TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL: QUÉ ES, CÓMO EVOLUCIONA Y QUE HAY QUE HACER PARA TRABAJAR EN ESTO

Hoy cumplo dos meses trabajando en la Fundación Randstad. En este tiempo me he ido adaptando a una nueva forma de trabajar. Al ser una multinacional con más de 60 años de existencia, la cultura corporativa y “saber hacer” son muy diferentes a como he trabajado hasta ahora. Aquí el trabajo en equipo es crucial y en mis anteriores trabajos siempre he tenido un componente individual enorme.  Mis tareas como profesional de la Fundación (somos tres en el equipo) ahora mismo se centran en la orientación laboral, crear e impartir talleres sociolaborales y selección de personal. Más adelante se añadirán otras competencias relacionadas con la RSC y las relaciones públicas. De momento no adelantaré nada más, lo importante en este post es contaros cómo va el trabajo social ocupacional, industrial o de empresa en el que estoy metida de lleno.

TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Se le describe como el tipo de trabajo social que interviene con el individuo desde la concepción de trabajador. Hace un reconocimiento entre la interconexión entre el bienestar social y el mundo del trabajo.

La mayoría de los trabajadores sociales ocupacionales trabajan en empresas desde los PAE (Programa de Atención al Empleado) Estos programas están financiados por la empresa y consiste en una serie de servicios gratuitos para el empleado cuyo fin es conciliar mejor la vida familiar y laboral, prevenir accidentes de trabajo, evitar el absentismo (por una depresión por ejemplo) y aumentar la producción en general. El artículo de Terry Mizrahi y ‎Larry Davis “Ocupational Social Work”   hace buena descripción de los puestos actuales que puede desempeñar un trabajador social ocupacional:

  • Orientación y otras actividades con los empleados o miembros en problemas (en peligro de perder su puesto de trabajo) para ayudarles con sus problemas personales y para ayudarles a alcanzar y mantener un alto nivel de rendimiento.
  • Informar sobre el uso de los servicios de la comunidad para satisfacer las necesidades de los clientes y estableciendo vínculos con este tipo de programas.
  • Formación del personal de primera línea (representantes de los sindicatos, capataces, supervisores de línea)
  • Informar sobre salud comunitaria, recreativas y programas educativos para los empleados activos y jubilados o miembros.
  • Asistir en la administración de la estructura de beneficios y de la salud y ayudar a planificar nuevas iniciativas;
  • Asesoramiento en el desarrollo y administración de un plan de acción apropiada para las mujeres, los inmigrantes, las minorías y los discapacitados.
  • Asesoramiento en la formación de coaliciones de trabajo y sobre las posiciones de la organización en relación con la legislación pendiente de bienestar social

EVOLUCIÓN

El trabajo social ocupacional nace en los años 50 en EEUU pero coge realmente fuerza a mediados de la década de 1970, cuando las empresas llegan a la conclusión de que la fuerza laboral está cambiando: Las mujeres, las minorías y las personas con discapacidad estaban entrando en la fuerza de trabajo en gran número y con las nuevas necesidades.

La unión permanente de las mujeres al mundo del trabajo dejaron en evidencia lo que los trabajadores sociales ya sabían: que el trabajo y la familia no eran mundos separados y que lo que ocurre en uno afecta inevitablemente a lo que sucede en el otro. Por lo tanto, los empleadores empezaron a  entender que los vínculos con la familia, barrio y la comunidad en general fueron los resultados no sólo de los nuevos mandatos de la legislación social, sino de los cambios sociales que afectaban al diseño de los productos y servicios. También hay que tener en cuenta que después de la Segunda Guerra Mundial el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo,  comenzó a darse cuenta de que el alcoholismo en la industria era un tema preocupante que necesitaba atención. Estos dos factores; la incorporación de nuevos perfiles al mundo del trabajo y el alcoholismo fueron los detonantes para que el trabajo social ocupacional se estableciera en EEUU. Varias fundaciones empresariales contribuyeron a formar a los nuevos trabajadores sociales ocupaciones, así como La Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (NASW) financió un proyecto conjunto de 2 años con el Consejo de Educación en Trabajo Social (CSWE) para promover la preparación de los trabajadores sociales profesionales para la práctica del trabajo social ocupacional.

CONTROVERSIAS

El trabajo social de empresa siempre se ha cuestionado desde la profesión, especialmente ahora, cuando las corporaciones tienen tanto poder. ¿El trabajo social de empresa es una buena oportunidad para revalorizar el prestigio profesional del trabajo social o esto significa que será menos comprometido con las personas en riesgo de exclusión social? Estamos en un momento en el que poco a poco la educación y la sanidad se van privatizando. ¿Es el trabajo social ocupacional un paso más hacia esta tendencia? ¿Debemos estar siempre vinculados al sector público y al voluntariado?

Las respuestas a estas preguntas aún no son claras y aun debemos esperar tiempo para madurar las respuestas. Pero hay varias señales prometedoras. Por una parte la profesión está dispuesta a continuar con el debate abiertamente en parte para aumentar el conocimiento de los trabajadores sociales en este tema, en segundo lugar la complementariedad de las organizaciones sin ánimo de lucro con las actuaciones del gobierno es cada vez mayor, lo que obligará a los trabajadores sociales a ampliar su campo de actuación, y en tercer lugar, los profesionales del trabajo social ocupacional empiezan a crear suficiente bibliografía y estudios como para constituirlo como área de especialización. Esto me parece especialmente interesante. Los trabajadores sociales interesados en este campo nos quejamos a menudo de la falta de formación. Sin embargo, poco a poco se va configurando toda una especialización. De momento en España contamos con escasa bibliografía. Tenemos el libro de Ana Hernández “Introducción al ejercicio Libre profesional y empresarial de los trabajadores sociales” así como su curso de especialización, el excelente trabajo de recopilación de artículos y libros de Jaime Ferreira en su web trabajosocialenempresa.com y finalmente se está trabajando bastante desde la universidad, en donde se ha publicado recientemente otro libro titulado “Emprendimiento, Innovación y RSC en Trabajo Social” coordinado por Esther Raya Diez y Neus Caparrós Civera.

¿CONTRIBUIMOS AL CAMBIO SOCIAL?

El Trabajo Social Ocupacional es más extenso de lo que pensamos, no sólo engloba a los trabajadores sociales que trabajan en los PAE sino que incluye todas las actuaciones relacionadas con la intervención social y el empleo:

  • Punto de entrada al empleo: Orientación profesional, talleres socio-laborales, selección de personas en riesgo de exclusión.
  • Durante el empleo: Asistencia al empleado, supervisión de la integración, creación de programas de conciliación, gestión de la diversidad corporativa etc.
  • Después del empleo: Gestión de servicios orientados a extrabajadores como acompañamiento durante la nueva situación, recolocación, gestión de ayudas familiares. Elaborar proyectos para los jubilados de la empresa.

La controversia nace cuando vemos todas estas actuaciones como una forma de control social y nos preguntamos si el quehacer profesional del trabajo social estará fuertemente influenciado por la organización que lo emplea convirtiendo a los empleados en valor instrumental para la industria. Esto puede ocurrir naturalmente en la empresa pero también en los demás campos profesionales como en los Servicios Sociales en donde los trabajadores sociales a menudo se quejan de las políticas de asistencialismo y control social. En conclusión el trabajador/a social esté donde esté siempre tendrá que hacer un doble rol y encontrar un equilibrio entre sus competencias como profesional y el mandato “ideológico” de una profesión que busca el empoderamiento de personas, grupos y comunidades.

HACIA DONDE VAMOS: TENDENCIAS DEL TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Tendencia 1: De momento todo indica que los programas PAE seguirán prevaleciendo y que las empresas continuarán contratando estos servicios que suelen ser externalizados. Una empresa muy conocida en Hispanoamérica es Mas Vida Red. Cada vez se orientarán a la prevención.

Tendencia 2: Otra tendencia será la importancia del conocimiento de normas a la hora de la contratar personal en riesgo de exclusión. La selección y asesoramiento en este tema es complejo y requiere de profesionales experto. En la Fundación Randstad es una de mis tareas.

Tendencia 3: Importancia de la formación sobre el empleo y el trabajo. Manejo del estrés, gestión de la salud, coloquios de acoso sexual etc.

Tendencia 4: Gestión de la Diversidad En un congreso de Trabajo Social y RSC una trabajadora social de una gran empresa nos dijo que el futuro de nuestra profesión en la empresa era la gestión de diversidad. Yo también lo creo, ya que los valores de las distintas generaciones están muy polarizadas. Aquí también se incluye la diversidad sexual, cultural, funcional etc. Todo un mundo por descubrir. Para más información visitar el genial blog de Uxío Malvido https://diversidadcorporativa.com/

Tendencia 5: Priorizar el empleo como medio para la intervención social. La falta de ingresos económicos es el principal problema de las familias españolas. Los organismos públicos y las ONG lo saben y cada vez más la innovación social va enfocada a ese tema. Si echais un vistazo a la web Haces Falta.org veréis que cada vez más se solicitan técnicos de empleo. Lógico, la financiación pública y privada priorizan esta área.

Tendencia 6: Movimientos sociales para el empleo. La precarización del mercado laboral hace que no sólo las personas desempleadas estén en riesgo de exclusión social sino también las que tienen un empleo. La proliferación de los “minijobs” y de los “nimileuristas” tan típicos en el siglo XXI hace necesario una serie de movimientos sociales que defiendan el empleo de calidad y ofrezcan alternativas a los ciudadanos. La Economía colaborativa y los sindicatos tienen mucho que decir. Para entender mejor este tema recomiendo leer el libro de Bauman “ Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.

COMO DEDICARSE AL TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Dependiendo del país en el que vivamos será más fácil o más difícil dedicarse a este campo. En EEUU y Centro América y Sudamérica es más fácil ya que cuentan con másteres especialistas en este tema como el de la Universidad de California.

De momento nuestras opciones son las siguientes:

  1. Entrar a trabajar a una gran empresa en administrativo, recepcionista, etc y que después en la empresa salga una vacante de trabajo social. La mayoría de los trabajadores sociales de empresa que conozco son de este caso. Por eso, me indigna a veces que los trabajadores sociales se sientan tan ofendidos por tener que aceptar un puesto “que no es de lo nuestro”. Sinceramente, eso es ponerse muchas trabajas como profesional. Primero porque nunca sabes que oportunidades puede darte la empresa en la que trabajas y segundo porque muchas ofertas de trabajo social publicadas en internet están “disfrazadas” de otros puestos. Yo encontré el que tengo ahora mismo (que es el puesto más “de lo mio” que he tenido en mi vida) buscando trabajo como administrativa.
  2. Echando el CV en las empresas que gestionan los PAE. Ya sea una pyme como Firma Quattro o una multinacional como Mas Vida Red. Es el camino más fácil y seguro para dedicarse a esto pero el lado negativo es que hay una gran competencia. Estas empresas reciben tantos CV al día que las probabilidades de entrar son bajas a pesar de tener un buen CV.
  3. Emprendiendo tu propio proyecto. Este fue el camino que yo me propuse con ADRES. Desde luego que eché el CV en todas las empresas que externalizan los PAE y desde luego que no me llamaron de ninguna. Tampoco tenía la apertura de miras que tengo ahora, y no me planteaba trabajar en algo que no fuese de lo que había estudiado. Así que escogí esta opción para poder trabajar en el campo del trabajo social de empresa en donde he terminado por fin a través de la opción número 1.

CUALIDADES PARA EL TRABAJADOR SOCIAL OCUPACIONAL

Yo soy de las que creo que el ser humano tiene una capacidad infinita para cambiar, evolucionar y adaptarse, pero voy a terminar este artículo contando brevemente las características que a mi juicio le viene bien tener a un trabajador social de empresa, al igual que existen otras para los trabajadores sociales de infancia, de mayores, de género etc.

  1. Capacidad para las relaciones públicas y la comunicación: Saber moverse bien entre la gente, cultivar contactos, hablar bien, escribir bien, tener buena presencia física.
  2. Capacidad mediadora: los trabajadores sociales de empresa somos como seres híbridos. Debemos saber movernos perfectamente en el mundillo empresarial pero también el social. Cultivar esta capacidad de adaptación al medio es imprescindible.

¿Y tu que piensas sobre el trabajo social ocupacional? ¿Crees que es un campo interesante para los trabajadores sociales? ¿Cuál es tu opción para dedicarte a esto?

P.D. No sé si el documento de “Trabajo Social en Japón” que regalo a los suscriptores está llegando correctamente. Si a alguien no le llega bien que me escriba a almudenadiazrequena@gmail.com

 

COMO FRACASAR EN CASI TODO Y AÚN ASÍ TRIUNFAR(EN TRABAJO SOCIAL)

Los últimos meses he estado algo desconectada del mundo virtual y seguramente lo esté aún  más en los próximos meses, sin embargo, no quiero dejar de lado en ningún caso este blog y quiero actualizar por lo menos una vez al mes para ir contando mis guerras dentro del mundo del trabajo social de empresa.

Los que me conocéis personalmente sabéis que he pasado unos meses muy duros como emprendedora social y que finalmente decidí darme un descanso mental y buscar trabajo por cuenta ajena durante un tiempo.

Siendo sincera, durante esta época se me cayó el alma a los pies y miedo me daba de mi misma cuando tenía que dar una charla, conferencia o clase a otros trabajadores sociales. Temía ser demasiado negativa y que mis fracasos laborales envenenasen mis discursos y los oyentes se fueran a casa desanimados y decepcionados. Siempre he tenido fama de ser una persona optimista y motivadora. Pero los hechos son los hechos y darme cuenta de que ADRES era un proyecto inviable tal y como lo había planteado y gestionado durante 3 años, no me hacía feliz (prometo hacer un post contando cada uno de mis fallos como emprendedora en este proyecto).

Afortunadamente, mi circunstancia laboral ha cambiado a mejor y he podido ver la situación desde otras perspectivas, espero que más realistas.

VERTE FRACASAR ME HACE FELIZ

Hasta esta mañana no tenía muy claro sobre qué escribir el post de hoy, más que nada quería justificar mi ausencia estos meses y poneros al día antes de escribir post más específicos que tengo en mente. Pero he visto esta noticia sobre un profesor de Princeton que ha publicado su CV de fracasos y me ha inspirado para lo que quiero transmitir.

Ultimamente he estado hablando con mis amigos trabajadores sociales, emprendedores y blogeros sobre el hecho de que, curiosamente, nuestros post más populares son los que hablan sobre nuestras propias miserias como profesionales. Como ejemplo pondré el post de Israel Hergon sobre su terapia personal o en mi caso, el post más leído durante la primera semana de publicación que fue sobre por qué me arrepiento de haber hecho tanto voluntariado.

No creo que este fenómeno del “éxito de los fracasos” tenga algo que ver con la envidia o las ganas de ver sufrir a alguien. Para nada, creo que más bien tienen éxito porque son post en donde al lector le resulta fácil reconocerse y reírse de sus propias neuras.

Vivimos en una sociedad en donde nunca se es suficientemente bueno, tenemos mil obligaciones, y eso nos hace sentirnos fracasados continuamente. Leer las experiencias de otras personas en donde se muestran sin tapujos esos pies de bailarina destrozados, nos reconforta.

Ese emprendedor que ves tan feliz dado charlas por todas las universidades de España está ahí porque ha sufrido, porque se ha superado. ¿Y si él ha podido porqué nosotros no? Las historias de lucha y fracaso nos inspiran más que las de éxito fácil. Porque entendemos que no existe el éxito fácil y es más, la palabra “éxito” o “fracaso” son relativos.

MIS SUPUESTOS FRACASOS Y EXITOS

Considero mi carrera profesional como la mayor carrera de obstáculos de mi vida. Cuando pensaba que las cosas iban bien, las cosas no iban tan bien y viceversa. En realidad, al final, creo que si he aprendido algo durante estos meses de completa crisis existencial ha sido a relativizar. Nunca sabemos a dónde nos va a llevar una situación y calificarla de “buena” o “mala” rotundamente sólo nos estrecha la cabeza y nos hace sufrir. De momento yo he pasado por lo siguiente:

  • Terminé la carrera de Trabajo Social en la universidad y gracias a una combinación de suerte/éxitomerecido, entré a trabajar en una gran ONG. Consideré que era un gran éxito al principio, pero después, a los tres años cuando me echaron y me cambiaron por mi alumna en prácticas. Lo consideré un fracaso ¡había perdido años de mi vida en una ONG en donde no tenía ninguna oportunidad de tener un sueldo digno algún día!
  • Al comprobar lo precario que suelen ser los trabajos en la ONG decidí dar un cambio radical en mi especialización y dedicarme a la Responsabilidad Social Corportiva en vez de a la Infancia y Familia como hasta ahora. Consideré un éxito este vuelco, porque la RSC estaba de moda.
  • Con el tiempo comprobé que la Responsabilidad Social estaba copado por profesionales de la empresa y era difícil encontrar trabajo en este campo viniendo del sector social puro y duro. Lo consideré un fracaso por ingenua, sólo tenía la opción de emprender.
  • Conseguí emprender en RSC y que el proyecto rodase. Conseguí socios privados, financiación pública y mil competencias más como emprendedora social. Lo consideré un éxito.
  • ADRES estalla: yo cada vez estoy más cansada del proyecto, las administraciones públicas no pagan y no tengo tiempo ni energía para conseguir más fondos privados. Me desespero y empiezo a trabajar de otras cosas. Lo considero un gran fracaso.
  • Sale una oferta de empleo en la Fundación Randstad (en Infojobs, si, eso aún existe) postulo y consigo entrar tras un duro proceso de selección. El motivo principal por el que me contratan: las competencias que adquirí mientras dirigía ADRES. ¿entonces, el punto anterior fue realmente un fracaso?

NUEVA ETAPA

Espero haber aprendido la lección y no dejarme llevar de nuevo de forma tan estrepitosa por mis emociones. TODO, TODO absolutamente lo que hacemos tiene un resultado. Me temo que la vida no es tan predecible como pensamos y claro, eso le da 100 patadas a nuestro ego y nos hace sufrir. Yo he sufrido mucho por mis fracasos en el plano laboral e imagino que a vosotros os pasará lo mismo. Por eso nos gustan tanto las historias de fracasos porque que en realidad son aprendizajes necesarios escondidos en situaciones que nos disgustan.  Yo ahora empiezo una nueva etapa. Me siento afortunada por la oportunidad que se me ha presentado, pero espero no perder de nuevo el norte y en el caso de toparme  con una nueva decepción, tratar de ver el aprendizaje que hay detrás.

Prometo seguir contando por aquí mis “fracasos” como trabajadora social en el mundo de la empresa.

¿Y tu, te sientes un profesional fracasado? ¿has aprendido a valorar los aprendizajes?

P.D. El título del post lo he sacado de un best seller: “Como fracasar en casi todo y aun así triunfar” en donde el autor, un reconocido dibujante nos cuenta sus desventuras como emprendedor, trabajador y artista.

Fracaso

 

TRABAJO SOCIAL E INTELIGENCIA FINANCIERA: EL PORQUÉ ME ARREPIENTO DE HABER HECHO TANTO VOLUNTARIADO

Durante el pasado mes de Enero, al tener vacaciones me he permitido el lujo de poder quedar con todos los amigos y amigas que ya no viven en Sevilla y que volvían a casa por Navidad.
Además de la tremenda alegría que da volver a ver a amigos que, por circunstancias laborales, ya no puedes ver a menudo, varios de ellos me dejaron charlas trascendentales, de esas que te dan una idea de por dónde debes orientar los objetivos de año nuevo.
Tengo que decir que los meses julio-agosto-septiembre y los que siguen han sido muy difíciles para mí en el plano laboral. La morosidad de las administraciones públicas (que aún continúa inexplicablemente) y las muchas opciones que tengo abiertas, me tenían sumida en una especie de estado de shok: ¿por dónde tirar? ¿Por qué he sido tan estúpida de haber delegado mi sueldo del 2015 en una subvención? ¿Tendré éxito en mis proyectos más ambiciosos?
Sobre todo esto me quejaba a un amigo que tenía una trayectoria bastante parecida a la mía: es emprendedor, muy formado y con una ilusión desbordante. Además tengo que decir que mi amigo es lo que se llama en el mundo empresarial un “Connector”. Los connectors son personas que parecen que han nacido con una agenda y un teléfono móvil bajo el brazo. Mi amigo destaca por su cantidad de contactos y el firme empeño de que esos contactos se conozcan entre sí y lo que es más importante, que se ayuden entre sí. Si quieres que te presenten a alguien tienes que llamarlo y él te lo presentará encantado. De hecho, le gusta tanto su labor como “casamentero profesional” que se dedica profesionalmente al networking actualmente.
Mi amigo me escuchó y me dijo: “ayyy Almudena, yo también he pasado por eso. Y te diré lo que me recomendaron mis mentores de por entonces. Has emprendido demasiado pronto y te estás agotando. Tienes que aprender más sobre la vida. La gente tan idealista como nosotros no para de emprender cosas. Está en nuestra naturaleza, pero tienes que equilibrarte, te recomiendo que cojas más trabajos por cuenta ajena durante un tiempo al menos para recuperarte anímicamente. Yo fue lo que hice. Y ahora vuelvo a las andadas con mi propio proyecto con un poco más de energía”.
Y que razón tenía. A pesar de que recuerdo mi época universitaria como la más fácil y una de las más felices de mi vida, tengo que decir que mi idealismo hizo que tomase algunas decisiones que no fueron buenas. Empecé en el mundo de las ONG muy pronto, con 16 años y me sentí como pez en el agua ¡había encontrado mi sitio! Por eso estudié no sólo una carrera social sino dos: trabajo social y educación social. Los fines de semana coordinaba un proyecto social que había montado con mis amigos en un barrio en riesgo de exclusión social. Pasábamos tanto tiempo allí que bromeábamos con mudarnos al barrio, con las familias a las que atendíamos. Además entre semana estudiaba las dos carreras y era activista de Amnistía Internacional. Cuando mis compañeras de clase se iban a casa a estudiar o a trabajar yo me dedicaba a perseguir alumnos por el campus para que firmasen por la abolición de la pena de muerte en Japón. Gracias a mi pasión por la carrera conseguí muchas becas para hacer prácticas fuera de España. También tenía todo el tiempo del mundo para ir a congresos y cursos gratis. Mi vida era el trabajo social y la educación social, todo lo demás, sobre todo el dinero era innecesario. No entendía por qué había compañeras/os que trabajasen los fines de semana, salvo aquellos que realmente lo necesitaban. Pobrecillos pensaba, no tienen tiempo para hacer voluntariados ni irse a México a aprender. Como siempre he sido una persona muy poco materialista tampoco sentía que necesitase el dinero para caprichos. A mi hermana por ejemplo le gusta mucho la ropa y ella si trabajaba en su tiempo libre.

El jarro de agua fría llegó en el mundo laboral. En el mundo académico estaba en mi salsa, si te esfuerzas, sacas cualquier cosa. En el laboral hace falta otro tipo de inteligencia que se conoce como inteligencia financiera: la capacidad de ganar dinero y administrarlo bien. Y ahora paso a dar mis argumentos de por qué no debí haber hecho tanto voluntariado y si desarrollar otras habilidades:
1. Escoger bien las prácticas: Yo estaba tan cansada de mis múltiples voluntariados y prácticas en otros países que no escogí bien las prácticas en mi ciudad natal. Amigas mías sin ninguna experiencia de voluntariado si escogieron bien y pudieron quedarse a trabajar allí después.
2. Confundir las cosas: Tanta experiencia con ONG y prácticas gratuitas me hicieron olvidar lo que es el trabajo en sí: el trabajo está para darte dinero y tener unos medios para vivir independientemente. Yo no he correlacionado trabajo-dinero hasta hace muy poco, ya que siempre he dado mi tiempo libremente. Hay compañeros/as que tienen experiencia en otros sectores profesionales y eso está bien. Eso hace que sean más precavidos con su tiempo y escojan mejor las oportunidades. De hecho, las mejores trabajadoras sociales emprendedoras que conozco curiosamente han trabajado mucho en otros sectores como en tiendas de ropa.
3. Desarrollar otros conocimientos transversales: Más importante que la experiencia del voluntariado en el mercado laboral son saber inglés, el paquete office, carnet de conducir, ventas, contactos. Aprende esto cuanto antes y dominarás el mundo.
4. Alimentamos una rueda injusta: Como dice uno de mis profesores de carrera “la ley de voluntariado es una ley de economía en el fondo”. Es un problema terrible en la profesión. Nos están eliminando como profesionales y hacer voluntariado alegremente contribuye a ello.
5. Sobreestimar las becas internacionales: Una de las razones por las que he sido adicta a los voluntariados eran mis ganas de conseguir becas y hacer prácticas fuera de España. Era realmente buena haciendo esto. Sin embargo, después me he dado cuenta de que hay muchas, muchas opciones para coger experiencia fuera. Y opciones más inteligentes financieramente hablando. Ahora hay plataformas de intercambio internacional por todas partes, incluso para buscar trabajo allí directamente. Además de páginas de voluntariado internacional como hacesfalta.org u organizaciones como AIESEC. Vamos, que no hace falta conseguir una beca de la Universidad para aprender fuera.
Para terminar me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre la inteligencia financiera y los trabajadores sociales.
Se me ocurre una cosa. ¿Y si tal vez la profesión esté tan mal pagada porque está formada por gente naturalmente con poca inteligencia financiera? ¿Atraerá la profesión del trabajo social a personas financieramente un poco ineptas que se sienten seguras trabajando en ONG y en la Administración Pública en dónde hablar de dinero es poco común? ¿En el fondo nos sentimos más cómodos trabajando gratis? ¿Qué tenemos que hacer los trabajadores sociales para espabilarnos en tema del dinero?
Por mi parte estoy en ello. Después de detectar esta limitación como emprendedora dedico mucho esfuerzo en desarrollar mi inteligencia financiera, que está ahí escondida tras años de vivir en el país de las piruletas. Ahora estoy aprendiendo que no puedo vivir sólo de buenas intenciones, tengo que seleccionar mejor mis proyectos (en función a su rentabilidad) para no desgastarme como emprendedora. En el mundillo empresarial se dice que en un verdadero emprendedor debe ser dos cosas: 1) Un visionario y 2) un gánster. El visionario ve las oportunidades, anima a la gente a seguirle y tiene intenciones puras. De eso tengo mucho. Pero el gánster debe saber poner límites, hacerse respetar y ver fríamente la situación real. Espero poco a poco mejorar en este aspecto. No quiero decir que de repente me vuelva una capitalista sin escrúpulos deseosa de arrancarle a mujeres, hombres y niños todos sus ahorros. Pero si tengo que equilibrarme en este aspecto. Tengo que hacerlo por mi bien y el de mis proyectos. Si no, siempre seré una emprendedora a medias.
P.D. Este post va dedicado a varios trabajadores/as sociales jóvenes que después de mis charlas se acercan para comentarme lo que les angustia trabajar en sectores que no son “lo nuestro”. Repetiré lo mismo que le digo a ellos: eso no resta, al contrario, suma. Siempre estamos aprendiendo. Los trabajadores/as sociales debemos de tener los pies en la tierra y la verdad, el trabajo, de lo que sea, ayuda a esto. Vedlo como una oportunidad, no como una amenaza para vuestra vocación.

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10 lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (II)

Este post es la segunda parte del post “10 lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I)”

Continuamos donde lo dejamos:

6. Más receptividad que actividad. En el anterior post terminé contando cómo había escogido mi especialización y nuevo proyecto empresarial. La verdad es que aunque os pueda sorprender durante el último año aprendí una lección muy zen sobre emprender que trato de aplicar cada día. Lo normal es que emprendiendo tengas una lista de tareas larguísimas por cumplir: que si la web, que si el desarrollo de negocio, etc. Más aún si lo llevas adelante solo/a. Sin embargo, hay que tener cuidado. La mayoría de los emprendedores nos metemos en una vorágine de actividades y reuniones en la mayor parte innecesarias. Como tenemos 8-9 horas al día de trabajamos esas 8-9 horas. Si tuviésemos 15 horas trabajaríamos esas 15 horas. Nunca hay fin. Siempre hay puertas que tocar, opciones que probar. Sin embargo, al final he aprendido que la actividad no es tan importante sino la receptividad. La receptividad se refiere a tener la capacidad de desconectar de tus problemas, ansias y necesidades para enfocarte en escuchar los problemas, ansias y necesidades del mundo. Para ello hay que tener una mente calmada y abierta a las señales que la vida nos va ofreciendo. Más que ponernos a disparar frenéticamente a todas las oportunidades que veamos, hay que ser un francotirador confiado y eficaz. Para ver las auténticas oportunidades no vale estar ansiosos y ultra ocupados sino relajados y dispuestos. Tratar de simplificar más y más hace que tengamos mejores ideas. Sólo hay que echar un vistazo a todas las grandes ideas de la humanidad. Los genios/as que las tuvieron estaban en un momento relajado. Como emprendedora para mí es importante tener una vida relajada. Una vida relajada es una vida con inspiración. Durante este año me he propuesto reducir mi agenda y horario de trabajo para poder dedicar más tiempo a cultivar mi receptividad. Eso se consigue practicando meditación, durmiendo bien, viendo a amistades, haciendo deporte, paseando por la naturaleza. Ahora trato de simplificar mis tareas de emprendedora para tener más tiempo libre y por tanto aumentar mi receptividad. Varios trabajadores sociales me han escrito correos diciéndome que no se les ocurre ninguna idea para ejercer en el mercado de trabajo. Eso es normal, el mundo en el que vivimos promueve de forma exhaustiva la actividad sin reflexión, somos una sociedad cansada. Y el cansancio lleva a la falta de inspiración. La actividad es fácil, la receptividad es difícil porque conlleva parar y repensar.
7. Por tu salud mental, diversifica. Me refiero a diversificar trabajo e ingresos. Durante este curso como no he ido recibiendo mi sueldo, me vi obligada a trabajar en otras cosas. Y la verdad es que estos trabajos “menores” han contribuido enormemente a mi salud mental. Los emprendedores solemos pasar horas y horas a solas en el ordenador. Tener otros trabajos que te obliguen a cambiar el chip es muy útil. Personalmente yo recomiendo trabajos extras en los que te paguen bien por hora y en efectivo. Mejor aún si implican contacto humano y cierto esfuerzo físico. Yo trabajo como tutora en Texas Teach University hora y media a la semana y como anfitriona de Airbnb de un piso, lo que me ocupa otras 3 horas más o menos a la semana. En total dedico unas 4-5 horas a la semana a otros trabajos. Trabajos sencillos y bien pagados, en donde tengo que hablar inglés. Además, debo decir que disfruto sobremanera limpiando este piso de Airbnb. La dueña me llama y debo limpiar y recoger un minipiso para unos turistas extranjeros. Limpiar la casa me da tranquilidad mental y es realmente satisfactorio tener un trabajo en donde los resultados se ven a tan corto plazo. En 2 y media el piso está limpio y los extranjeros atendidos. Vuelvo a casa a trabajar en mi proyecto muy satisfecha y con la mente despejada. Saber que siempre tienes opciones para ganarte la vida si tu proyecto no funciona es una buena baza para lo que viene a continuación.
8. Todo va lento, muy lento. Por eso mismo insisto sobre la necesidad de diversificar empleo. Conseguir una reunión con un cliente importante puede tardar meses. Después de esa reunión otros meses en firmar contrato. Meses de crear productos y servicios, meses para difundirlos, meses para que te compren, meses para que te paguen… emprender es muy difícil. Y todo lo difícil lleva su tiempo. Es una tarea a largo plazo en donde prima la estrategia. La impaciencia es mala consejera. Las cosas no dependen sólo de ti. He conocido trabajadoras sociales emprendedoras que a partir de un año trabajando han comenzado a tener algún tipo de ingreso. Aceptar que los frutos de mi emprendimiento se verán poco a poco me ha costado pero es vital para llevar este tipo de vida. Empieza a cultivar paciencia de jardinero/a.
9. Cuidar el cuerpo tanto como a mi proyecto. Este año ha sido especialmente duro. La Junta de Andalucía no me pagaba, tenía que trabajar en otros sitios para sobrevivir, una semana antes de irme de vacaciones me bloquearon la web de ADRES, su newsletter y la de este blog porque sí. Además estudiaba un máster difícil y afortunadamente me salían ofertas como formadora en donde no quería decepcionar. No hubiera podido sobrellevar todo esto bien si una buena salud física. Hacer deporte cada día para mí es una prioridad porque emprender conlleva dos cosas 1) que tu cabeza trabaje a pleno rendimiento ya que como dije antes la mayor parte del éxito consiste en una buena estrategia y 2) las frustraciones a las que te enfrentas cada día van produciendo reacciones de estrés que ahí quedan y se amontonan. Hacer deporte te obliga a utilizar el cuerpo además de la cabeza, pudiendo equilibrar ambas, además de descargar todo el estrés diario. No sólo lo digo yo, Fernando Trias de Bes en su famosa obra “El libro negro del emprendedor” recomienda practicar deporte para desarrollar carácter y espíritu luchador, Cualidades indispensables para ser emprendedor/a. Yo personalmente, practico el noble arte del perreo en clase de Zumba, Bodycombat para acentuar mi espíritu luchador y Bodypump para fortalecer todo el cuerpo. Lo tengo comprobado. Hacer deporte ayuda a emprender. Ya no pongo excusas a la hora de mover el culo del escritorio por muy ocupada que esté.
10. La unión hace la fuerza. Aunque trato de reducir el número de reuniones a las que debo asistir (quitan tanto tiempo) trato de mantener el contacto con el mayor número posible de grupos. Pertenezco al Colegio de Trabajo Social de Sevilla, a la Plataforma de Defensa del Trabajo Social de España, a un grupo de emprendedores jóvenes de Sevilla (Sevilla UP), a la BlogoTSfera, a la organización internacional de liderazgo femenino Aspire Foundation. Esos son los formales. En los informales meto a toda clase de personas. Hace poco he descubierto el increíble poder del networking cuando me topé con el libro “Nunca comas solo” en dónde el autor detalla de forma maravillosa cómo funciona el networking y las ventajas que tiene. Tener claro que el emprendedor nunca es un lobo solitario sino que “caza” en manada ha despejado mis objetivos del 2016. Busca mentores, busca aliados, busca grupos a los que pertenecer. Aumentará tus probabilidades de éxito y encima disfrutarás con ello.

Y esos son los 10 aprendizajes durante los últimos tres años. Seguro que en los próximos tres años habrá más. De momento, estos forman parte de la brújula con la que me guío en el día a día. Espero que os haya gustado.
¿Y vosotros? ¿ pensáis que estos consejos sirven sólo para emprendedores o para cualquier profesional?

frutos

10 Lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I))

Ahora en noviembre cumplo exactamente tres años como emprendedora social. No es que sea mucho tiempo lógicamente, pero subjetivamente me parece toda una vida: los aprendizajes (y golpes) han sido tantos y tan intensos que tengo la sensación de que como ocurría en la película Interestelar, una hora en la galaxia emprendedora equivale a 7 años en el planeta tierra.
Espero que mis aprendizajes ayuden a más de un incauto e ingenuo emprendedor/a social que habite por la ciberesfera. Los aprendizajes los describo en orden cronológico:
1. Encuentra tu motivo: Suena tópico, pero todo Quijote necesita a su Dulcinea. Y créeme si emprendes en el sector social eres un Don Quijote luchando contra molinos (y más tarde, contra facturas, el banco, tu propia pereza, etc) así que desde el primer momento necesitas algo, una imagen, una visión, un lugar, una persona…que te motive a levantarte cada día para conseguir el objetivo de vivir de tu proyecto. En mi caso fue la idea de poder ver a mi novio cada semana y continuar disfrutando de nuestra vida en común. Llegó un momento en mi carrera profesional en donde fui consciente de que si continuaba trabajando para otros en el Tercer Sector tendría difícil independizarme y tener un sueldo digno. Así que tuve que elegir: o emigrar a otro país como habían hecho tantos de mis compañeros de profesión o quedarme y luchar por mi relación auto empleándome. En España existe el dicho que dice “tiran más dos tetas que dos carretas” pues bien, también hay pectorales que tiran como carretas. Decidí que la situación laboral no iba a determinar el tipo de relación que mantuviese con mi novio, y convertí mi amor por él (soy consciente de lo cursi que suena pero es la verdad) en el motivo de continuar cada día luchando por mi proyecto. Siempre lo digo: mi Dulcinea particular se llama Pablo y es informático y músico. Buscar aquello que te motiva a luchar contra todas las adversidades es vital antes de ponerte manos a la obra.

2. Cuidado si vienes del Tercer Sector: muchos de los emprendedores sociales venimos de toda una vida dedicada al Tercer Sector. Y eso es una desventaja a la hora de crear un proyecto que funcione ya que el Tercer Sector es un mundo aparte que no funciona con las leyes típicas del mercado. Yo siempre he trabajado en el Tercer Sector antes de emprender por lo que:

– Estaba acostumbrada a trabajar gratis y a crear proyectos de emprendimiento en donde la plantilla fuese voluntariado.
– Sabía crear proyectos pero no servicios
– Estaba acostumbrada a conseguir los recursos mendigando (al Estado por medio de subvenciones o a donantes privados) y no a exigir el cobro de servicios con un valor añadido.
– No entendía bien la correlación tiempo/dinero: estaba tan acostumbrada a trabajar gratis y rodearme de gente que hiciese lo mismo que no era consciente de que tiempo es dinero. Eso hizo que fuese nefasta a la hora de poner tarifas a mi trabajo.
– Sabia como motivar al voluntariado pero no a empleados ni a alumnos en prácticas que deben cumplir con su trabajo (excesivo buenrollismo en donde al final yo tenía que trabajar más horas por no saber cómo poner a la gente en su sitio)
Venir del Tercer Sector también me dio ventajas como acceder a muchos recursos y ayudas, saber trabajar bien en equipo y darle una perspectiva fresca a los proyectos nuevos, pero el gran lastre tenía que ver con la pésima relación que tenía dinero, lo que nos lleva al siguiente punto:
3. Asegúrate de la rentabilidad del proyecto: Mi primer proyecto de emprendimiento “Tinta Azul”, un proyecto de animación a la lectura con niños no tuvo éxito porque cuando comencé me di cuenta de que no me salía rentable. Si cobraba lo que los colegios querían que cobrase como monitora ganaba menos dinero que trabajando para Save The Children y las horas eran las mismas. Como no había investigado sobre las tarifas y los horarios extraescolares en los colegios de primaria, me vi con un proyecto precioso y viable pero que no era rentable.
4. Ten cuidado con las subvenciones, pueden ser una ruina en vez de una oportunidad: para los dos próximos proyectos (Biblioamigos Sevilla y Asociación ADRES) conté con las subvenciones como fuente primordial de recursos. Error: En el primer caso la crisis ya había comenzado con fuerzas y las administraciones públicas recortaron en todos los temas culturales priorizando los asistenciales. ¿De que servía que la gente en riesgo de exclusión leyese si no tenían que llevarse a la boca? Así que nada, decidí cortar mi precioso proyecto socio-literario y centrarme en un tema más urgente, la Responsabilidad Social Corporativa, un área en donde las administraciones no paraban de aumentar sus presupuestos. Pero había tres asuntos con los que no había contado: 1) cambiaron las leyes del tercer sector y ahora no te adelantaban el dinero sino que tu creabas el proyecto por tu cuenta y luego, si eso, te lo reembolsaban. Ese cambio de dinámicas me cogió por sorpresa y obviamente yo contaba con recursos privados para mantener a ADRES pero no suficientes como para procurarme un sueldo digno. 2) La gran competencia en el mundo de la RSE. Cuando yo comencé a idear el proyecto no existían tantas organizaciones con ganas de promover la RSE en España. Pero imagino que las grandes organizaciones no son tontas: están al día de todas las subvenciones que salen y muchas de ellas cambiaron sus estatutos para poder sumarse al carro de la RSE. Resultado: guerra de poderosas Fundaciones contra minis ONG contra la mía. ¿A que no adivináis quien gana siempre? Obviamente las grandes. Conclusión: que aunque consigas adelantar algunos proyectos tienes difícil recuperar el dinero porque las grandes siempre ganan. 3) ¡suena la flauta! Consigo una subvención de la Junta de Andalucía para poder auto emplearme en ADRES a media jornada durante un año. Entonces empieza la pesadilla: meses de papeleos absurdos que culminan en una morosidad extrema. Aquí estoy, con la subvención adjudicada y más de un año sin ver un solo euro de mi sueldo. ¿Cuándo cobraré? Misterio. En palabras de mi padre: “las subvenciones son como un regalo inesperado, puedes pedirlas pero no contar con ellas” pues eso, tened muy en cuenta cómo funcionan estas cosas. A mí me cogieron desprevenida porque en Save The Children yo cobraba religiosamente cada mes. ¿Porqué? Una socia de ADRES que tiene una gran ONG de intervención social me contó el secreto: las grandes ONG hacen acuerdos con bancos para poder adelantar el dinero a sus empleados. A ésta en particular la Junta de Andalucía les debe 100.000 euros. Y de esto me entero yo ahora ¡pobre pringada!
5. Especialízate o muere. Sé que soy pesada con este tema, hasta hice otro post sobre la Especialización. La gente que me conoce sabe que leo libros como si no hubiera un mañana. Pues bien TODOS los libros que leo sobre temas laborales/empresariales incluyen en el Top Ten de imprescindibles la necesidad de especializarse para poder hacer algo mínimamente interesante en el mercado de trabajo. Durante mi máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa me desesperé intentado buscar en que campo especializarme dentro de la ya especialización de por si en RSE. ¿Especialización al cuadrado? Si, y creedme que no fue sencillo. Tras sufrir las decepciones de ADRES (no poder conseguir más subvenciones, que no me pagasen la que había conseguido) decidí que mi próximo proyecto de emprendimiento social sería más real y completamente ajeno a las subvenciones, ONG y cosas por el estilo. Sería un proyecto empresarial hecho y derecho: montaría una SL o me haría autónoma, pero tenía claro que ya era hora de espabilarme y comenzar a pensar como una empresaria, no como una gerente de una ONG, que es lo que había hecho los últimos 10 años. Y así estaba: tuve que ver como mis amigos y mi hermana pequeña se independizaban y verme a mí, como siempre, a dos velas trabajando de lo que fuese porque a la administración pública no le daba la gana darme lo que me había prometido. Estaba harta y cansada. De nuevo, debía buscar inspiración para centrarme en un proyecto que a la vez me ilusionase y fuese rentable. En esta fase consulté a todos los expertos que pude: escribí correos a muchos profesionales para que me orientasen, leí más todavía. Mi mentor y presidente de ADRES, Miguel Ángel Moyano, que había terminado el mismo master hace unos años me recomendó que me especializase en un sector al que tuviese fácil acceso.
La verdad es que estaba un poco desesperada, así que decidí irme unos días al campo a despejarme con mi novio. En su casa del pueblo, en Aznalcóllar, ese día habían dejado enfrente de la puerta, en el felpudo, un especial del periódico “El Correo de Andalucía”. Yo, que leo todo lo que se me ponga por delante, cogí el periódico y lo abrí al azar. ¡Y ahí estaba todo lo que yo había estado buscando! Era un especial sobre minería y responsabilidad social. Un periódico entero sobre cifras a nivel internacional, nacional, autonómico. Vamos, la mitad de mi trabajo de fin de máster estaba allí a todo color y en papel reciclado. Me ilusioné tanto que lo decidí al momento: me especializaría en necesidades sociales, responsabilidad social y minería. Además, para más inri averigüé por casualidad que mi tatarabuelo y bisabuelo habían sido mineros. Y más casualidad todavía: mi abuela me contó que su padre (mi bisabuelo) había sido contable en una mina y que además era responsable de las ayudas sociales a los trabajadores (¿mi bisabuelo había sido el trabajador social de una mina?) lo que es la vida. Especializarme en este tema me ha traído oportunidades profesionales que nunca imaginé y desde luego, he creado mi proyecto de emprendimiento social (espero que el definitivo) sobre esta especialización. Y eso nos lleva al siguiente punto que desarrollaré en el próximo post.

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FORMACIÓN: QUIEN DA MÁS POR MENOS

El mes que viene, en Octubre, termino una fase en mi vida clave: por fin, terminaré el máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa. Y digo por fin porque no se ha hecho ligero: ha durado 2 años y no han sido pocas horas y pocos disgustos.
El objetivo de este blog no es hablar sobre mí, sino tratar de ayudar a otros que están emprendiendo un proyecto social o se dedican a la Responsabilidad Social, así que el siguiente post va a dedicado a todos los trabajadores sociales que me han preguntado en persona o por escrito sobre qué formación tomar después de conseguir el deseado título universitario. No han sido pocos y el tema me parece tan importante que he decidido hacer un post sólo sobre el tema.
La Formación: Master Vs Cursos de 30 horas
En este otro post sobre la importancia de la especialización defendía la necesidad de ser fácilmente etiquetable teniendo un CV coherente y claro, además de la idea de contar sólo con un master y luego cursos concretos que complementen la formación. Meses más tarde y a sólo unas semanas de obtener el título de máster en sostenibilidad y responsabilidad social corporativa, confirmo con más fuerza la misma idea: Los cursos de 30 horas ganan por goleada a los másteres en el mundo del emprendimiento social y del sentido común en general. Paso a describir mis argumentos:

Másteres
1) Primer desventaja (además fácilmente identificable): el precio. Los másteres cada vez están más caros y cuando comienzas tu propio camino profesional emprendiendo, cada euro hay que exprimirlo. Durante esta etapa de entrenamiento he visto tal cantidad de másteres y a precios tan desorbitados que me entraba la risa. Con mis amigos tenemos el chiste de buscar el máster más absurdamente caro de España. Si alguien cree saber cuál es por favor que lo escriba en comentarios y así me rio un rato.
2) Experiencia de los profesores: Lamentablemente, como todos sabemos, el mundo social se ha devaluado hasta tal punto que los profesores de los másteres sociales en ocasiones, no han trabajado nunca ni de lejos en el mundo social y suelen estar de profesores porque se han pasado años de becarios en la universidad o tienen un buen contacto. Ejemplo práctico: fulanito estudió administración de empresas, hizo un doctorado en finanzas y ahora a clases sobre discapacidad en la empresa en el máster de RSC que vale 7000 euros. Conclusión: tal vez tengamos buenos temarios bien documentados pero el profesor normalmente no se “moja” en el tema: no te aporta nada que no puedas encontrar por internet en unas horas.
3) Atención de los profesores: Esta es una triste realidad que he descubierto este año (al menos en mi máster online) los profesores apenas se han comprometido conmigo como alumna, les daba igual si suspendía, no me presentaba a los exámenes, o si me iba a dar un infarto porque mi tutora del TFM de repente desaparece dos meses sin dar explicaciones. Siempre con la sensación de que me están haciendo un favor por atenderme, en vez de tratarme como lo que soy: una clienta y alumna en sus manos.
4) Tiempo: ¡qué importante es el tiempo! Un máster obviamente te quita mucho tiempo y eso debes valorarlo.
Ventajas: suena mucho mejor y queda más bonito en el CV. También son más horas de formación y tal vez de buena calidad si los profesores son decentes. Aun así alguno no lo será y tendrás que pagar por esa asignatura tanto como por la que merece la pena. Yo no desaconsejo estudiar un máster, pero si hacerlo con cabeza y no más de uno (a no ser que te lluevan los billetes verdes y dudo que esa clase de personas lea mi blog)
Ejemplo real: Rocio Cáceres Damas, reconocida profesional de la intervención social con Alzheimer, no cuenta con ningún máster en Alzheimer sólo años y años de experiencia y estudio autodidacta. En vez de dedicar sus recursos (tiempo y dinero) a estudiar un máster los dedicó a crear el Centro Atrade en Sevilla, el primer centro de atención temprana en Rehabilitación Cognitiva que se conoce.
Cursos/Congresos/Jornadas de 30 horas
Son los cursos a los que me refiero a la hora de completar el CV. Para mí, los ideales:
1. Precio: normalmente baratos, nunca vas a pagar más de 500 € por ellos. Muchos están subvencionados por organismos públicos o son parte de tu formación en la ONG para la que trabajes.
2. Experiencia de los profesores: Esto es lo mejor. Normalmente son grandes profesionales con prestigio en su campo y muy especializados. Nunca verás a fulanito doctor en finanzas dando un curso de este tipo, porque aquí los contactos poco importan, importa la trayectoria y prestigio profesional del formador.
3. Atención de los profesores: toda la posible. El curso puede ser presencial u online (mejor si es presencial) pero el formador te hará mucho caso ya que es su prestigio como formador lo que está en juego. A fulanito doctor en finanzas le da igual lo que pienses sobre su forma de impartir el máster. Nada de lo que pienses alterará su trabajo ni reputación en la universidad, en cambio, el formador de 30 horas trabaja prácticamente por el boca a boca y recomendaciones. No tienen una gran institución de la que es empleado para respaldarle. Lo da todo en sus cursos y se preocupa de cómo le ven sus alumnos, que son clientes. Lo mejor es que puedes contactar con ellos por correo electrónico o por teléfono para preguntarles dudas sobre la aplicación del curso en la vida real. Lo normal es que te atiendan aunque hayan pasado 5 años. De esa forma no sólo obtienes el curso, sino también la posibilidad de plantear dudas al formador siempre que quieras.
4. Tiempo: poco, 30 horas. Y lo repito. Para emprender, el tiempo es clave.
Desventajas: al igual que el máster, el curso te añade líneas en tu CV pero no es tan vistoso. Hay reclutadores que les importan mucho los títulos y a otros más las competencias reales de la persona. Saber con quién quieres trabajar te facilita escoger en este tema. En ocasiones existen cursos con mucho status en tu sector, ya sea por el formador o por la dificultad de entrar en ese curso concreto.
Ejemplo Real: yo misma: Cuando trabajaba en Save The Children me planteé seriamente hacer un máster sobre intervención socio-educativa con infancia y juventud, sin embargo, en la ONG me regalaron un curso de 30 horas sobre la metodología Golden 5. Aprendí tanto que dejé la idea de hacer el máster y desde luego aprendí más que en la carrera. Además, de vez en cuando escribía a la formadora para preguntarle dudas sobre los casos difíciles en los que me encontraba en mi trabajo diario. Para mí fue un antes y un después en mi carrera profesional como educadora social. Y no sólo en mi caso. A día de hoy mis compañeros de la ONG piensan igual. La metodología Golden 5 nos cambió como educadores sociales y fue un curso que nos salió gratis y duró sólo 30 horas.

Elegir bien la formación
Cuando se empieza un proyecto con ilusión, ya sea de empleabilidad o de emprendimiento aparece ante nosotros un amplio listado de opciones, cada vez más grande y apetecible. Escoger bien nuestra formación es un paso importante porque nos quitará nuestros dos recursos más escasos: dinero y tiempo. Durante estos de años de “entrenamiento” he preguntado a profesionales a los que admiro del campo social y no social, qué formación supuso un antes y un después en su carrera profesional. Curiosamente, los testimonios sobre los másteres fueron en mayoría negativos por diferentes motivos (o directamente indiferentes) mientras que la mayoría (yo misma incluida) se habían sentido más inspirados en formaciones cortas ya fuesen congresos, jornadas o cursos elaborados por expertos. Por lo menos me han interesado 10 másteres y expertos de diferentes campos y me seguirán tentando toda mi vida. El Pepito Grillo de la “titulitis” no me dejará en paz nunca, porque la verdad, afortunadamente, el mundo nos ofrece tal cantidad de formación maravillosa que cuesta resistirse a sus encantos. Por ello, utilizo esta serie de ítems antes de decidirme a apuntarme a una formación, ya sea gratis o de pago:

                  Uhmm…este tema me interesa..
¿Necesito un TÍTULO O CONOCIMIENTO?

  1. Preguntate:

¿El título es imprescindible para ejercer AHORA?
¿Quiero ser el profesional más increíble sobre la faz de la tierra en este tema?
Si –>  Haz un máster o experto
No –> Entonces necesitas conocimiento
2) A la hora de elegir un título cuando tienes claro que necesitas para ejercer AHORA y quieres ser un superprofesional en el tema ten en cuenta lo siguiente:
¿Tengo dinero para pagarlo?
¿tengo buenas referencias de él?
¿Puedo dedicarle tiempo?
¿Quiénes son los profesores? ¿tienen una buena trayectoria?
¿Cómo son las condiciones de esta profesión?
Encuentra al menos tres personas que hayan hecho ese máster o experto y pregúntales que han conseguido con ese título.
3) A la hora de elegir las distintas formas de conocimiento:
¿Qué me apetece ahora mismo? Podemos elegir entre leer un libro sobre el tema que te interesa, asistir a un congreso, jornada etc o apuntarnos a un curso corto sobre el tema. Yo elegiría en función del tiempo, interés y cantidad de dinero.
– Pocos Recursos: Libro
– Mediano: Evento
– Mucho: Curso online
– Muchísimo: curso presencial

Y este es el mecanismo por el que yo escojo la formación que voy a cursar, espero que con esto responda a todas las preguntas sobre el tema.

¿y vosotros? ¿con qué criterios escogéis vuestra formación? ¿ha existido un curso o máster que os ha cambiado como profesional? Me encantaría saberlo

Nota 1: En realidad este post trababa sobre mis aprendizajes como emprendedora social en los últimos dos años, pero el tema de la formación ha salido tan a menudo en preguntas y conversaciones con compañeros que sin querer ha crecido y ha protagonizado el post. No pasa nada, para otra ocasión.
Nota 2: También tengo que decir que es fruto de mis reflexiones sobre mi papel como formadora en el tema de la Responsabilidad Social. La verdad es que ha sido una sorpresa tener tanta demanda en este tema y eso me ha hecho replantearme qué clase de formadora quiero ser. Sobre el curso que voy a impartir online el próximo mes hablaré en el siguiente post.

titulitis

Mediación en empresas: todo un campo por descubrir

Antes que nada unas palabras para disculparme por mi abandono blogero, tanto por los post como por la newsletter. No es que haya sido voluntario, ni consecuencia de otra crisis de hambre de trabajo. 

No, se debe a dos cuestiones mundanas y no predecibles: el primero los exámenes del máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa que estoy cursando y que con suerte terminaré en Septiembre con la defensa de mi trabajo de fin de máster. En principio, los exámenes no tenían porqué interrumpir mi publicación de post, pero este año me he tenido que examinar de una asignatura extra junto a otra muy muy extensa. Traduciendo: me he pasado un mes volcada al 90% en estudiar exámenes, entregar trabajos y escribir el TFM. Cuando por fin he terminado con los trabajos y los exámenes (que no con el TFM que me acompañará en verano) me he visto con un retraso enorme en el trabajo y en ADRES, además de encontrarme con la desagradable noticia de que Mailchimps (si, ese sistema tan guay de newsletter protagonizado por un monito) ha decidido injustamente bloquearme la newsletter del blog y la de ADRES. Casi me da algo cuando el sistema me dice (y encima en inglés que da más miedo) que me bloquean la cuenta porque he hecho algo malo (que ni se que es) consecuencia: no he podido enviar a los nuevos suscriptores el documento de Trabajo Social en Japón ni explicar a los lectores el porqué no estoy escribiendo nada de hace dos meses.

En fin, para no enrollarme más y dar paso a la maravillosa entrevista que le hice hace meses a Sandra Merchán, concluiré que ahora mismo en espera de que Mailchimps entre en razón y se de cuenta de que soy inocente y no trato de venderos multipropiedades, tardaré un tiempo en recuperar la newsletter o hacer otra. Mientras, los nuevos suscriptores que no hayan recibido el documento de Trabajo Social en Japón pueden escribirme y se lo envio por correo. Y ahora si, sin más preámbulos os presento a Sandra Merchan y su increible trabajo como mediadora empresarial.

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Si sois españoles lo normal es que conozcais u os suene el nombre de Sandra Merchán,  Socia Fundadora y Mediadora Experta en Gestión de Conflictos en el centro de mediación Valencia – AlternativaGC. Es la encargada de coordinar y dirigir el área de Mediación empresarial, y Área de Formación para mediadores y nuevos proyectos. Además, dirige un de los proyectos de colaboración con el Centro de Mediación AlternativaGC, la Lanzadera de Empleo para Trabajadores Sociales B-SOS

Es una excelente analista de conflictos empresariales, lo que le hace estar íntimamente relacionada con la creación de nuevas empresas y la gestión de equipos. Este recorrido le ha llevado a participar como docente en diversos cursos sobre Mediación y Gestión de conflictos, y a participar como mentora y tribunal de iniciativas de apoyo al emprendimiento social.

En busca de más trabajadoras sociales guerreras

Creo que fue en uno de los múltiples grupos de Facebook a los que pertenezco en donde vi por primera vez a Sandra Merchán (Sand Mer para acortar) y digo vi porque recuerdo perfectamente su foto de perfil en donde salía una chica joven y sonriente en un barco. La conversación del grupo giraba en torno a un tema para mi nuevo (estoy hablando de hace un año y medio-dos) y me sorprendió leer un comentario suyo en el que decía que había montado una empresa de mediación junto a una abogada y una psicóloga, además de adjuntar un enlace de una noticia, el primero de los muchos premios que ganó su empresa. La imagen de las tres me gustó mucho “vaya tres valientes” pensé y no sólo por emprender, sino también por dar la cara como emprendedoras sociales ¡y nada de asociación! ¡una S.L! ¡con un par de ovarios! (bueno, en este caso tres pares) y así, se me quedó en la cabeza este proyecto y a esta persona a la que poco a poco fui conociendo mejor virtualmente y luego presencialmente. Antes de que ella me invitase a ir a Valencia para participar en su lanzadera de empleo, se me ocurrió hacerle una entrevista como tercer capítulo de “Trabajadores sociales emprendedores” pero creo que teniendo en cuenta la proliferación de proyectos de emprendimiento actualmente en trabajo social, consideré más oportuno centrarme en su trabajo como mediadora empresarial más que como emprendedora. Y aqui está la entrevista. ¡que la disfruteis!

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¿A qué se dedica la mediación empresarial? He visto que a veces se utiliza en asuntos de moobing por ejemplo…
S: Hay que tener claro que hay casos que son objeto de denuncia. Lo que es un delito está tipificado por la ley. Lo que está claro es que hay que tener un equipo muy completo y dependiendo del caso, trabajar con un profesional que sea capaz de detectar que el conflicto va más allá que un conflicto interno como es el caso de moobing. Hay que tener siempre a un psicólogo atento o a un trabajador social especialista en análisis de casos. Esto quiero decir que si yo entro en una empresa y veo un clima laboral conflictivo, que las consecuencias emocionales son de larga duración y cumple todos los requisitos de ser un caso de moobing, nosotras tenemos la obligación como profesional y personas de saber que eso no es mediable. Es un caso de denuncia. Y puede que luego, una vez denunciado, el juez o el abogado pueda proponer actos de mediación. Porque por ejemplo para la victima (estamos hablando de victima y victimario) un gesto de perdón puede ayudarla a recuperarse emocionalmente antes, pero hay cosas que hay que tener en cuenta y mucho ojo de detectar si el conflicto va más allá de un conflicto relacional o si va más allá y debe resolverse por otra vía. En este segundo caso no sería nuestro trabajo. Sería algo mucho más serio. El mediador debe tener la suficiente responsabilidad profesional de dar respuestas y alternativas, es decir, orientando a la persona que ha solicitado la mediación y acompañándole a que tome la decisión. No todo es mediable. Yo no voy a una empresa buscando un conflicto de ese nivel. La negociación y la mediación tiene que ir antes. ¿Por qué no se habla por ejemplo de la mediación en caso de morosidad con toda la que hay? En incumplimientos de contratos laborales, en despidos improcedentes…te podría contar casos preciosos de mediación empresarial que han tenido efectos terapéuticos muy buenos para los implicados como por ejemplo un caso de morosidad que fue solventado por un acuerdo de mediación en una empresa de transportes en la que el cliente dejó de pagar una factura muy alta, trabajaba de camionero con su camión y no pudo hacer frente a una avería del camión y dejó de pagar la factura. Entonces la empresa le requisó el camión. Ese caso llevaba paralizado un año y medio: la empresa con el camión y el hombre con una depresión de caballo que no podía recuperar su medio de trabajo porque no podía hacer frente a la avería. Un caso precioso que además tuvo mucho trabajo de campo porque era inviable hablar con esta persona. Se había ido a casa de sus padres y no hablaba con nadie. Era un hombre mayor que con la depresión no podía hacer frente a la situación. Así que nos fuimos a casa de sus padres, personas muy mayores que estaban sufriendo mucho por la situación de su hijo. Sin embargo, fueron el canal por el que teníamos que acceder a su hijo. Le explicamos que no estábamos allí para exigirle el dinero sino para acompañarle y esperando a que estuviese preparado para hablar con nosotras sobre el tema y encontrar vías de solución al problema. Lo entendieron y conseguimos hablar con él y se hizo un trabajo de acompañamiento muy grande. Estamos hablando de una persona que estaba sufriendo una depresión por el desempleo: llevaba un año y ocho meses sin su camión, su herramienta de trabajo y no había podido hacer frente a los pagos que debía. El trabajo de comunicación con la empresa fue muy bonito porque entendieron la situación que él estaba pasando y se llegó a un acuerdo de pagar las facturas en tres plazos. Además la empresa perdonó los intereses que tenía (el impago había supuesto más gastos a la empresa). Pero con esto la persona se movilizó y después de estar un año y ocho meses con depresión, con su vida bloqueada, consiguió movilizarse y dialogar. Se perdonaron y ese día el hombre salió de la empresa con su camión que para él era lo más importante. Lo que en principio era un problema de impago se acabó convirtiendo en una intervención social terapéutica y había mucha gente sufriendo. No sólo la empresa sino también el deudor y su entorno social más próximo. Por eso te digo que no hay que ir al conflicto más famoso como el moobing. Hay muchos casos en los que se puede actuar.
¿Cómo llegasteis a la empresa para ofrecer vuestros servicios?
Pues acción comercial. Primero hacemos un análisis de los sectores empresariales que suelen tener más conflictos. Aquí en Valencia suele ser el sector de transporte y la construcción, que ha traído mucho endeudamiento y mucho desempleo ¿Cómo se hace? Con estudios de mercado, hemos preparados documentos de información de los servicios, solicitamos acudir a la empresa llamando por teléfono, y obviamente como buenas comerciales tenemos buenas promociones. Con las empresas trabajamos con una fórmula que se llama “a riesgo o a éxito” ¿Qué quiere decir? Que las empresas no nos pagan si nosotras no conseguimos un acuerdo. Esto para las empresas es beneficiosa porque no se arriesgan a nada. A lo mejor entran 20 casos y consigues 5. Pero ya has llegado a veinte empresas y les has hablado de tus servicios y conocen lo que haces.
Estarás aprendiendo muchísimo…
Si, yo nunca me imaginaba durante la carrera teniendo que venderme. Nadie me ha hablado de estrategia empresarial o de marketing. Nadie me ha hablado del descuento, de la promoción…todo eso es algo que tienes que auto aprender. Eres autodidacta. ¿Y cómo he aprendido esto? Porque acudo a todas las formaciones, charlas, conferencias que puedo de estrategia empresarial. Me encanta el neuromarketing, creo que es una rama muy positiva del marketing. Es diferente al Marketing tradicional capitalista de invitar a consumir porque si, sino que hay otras estrategias como la colaboración, los convenios, todo esto da mucha visibilidad, te hace ser referente en tu sector. Pero esto lo hemos tenido que aprender. Nadie nos lo dijo en la carrera ni en el máster. Y es muy importante el equilibrio de las dos cosas. Por eso hablaba de trabajar el lenguaje y el discurso empresarial del trabajo social. Hay que trabajarlo porque nos estamos quedando fuera del sector. Y el sector empresarial es otro más.
¿Recomiendas algún libro de mediación y casos prácticos en empresas?
Como tal no. Pero existen dos libros: Cómo conseguir el sí y el poder del no, que es muy recomendable, de casos de negociaciones en empresas. El autor es muy famoso. WILLY URY/ROGER FISHER Y BRUCE PATTON. Y te recomiendo dos libros más que para mí son esenciales: “Negociación, resolución de problemas y creación de valor”, escrito por la Universidad de Navarra, me lo recomendó un directivo de Recursos Humanos de Coca-Cola hace unos cinco años y “Guerra y Paz en el trabajo” de la Universidad de Valencia. Estos son los dos que más utilizo en el día a día.
Leo continuamente libros sobre el tema. Sobre todo de negociación que hay muy poca formación sobre el tema y es algo que se tiene que adquirir con la práctica.
¿Te ves dentro de unos años escribiendo un libro sobre Trabajo Social y Mediación empresarial? Sería muy interesante.
No te digo que no. Si, es una de las cosas que tengo pendiente. Siempre les digo a mis alumnos. A los poco alumnos que he tenido en mediación les digo: “no creéis una empresa de mediación, escribid sobre mediación” y es lo mismo que les recomiendo a los trabajadores sociales. Que escriban sobre el trabajo social relacionado con su especialidad. Y algún día me lo tendré que aplicar yo…

AlternativaGC

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¿Y vosotros? ¿conociais la mediación empresarial?

¿Pensais que es un proyecto viable?

De momento a Sand Mer y a sus compañeras parece que les va bien. Más información en: http://www.alternativagc.com/