.

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10 lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (II)

Este post es la segunda parte del post “10 lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I)”

Continuamos donde lo dejamos:

6. Más receptividad que actividad. En el anterior post terminé contando cómo había escogido mi especialización y nuevo proyecto empresarial. La verdad es que aunque os pueda sorprender durante el último año aprendí una lección muy zen sobre emprender que trato de aplicar cada día. Lo normal es que emprendiendo tengas una lista de tareas larguísimas por cumplir: que si la web, que si el desarrollo de negocio, etc. Más aún si lo llevas adelante solo/a. Sin embargo, hay que tener cuidado. La mayoría de los emprendedores nos metemos en una vorágine de actividades y reuniones en la mayor parte innecesarias. Como tenemos 8-9 horas al día de trabajamos esas 8-9 horas. Si tuviésemos 15 horas trabajaríamos esas 15 horas. Nunca hay fin. Siempre hay puertas que tocar, opciones que probar. Sin embargo, al final he aprendido que la actividad no es tan importante sino la receptividad. La receptividad se refiere a tener la capacidad de desconectar de tus problemas, ansias y necesidades para enfocarte en escuchar los problemas, ansias y necesidades del mundo. Para ello hay que tener una mente calmada y abierta a las señales que la vida nos va ofreciendo. Más que ponernos a disparar frenéticamente a todas las oportunidades que veamos, hay que ser un francotirador confiado y eficaz. Para ver las auténticas oportunidades no vale estar ansiosos y ultra ocupados sino relajados y dispuestos. Tratar de simplificar más y más hace que tengamos mejores ideas. Sólo hay que echar un vistazo a todas las grandes ideas de la humanidad. Los genios/as que las tuvieron estaban en un momento relajado. Como emprendedora para mí es importante tener una vida relajada. Una vida relajada es una vida con inspiración. Durante este año me he propuesto reducir mi agenda y horario de trabajo para poder dedicar más tiempo a cultivar mi receptividad. Eso se consigue practicando meditación, durmiendo bien, viendo a amistades, haciendo deporte, paseando por la naturaleza. Ahora trato de simplificar mis tareas de emprendedora para tener más tiempo libre y por tanto aumentar mi receptividad. Varios trabajadores sociales me han escrito correos diciéndome que no se les ocurre ninguna idea para ejercer en el mercado de trabajo. Eso es normal, el mundo en el que vivimos promueve de forma exhaustiva la actividad sin reflexión, somos una sociedad cansada. Y el cansancio lleva a la falta de inspiración. La actividad es fácil, la receptividad es difícil porque conlleva parar y repensar.
7. Por tu salud mental, diversifica. Me refiero a diversificar trabajo e ingresos. Durante este curso como no he ido recibiendo mi sueldo, me vi obligada a trabajar en otras cosas. Y la verdad es que estos trabajos “menores” han contribuido enormemente a mi salud mental. Los emprendedores solemos pasar horas y horas a solas en el ordenador. Tener otros trabajos que te obliguen a cambiar el chip es muy útil. Personalmente yo recomiendo trabajos extras en los que te paguen bien por hora y en efectivo. Mejor aún si implican contacto humano y cierto esfuerzo físico. Yo trabajo como tutora en Texas Teach University hora y media a la semana y como anfitriona de Airbnb de un piso, lo que me ocupa otras 3 horas más o menos a la semana. En total dedico unas 4-5 horas a la semana a otros trabajos. Trabajos sencillos y bien pagados, en donde tengo que hablar inglés. Además, debo decir que disfruto sobremanera limpiando este piso de Airbnb. La dueña me llama y debo limpiar y recoger un minipiso para unos turistas extranjeros. Limpiar la casa me da tranquilidad mental y es realmente satisfactorio tener un trabajo en donde los resultados se ven a tan corto plazo. En 2 y media el piso está limpio y los extranjeros atendidos. Vuelvo a casa a trabajar en mi proyecto muy satisfecha y con la mente despejada. Saber que siempre tienes opciones para ganarte la vida si tu proyecto no funciona es una buena baza para lo que viene a continuación.
8. Todo va lento, muy lento. Por eso mismo insisto sobre la necesidad de diversificar empleo. Conseguir una reunión con un cliente importante puede tardar meses. Después de esa reunión otros meses en firmar contrato. Meses de crear productos y servicios, meses para difundirlos, meses para que te compren, meses para que te paguen… emprender es muy difícil. Y todo lo difícil lleva su tiempo. Es una tarea a largo plazo en donde prima la estrategia. La impaciencia es mala consejera. Las cosas no dependen sólo de ti. He conocido trabajadoras sociales emprendedoras que a partir de un año trabajando han comenzado a tener algún tipo de ingreso. Aceptar que los frutos de mi emprendimiento se verán poco a poco me ha costado pero es vital para llevar este tipo de vida. Empieza a cultivar paciencia de jardinero/a.
9. Cuidar el cuerpo tanto como a mi proyecto. Este año ha sido especialmente duro. La Junta de Andalucía no me pagaba, tenía que trabajar en otros sitios para sobrevivir, una semana antes de irme de vacaciones me bloquearon la web de ADRES, su newsletter y la de este blog porque sí. Además estudiaba un máster difícil y afortunadamente me salían ofertas como formadora en donde no quería decepcionar. No hubiera podido sobrellevar todo esto bien si una buena salud física. Hacer deporte cada día para mí es una prioridad porque emprender conlleva dos cosas 1) que tu cabeza trabaje a pleno rendimiento ya que como dije antes la mayor parte del éxito consiste en una buena estrategia y 2) las frustraciones a las que te enfrentas cada día van produciendo reacciones de estrés que ahí quedan y se amontonan. Hacer deporte te obliga a utilizar el cuerpo además de la cabeza, pudiendo equilibrar ambas, además de descargar todo el estrés diario. No sólo lo digo yo, Fernando Trias de Bes en su famosa obra “El libro negro del emprendedor” recomienda practicar deporte para desarrollar carácter y espíritu luchador, Cualidades indispensables para ser emprendedor/a. Yo personalmente, practico el noble arte del perreo en clase de Zumba, Bodycombat para acentuar mi espíritu luchador y Bodypump para fortalecer todo el cuerpo. Lo tengo comprobado. Hacer deporte ayuda a emprender. Ya no pongo excusas a la hora de mover el culo del escritorio por muy ocupada que esté.
10. La unión hace la fuerza. Aunque trato de reducir el número de reuniones a las que debo asistir (quitan tanto tiempo) trato de mantener el contacto con el mayor número posible de grupos. Pertenezco al Colegio de Trabajo Social de Sevilla, a la Plataforma de Defensa del Trabajo Social de España, a un grupo de emprendedores jóvenes de Sevilla (Sevilla UP), a la BlogoTSfera, a la organización internacional de liderazgo femenino Aspire Foundation. Esos son los formales. En los informales meto a toda clase de personas. Hace poco he descubierto el increíble poder del networking cuando me topé con el libro “Nunca comas solo” en dónde el autor detalla de forma maravillosa cómo funciona el networking y las ventajas que tiene. Tener claro que el emprendedor nunca es un lobo solitario sino que “caza” en manada ha despejado mis objetivos del 2016. Busca mentores, busca aliados, busca grupos a los que pertenecer. Aumentará tus probabilidades de éxito y encima disfrutarás con ello.

Y esos son los 10 aprendizajes durante los últimos tres años. Seguro que en los próximos tres años habrá más. De momento, estos forman parte de la brújula con la que me guío en el día a día. Espero que os haya gustado.
¿Y vosotros? ¿ pensáis que estos consejos sirven sólo para emprendedores o para cualquier profesional?

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