UN TRABAJADOR SOCIAL EN AMAZON

amazon_logo_RGB

Hace años que tengo conocimiento de que en las empresas pueden existir trabajadores sociales aportando valor. Fruto de ese maravilloso descubriendo fue este blog, que con el tiempo se ha convertido en el elemento que articula y justifica toda mi vida profesional.

Hace poco una compi del sector de la orientación me habló de un amigo suyo que era trabajador social, español y que trabaja en Amazon.

¿¿En serio??- pensé. ¡Tengo que conocerlo y entrevistarle para el blog!

Y eso hice; le contáctate en Linkedin y él amablemente accedió a la entrevista. Sin embargo, a pesar de que la entrevista fue un éxito, cuando me puse a transcribirla tuve la desagradable sorpresa de que se había grabado como decimos en mi tierra “malamente” o sea, que en la grabación parecía que Gabriel y yo conversábamos debajo del agua y que una serie de espíritus malignos nos acompañasen. La verdad es que pone los pelos de gallina la grabación. Además es la primera vez que este programa de grabación me falla…humm… ¿debería enviarla a Cuarto Milenio?

Primero vamos a remendar el asunto. Quiero que tengáis el magnífico testimonio de Gabriel Leal, así que voy a hacerle una breve introducción y adjuntar las respuestas que el amablemente me ha vuelto a contestar por correo electrónico. Gracias de nuevo Gabriel.

Este chico cordobés  después de hacer el bachillerato, por motivos personales tenía que trabajar a la vez que estudiar por eso eligió la carrera de trabajo social por la UNED. Me contó que esos años fueron un poco duros ya que todos sus amigos tenían una rutina universitaria (de campus, fiestas etc) mientras él tenía que sacar autodisciplina para llevar el trabajo y estudiar en casa. Le gustó mucho la carrera e hizo varios voluntariados. Después de trabajo social hizo los dos años de Ciencias del Trabajo en la Universidad de Granada y un máster de RRHH en Madrid. Aquí empezó su despegue. Por entonces el empleo en España estaba fatal (recordad milennials, esos años oscuros) y el a través de una compañera del máster echó una oferta para trabajar en IBM como reclutador en Bratislava.  De ahí en enero de 2017 fue fichado por Amazon en Luxemburgo y de momento allí sigue, reclutando buenos profesionales. Y llegados a este punto vamos a aprender un poco más de su trayectoria y experiencia laboral actual:

  1. ¿Por qué estudiaste Trabajo Social?

Quería realizar una carrera en la que pudiera desarrollar mis inquietudes, en la que mi trabajo tuviera un impacto directo en la gente, y en el contexto de 2008 Trabajo Social era una excelente opción, dado que justo antes de la crisis parecía que la importancia de las políticas sociales solo podía ir en aumento, a pesar de que finalmente no fue así.

  1. ¿Cuáles son tus funciones en Amazon?

Trabajo como Talent Sourcer, es decir mi función principal es identificar y atraer talento para la compañía en todos los países europeos en los que actúa. Mi herramienta fundamental son las redes sociales, y a partir del primer contacto el objetivo es que se prosiga con un proceso de selección en el cuál yo soy el encargado de hacer la primera entrevista telefónica, haciendo seguimiento de mi candidato a lo largo del resto del proceso. Sin embargo entre mis funciones hay otras muchas, y se me da bastante libertad para participar en proyectos de distinta naturaleza.

  1. ¿Algunas de tus labores tienen que ver con el Trabajo Social?

Como decía en la anterior respuesta, puedo participar e incluso iniciar proyectos de muy distinta naturaleza, que aporten valor tanto a la empresa como a la sociedad y a mí mismo desde un punto de vista personal y profesional. Estoy o he estado envuelto en actividades de orientación profesional para desempleados o jóvenes graduados, en proyectos para la igualdad de género en entornos logísticos, actividades educacionales (mejora de competencias, habilidades lingüísticas…), y la posibilidad de sustituir parte de mi jornada laboral por actividades de tipo social, colaboración con ONGs, etc.

  1. ¿Crees que el trabajo social tiene cabida en la empresa?

Tiene y debe tener aún más cabida. Las empresas son un factor fundamental de la configuración de una sociedad, y la inclusión de trabajadores sociales (así como una mirada transversal) en diferentes departamentos de la empresa puede impulsar que la empresa tome conciencia del papel crucial que juega en la sociedad, de la importancia de añadir valor no solo desde el punto de vista económico sino también social, los cuales no pueden contemplarse de forma separada. Creo que se debe entender como un dar y tomar mutuo y constante, es un enriquecimiento del que se benefician todos los implicados.

  1. ¿Cuáles son tus planes de futuro?

Me gustaría desarrollar mi carrera profesional en el ámbito empresarial y en concreto en Recursos Humanos, pero a largo plazo no descarto hacer un salto profesional e intentar aplicar todo lo aprendido y las competencias que estoy desarrollando en un ambiente profesional con fines 100% sociales. El tiempo dirá, ya que si algo he aprendido hasta ahora es que los planes están para romperlos.

  1. ¿Qué te gustaría decirle a todos los compañeros y compañeros que nos leen? ¿Qué les recomendarías para su carrera profesional?

Que abran su mente, que exploren otras posibilidades y alternativas, y sobre todo que no se queden sentados esperando que vengan a ofrecerles el trabajo de sus sueños. Que se muevan mucho, seguro que algo bueno saldrá de eso, y quizás otras alternativas que no han valorado hasta ahora pueden abrirles puertas en las que antes ni siquiera pensaban.

¿y a vosotros os gustaría trabajar en una gran multinacional tecnológica?

Anuncios

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA PARA LA INTERVENCIÓN SOCIAL

Desde que comencé mi blog Trabajo Social Corporativo y empecé a hablar de mi trabajo en la Responsabilidad Social, muchos profesionales de todo el mundo me contactaron pidiéndome formación en el tema. Como ya eran bastantes los que se acumulaban con los años, me propuse hacer uno de 30 horas dirigido a trabajadores sociales. Ese curso lo saqué con el colegio de trabajo social de Cádiz y fue un exitazo, se agotaron las 25 plazas y quedó gente en lista de espera. Aunque las evaluaciones fueron positivas (podéis ver algunas aquí) terminé el curso con la sensación de que se podía ir a más.

Así pues, me puse a pensar y decidí que para las próximas ediciones quería:

  • Aumentar las horas y por tanto añadir más contenidos
  • Contar con una potente plataforma formativa que llegase a todos los rincones del mundo. Quería que fuese una experiencia internacional
  • Meter material dirigido a mantenerse actualizado en el mundo de la RSC e incluso añadir un capítulo de innovación.
  • Que el curso me sirviese para actualizar mis conocimientos en mi trabajo actual
  • Que se dirigiese a cualquier profesional, no sólo a trabajadores sociales
  • Hacer un curso definitivo en donde no me quedase nada en el tintero así quedarme tranquila y empezar a idear otras cosas.

Todo esto es lo que me gustaría conseguir con el curso. Si queréis más información podéis entrar aquí:

https://ifisgrupo5.com/responsabilidad-social-corporativa-para-la-intervencion-social-ed-1.html

Incluso si tenéis sugerencias para el curso no dudes en contactarme y hacérmelo saber, mi correo es almudenadiazrequena@gmail.com

 

Innovación Social y otras reflexiones en el I Congreso ATSEL

EN EL CONGRESO ATSEL

El 31 de Marzo tuve la suerte de ser invitada  aI 1º Congreso de la Asociación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores Sociales en el Ejercicio Libre (ATSEL) que se celebraba en Málaga.

El lema del congreso era “Promoviendo el cambio, creando futuro” y mi participación era en la mesa redonda sobre Innovación y nuevos yacimientos de empleo. Compartí la mesa con Javier Espinosa, uno de los organizadores del Congreso y trabajador social en el ejercicio libre, creador de Jábega Social; Carmen Mata Rico, vicepresidenta segunda de la Diputación de Málaga y Jose María Regalado, creador del proyecto Inmersion TIC Academy.

Como nuestras intervenciones se hicieron muy cortas, en primer lugar creo que me agobié contestando las preguntas que Javier nos hizo y seguramente conteste “en plan collage” mezclando conceptos unos con otros y hablando atropelladamente porque era consciente de que tenía muy poco tiempo. En definitiva, me bajé del escenario pensando que me había comunicado poco y mal con los asistentes.

Se lo conté a Javier más tarde y hasta le enseñé las hojas en donde había escrito y contestado a cada una de las preguntas con antelación. Había impreso las hojas y me las había ido estudiando de camino en el tren. Vamos, quería darlo todo como ponente. No todos los días se organiza un congreso sobre trabajadores sociales emprendedores ¡tenía que estar a la altura!

Entonces Javier al ver mis hojas se le ocurrió que podría completar lo que había dicho en la mesa redonda con un post sobre el tema, contestando las preguntas que tanto interés había tenido en contestar detalladamente, luego él  pasaría el post a los asistentes al congreso. Así mataría tres pájaros de un tiro:

  • Me quedaría más satisfecha de mi intervención ya que podría transmitir lo que quería transmitir.
  • Aprovecharía “los deberes” que hice para el Congreso contestando preguntas que son muy interesantes a mi parecer.
  • Me serviría para publicar un post en este blog, que no escribo tanto como me gustaría

Pues nada, sin más demora, aquí van las preguntas.

PREGUNTAS SOBRE INNOVACIÓN Y NUEVOS YACIMIENTOS DE EMPLEO

  1. ¿Qué es la responsabilidad social corporativa? La responsabilidad social corporativa es además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medio ambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones.”- Foro de expertos de RSE. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
  2. ¿Qué hueco tiene el trabajo social en la responsabilidad social corporativa? El trabajo social siempre ha tenido su hueco en la RSE, sobre todo en EEUU donde no hay una protección estatal tan fuerte como en Europa, asociaciones de trabajadores sociales han contribuido a formar la idea que tenemos hoy en día de la RSC. Existe bastante contribución teórica en los países donde están implantada la RSC, pero en otros países hay más contribución operativa que otros. Sobre todo en los anglosajones que tienen una tradición más fuerte de ayuda social privada, la Universidad “Southern California School of Social Work” ofrece el máster de “Social Work and Business in a Global Society” donde incluye todas las competencias del trabajo social en las RSC. El trabajo social de empresa forma parte de la política de RSC de una empresa, siempre que esas funciones que hace el trabajador social dentro de la empresa vayan más de lo legal. Un ejemplo. Imaginaos que un país la ley obliga a todas las empresas a utilizar una parte de sus beneficios en becas formativas para los hijos de sus trabajadores y que fuese una trabajadora social la que tuviera que hacer un informe social de selección. En tal caso al ser obligado por ley no sería RSC pero si trabajo social de empresa. Ahora imaginad que un trabajador social gestiona los proyectos de acción social de una empresa que decide dar un dinero a un entorno de forma voluntaria, entonces sería trabajo social de empresa más RSC. Y el tercer ejemplo que os puedo dar es mi caso. Yo soy trabajadora social y trabajo en el sector de la RSC, pero no utilizo las herramientas exclusivas del trabajo social, aunque si comparto competencias del trabajo social. Yo soy una trabajadora social que trabajo en la RSC pero no en trabajo social de empresa.

Desde mi punto de vista pienso que a nivel teórico hay muchísima bibliografía sobre trabajo social de empresa, trabajo social en la RSC etc, pero falta muchísimo el trabajo social ya sea en la RSC o en la empresa a nivel operativo. Creo que se dedica demasiado esfuerzo a hablar sobre el hueco del trabajo social en la RSC o en la empresa y muy poco a ocupar ese hueco que al final es lo que tiene realmente impacto en la sociedad. Ocupar ese hueco no es sencillo, porque nos obliga a desarrollar competencias que en los trabajadores sociales pueden no ser comunes. Esas competencias son las siguientes: aprender a gestionar la ambigüedad, interés por muchos temas incluidos la economía, el medio ambiente, la política, los derechos humanos, hay que tener en cuenta que tu trabajo es influenciar en especialistas de estos temas, aprender a influir sobre los demás es importantísimo, porque en la RSC supone hacer cambios novedosos y tratar de involucrar a tus compañeros en ellos. Esta competencia también explica por qué las Fundaciones empresariales están formadas normalmente por profesionales que han estado en otros departamentos de la empresa, su influencia en la organización es mucho mayor que la de cualquier profesional venido de fuera. La comunicación escrita, hablada, adaptada al interlocutor, interés en el mundo empresarial, capacidad de tener empatía hacia los objetivos que presionan a las personas con las que tratas, ventas, realmente vendes ideas nuevas, aquí tiene que ver mucho con tu capacidad de influenciar, de comunicarte y de otra de las competencias que no he dicho como la capacidad de escuchar porque tienes que conocer las necesidades de tres interlocutores diferentes: empresa, administración pública y sociedad civil, son más interlocutores que el trabajo social tradicional;  la gestión de proyectos, investigación y análisis, (hago mención a la labor de Randstad Reseach) , y entender bien estos informes y verlos como un todo integrado. Creo que sería una gran ayuda para el trabajo social y el mundo empresarial en general si los trabajadores sociales dedicásemos tiempo a tratar de ocupar espacio en la RSC. Bastante a menudo recibo correo de trabajadores sociales de todo el mundo que están investigando el tema y les ayudo y me alegro. Pero me alegro mucho más cuando recibo correos de trabajadores sociales que me escriben porque tienen alguna duda profesional sobre un proyecto de RSC que están llevando a cabo. La investigación es sólo el paso previo no nos quedemos ahí. Las competencias que he citado se desarrollan experimentando y yo creo que bueno, que si estáis aquí en este congreso es porque tenéis ganas de experimentar y de dar un gran salto.

  1. ¿Qué es para vosotros la innovación social? Es crear procesos novedosos para intervenir en la sociedad.
  2. ¿Cómo podemos implementar la innovación social desde el trabajo social? Hoy en día hay muchas metodologías, pero básicamente se reducen en investigar, actuar, tomar distancia de lo actuado, investigar, actuar, tomar distancia de nuevo y analizar lo que podemos hacer mejor sin ningún tipo de límites, arriesgándote. Tiene una parte mental y analítica a la hora de ver lo que has hecho y como lo has hecho y otra instintiva a la hora de arriesgarte a saltarte los límites conocidos.
  3. ¿Cuáles son los nuevos yacimientos de empleo dentro de la innovación? Economía colaborativa con sus centros de coworking, bancos del tiempo, ecoaldeas, la mediación, la RSC, el emprendimiento social. Los yacimientos de empleo siempre van a depender de algunos elementos del entorno como la legislación para eso están nuestros colegios profesionales y las asociaciones de trabajadores sociales y de las capacidades individuales de cada trabajador social para adaptar sus competencias a esa situación profesional.
  4. ¿Podéis citar alguna experiencia novedosa en la que el trabajo social tiene o puede tener hueco? Hay muchas, pero voy a citar una que explico a los del másteres de dirección de centros gerontológicos de la UPO. El proyecto Trabensol.
  5. ¿Estamos explotando los nuevos nichos? Muy poco, son profesionales contados los que han tenido éxito en sus objetivos a largo plazo en los nuevo nichos (aquí mencioné el trabajo de un par de colegas fantásticas). O quizás simplemente son poco visibles porque no tienen blogs o colaboran poco en eventos de este tipo.
  6. ¿Qué oportunidad da el ejercicio libre a la hora de plantear proyectos innovadores? Da oportunidades, pero de forma sutil. Y lo voy a explicar con un ejemplo fuera del trabajo social pero muy ilustrativo. Un colega del mundillo de la RSC trabajó con un gran empresario de la restauración española, esté le contó que su éxito se debía simplemente a que se había dedicado  a copiar productos y luego los había mejorado. Pienso que este es un ejemplo fantástico .En definitiva en el trabajo social en libre ejercicio creo que tendríamos que hacer lo mismo. Copiar un 90% de cosas que ya tengan éxito, que sean fácilmente reconocible por el consumidor final y luego añadirle un 10% de innovación total y ahí arriesgarnos y darlo todo. Desde luego a este hombre le fue maravillosamente y creo que a nosotros también podría irnos bien así. La innovación es fantástica pero debe ir poco a poco partiendo de una base más bien conservadora (recordad la campana de Gauss, la mayoría tardía y los rezagados pueden hundir nuestro negocio) así que si, claro que hay oportunidad.

Estas son mis respuestas, cada una de ellas da hasta para un post.

¿Y vosotros/as? ¿pensáis en emprender? ¿tenéis vuestras propias ideas sobre innovación?

TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL: QUÉ ES, CÓMO EVOLUCIONA Y QUE HAY QUE HACER PARA TRABAJAR EN ESTO

Hoy cumplo dos meses trabajando en la Fundación Randstad. En este tiempo me he ido adaptando a una nueva forma de trabajar. Al ser una multinacional con más de 60 años de existencia, la cultura corporativa y “saber hacer” son muy diferentes a como he trabajado hasta ahora. Aquí el trabajo en equipo es crucial y en mis anteriores trabajos siempre he tenido un componente individual enorme.  Mis tareas como profesional de la Fundación (somos tres en el equipo) ahora mismo se centran en la orientación laboral, crear e impartir talleres sociolaborales y selección de personal. Más adelante se añadirán otras competencias relacionadas con la RSC y las relaciones públicas. De momento no adelantaré nada más, lo importante en este post es contaros cómo va el trabajo social ocupacional, industrial o de empresa en el que estoy metida de lleno.

TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Se le describe como el tipo de trabajo social que interviene con el individuo desde la concepción de trabajador. Hace un reconocimiento entre la interconexión entre el bienestar social y el mundo del trabajo.

La mayoría de los trabajadores sociales ocupacionales trabajan en empresas desde los PAE (Programa de Atención al Empleado) Estos programas están financiados por la empresa y consiste en una serie de servicios gratuitos para el empleado cuyo fin es conciliar mejor la vida familiar y laboral, prevenir accidentes de trabajo, evitar el absentismo (por una depresión por ejemplo) y aumentar la producción en general. El artículo de Terry Mizrahi y ‎Larry Davis “Ocupational Social Work”   hace buena descripción de los puestos actuales que puede desempeñar un trabajador social ocupacional:

  • Orientación y otras actividades con los empleados o miembros en problemas (en peligro de perder su puesto de trabajo) para ayudarles con sus problemas personales y para ayudarles a alcanzar y mantener un alto nivel de rendimiento.
  • Informar sobre el uso de los servicios de la comunidad para satisfacer las necesidades de los clientes y estableciendo vínculos con este tipo de programas.
  • Formación del personal de primera línea (representantes de los sindicatos, capataces, supervisores de línea)
  • Informar sobre salud comunitaria, recreativas y programas educativos para los empleados activos y jubilados o miembros.
  • Asistir en la administración de la estructura de beneficios y de la salud y ayudar a planificar nuevas iniciativas;
  • Asesoramiento en el desarrollo y administración de un plan de acción apropiada para las mujeres, los inmigrantes, las minorías y los discapacitados.
  • Asesoramiento en la formación de coaliciones de trabajo y sobre las posiciones de la organización en relación con la legislación pendiente de bienestar social

EVOLUCIÓN

El trabajo social ocupacional nace en los años 50 en EEUU pero coge realmente fuerza a mediados de la década de 1970, cuando las empresas llegan a la conclusión de que la fuerza laboral está cambiando: Las mujeres, las minorías y las personas con discapacidad estaban entrando en la fuerza de trabajo en gran número y con las nuevas necesidades.

La unión permanente de las mujeres al mundo del trabajo dejaron en evidencia lo que los trabajadores sociales ya sabían: que el trabajo y la familia no eran mundos separados y que lo que ocurre en uno afecta inevitablemente a lo que sucede en el otro. Por lo tanto, los empleadores empezaron a  entender que los vínculos con la familia, barrio y la comunidad en general fueron los resultados no sólo de los nuevos mandatos de la legislación social, sino de los cambios sociales que afectaban al diseño de los productos y servicios. También hay que tener en cuenta que después de la Segunda Guerra Mundial el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo,  comenzó a darse cuenta de que el alcoholismo en la industria era un tema preocupante que necesitaba atención. Estos dos factores; la incorporación de nuevos perfiles al mundo del trabajo y el alcoholismo fueron los detonantes para que el trabajo social ocupacional se estableciera en EEUU. Varias fundaciones empresariales contribuyeron a formar a los nuevos trabajadores sociales ocupaciones, así como La Asociación Nacional de Trabajadores Sociales (NASW) financió un proyecto conjunto de 2 años con el Consejo de Educación en Trabajo Social (CSWE) para promover la preparación de los trabajadores sociales profesionales para la práctica del trabajo social ocupacional.

CONTROVERSIAS

El trabajo social de empresa siempre se ha cuestionado desde la profesión, especialmente ahora, cuando las corporaciones tienen tanto poder. ¿El trabajo social de empresa es una buena oportunidad para revalorizar el prestigio profesional del trabajo social o esto significa que será menos comprometido con las personas en riesgo de exclusión social? Estamos en un momento en el que poco a poco la educación y la sanidad se van privatizando. ¿Es el trabajo social ocupacional un paso más hacia esta tendencia? ¿Debemos estar siempre vinculados al sector público y al voluntariado?

Las respuestas a estas preguntas aún no son claras y aun debemos esperar tiempo para madurar las respuestas. Pero hay varias señales prometedoras. Por una parte la profesión está dispuesta a continuar con el debate abiertamente en parte para aumentar el conocimiento de los trabajadores sociales en este tema, en segundo lugar la complementariedad de las organizaciones sin ánimo de lucro con las actuaciones del gobierno es cada vez mayor, lo que obligará a los trabajadores sociales a ampliar su campo de actuación, y en tercer lugar, los profesionales del trabajo social ocupacional empiezan a crear suficiente bibliografía y estudios como para constituirlo como área de especialización. Esto me parece especialmente interesante. Los trabajadores sociales interesados en este campo nos quejamos a menudo de la falta de formación. Sin embargo, poco a poco se va configurando toda una especialización. De momento en España contamos con escasa bibliografía. Tenemos el libro de Ana Hernández “Introducción al ejercicio Libre profesional y empresarial de los trabajadores sociales” así como su curso de especialización, el excelente trabajo de recopilación de artículos y libros de Jaime Ferreira en su web trabajosocialenempresa.com y finalmente se está trabajando bastante desde la universidad, en donde se ha publicado recientemente otro libro titulado “Emprendimiento, Innovación y RSC en Trabajo Social” coordinado por Esther Raya Diez y Neus Caparrós Civera.

¿CONTRIBUIMOS AL CAMBIO SOCIAL?

El Trabajo Social Ocupacional es más extenso de lo que pensamos, no sólo engloba a los trabajadores sociales que trabajan en los PAE sino que incluye todas las actuaciones relacionadas con la intervención social y el empleo:

  • Punto de entrada al empleo: Orientación profesional, talleres socio-laborales, selección de personas en riesgo de exclusión.
  • Durante el empleo: Asistencia al empleado, supervisión de la integración, creación de programas de conciliación, gestión de la diversidad corporativa etc.
  • Después del empleo: Gestión de servicios orientados a extrabajadores como acompañamiento durante la nueva situación, recolocación, gestión de ayudas familiares. Elaborar proyectos para los jubilados de la empresa.

La controversia nace cuando vemos todas estas actuaciones como una forma de control social y nos preguntamos si el quehacer profesional del trabajo social estará fuertemente influenciado por la organización que lo emplea convirtiendo a los empleados en valor instrumental para la industria. Esto puede ocurrir naturalmente en la empresa pero también en los demás campos profesionales como en los Servicios Sociales en donde los trabajadores sociales a menudo se quejan de las políticas de asistencialismo y control social. En conclusión el trabajador/a social esté donde esté siempre tendrá que hacer un doble rol y encontrar un equilibrio entre sus competencias como profesional y el mandato “ideológico” de una profesión que busca el empoderamiento de personas, grupos y comunidades.

HACIA DONDE VAMOS: TENDENCIAS DEL TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Tendencia 1: De momento todo indica que los programas PAE seguirán prevaleciendo y que las empresas continuarán contratando estos servicios que suelen ser externalizados. Una empresa muy conocida en Hispanoamérica es Mas Vida Red. Cada vez se orientarán a la prevención.

Tendencia 2: Otra tendencia será la importancia del conocimiento de normas a la hora de la contratar personal en riesgo de exclusión. La selección y asesoramiento en este tema es complejo y requiere de profesionales experto. En la Fundación Randstad es una de mis tareas.

Tendencia 3: Importancia de la formación sobre el empleo y el trabajo. Manejo del estrés, gestión de la salud, coloquios de acoso sexual etc.

Tendencia 4: Gestión de la Diversidad En un congreso de Trabajo Social y RSC una trabajadora social de una gran empresa nos dijo que el futuro de nuestra profesión en la empresa era la gestión de diversidad. Yo también lo creo, ya que los valores de las distintas generaciones están muy polarizadas. Aquí también se incluye la diversidad sexual, cultural, funcional etc. Todo un mundo por descubrir. Para más información visitar el genial blog de Uxío Malvido https://diversidadcorporativa.com/

Tendencia 5: Priorizar el empleo como medio para la intervención social. La falta de ingresos económicos es el principal problema de las familias españolas. Los organismos públicos y las ONG lo saben y cada vez más la innovación social va enfocada a ese tema. Si echais un vistazo a la web Haces Falta.org veréis que cada vez más se solicitan técnicos de empleo. Lógico, la financiación pública y privada priorizan esta área.

Tendencia 6: Movimientos sociales para el empleo. La precarización del mercado laboral hace que no sólo las personas desempleadas estén en riesgo de exclusión social sino también las que tienen un empleo. La proliferación de los “minijobs” y de los “nimileuristas” tan típicos en el siglo XXI hace necesario una serie de movimientos sociales que defiendan el empleo de calidad y ofrezcan alternativas a los ciudadanos. La Economía colaborativa y los sindicatos tienen mucho que decir. Para entender mejor este tema recomiendo leer el libro de Bauman “ Trabajo, consumismo y nuevos pobres”.

COMO DEDICARSE AL TRABAJO SOCIAL OCUPACIONAL

Dependiendo del país en el que vivamos será más fácil o más difícil dedicarse a este campo. En EEUU y Centro América y Sudamérica es más fácil ya que cuentan con másteres especialistas en este tema como el de la Universidad de California.

De momento nuestras opciones son las siguientes:

  1. Entrar a trabajar a una gran empresa en administrativo, recepcionista, etc y que después en la empresa salga una vacante de trabajo social. La mayoría de los trabajadores sociales de empresa que conozco son de este caso. Por eso, me indigna a veces que los trabajadores sociales se sientan tan ofendidos por tener que aceptar un puesto “que no es de lo nuestro”. Sinceramente, eso es ponerse muchas trabajas como profesional. Primero porque nunca sabes que oportunidades puede darte la empresa en la que trabajas y segundo porque muchas ofertas de trabajo social publicadas en internet están “disfrazadas” de otros puestos. Yo encontré el que tengo ahora mismo (que es el puesto más “de lo mio” que he tenido en mi vida) buscando trabajo como administrativa.
  2. Echando el CV en las empresas que gestionan los PAE. Ya sea una pyme como Firma Quattro o una multinacional como Mas Vida Red. Es el camino más fácil y seguro para dedicarse a esto pero el lado negativo es que hay una gran competencia. Estas empresas reciben tantos CV al día que las probabilidades de entrar son bajas a pesar de tener un buen CV.
  3. Emprendiendo tu propio proyecto. Este fue el camino que yo me propuse con ADRES. Desde luego que eché el CV en todas las empresas que externalizan los PAE y desde luego que no me llamaron de ninguna. Tampoco tenía la apertura de miras que tengo ahora, y no me planteaba trabajar en algo que no fuese de lo que había estudiado. Así que escogí esta opción para poder trabajar en el campo del trabajo social de empresa en donde he terminado por fin a través de la opción número 1.

CUALIDADES PARA EL TRABAJADOR SOCIAL OCUPACIONAL

Yo soy de las que creo que el ser humano tiene una capacidad infinita para cambiar, evolucionar y adaptarse, pero voy a terminar este artículo contando brevemente las características que a mi juicio le viene bien tener a un trabajador social de empresa, al igual que existen otras para los trabajadores sociales de infancia, de mayores, de género etc.

  1. Capacidad para las relaciones públicas y la comunicación: Saber moverse bien entre la gente, cultivar contactos, hablar bien, escribir bien, tener buena presencia física.
  2. Capacidad mediadora: los trabajadores sociales de empresa somos como seres híbridos. Debemos saber movernos perfectamente en el mundillo empresarial pero también el social. Cultivar esta capacidad de adaptación al medio es imprescindible.

¿Y tu que piensas sobre el trabajo social ocupacional? ¿Crees que es un campo interesante para los trabajadores sociales? ¿Cuál es tu opción para dedicarte a esto?

P.D. No sé si el documento de “Trabajo Social en Japón” que regalo a los suscriptores está llegando correctamente. Si a alguien no le llega bien que me escriba a almudenadiazrequena@gmail.com

 

COMO FRACASAR EN CASI TODO Y AÚN ASÍ TRIUNFAR(EN TRABAJO SOCIAL)

Los últimos meses he estado algo desconectada del mundo virtual y seguramente lo esté aún  más en los próximos meses, sin embargo, no quiero dejar de lado en ningún caso este blog y quiero actualizar por lo menos una vez al mes para ir contando mis guerras dentro del mundo del trabajo social de empresa.

Los que me conocéis personalmente sabéis que he pasado unos meses muy duros como emprendedora social y que finalmente decidí darme un descanso mental y buscar trabajo por cuenta ajena durante un tiempo.

Siendo sincera, durante esta época se me cayó el alma a los pies y miedo me daba de mi misma cuando tenía que dar una charla, conferencia o clase a otros trabajadores sociales. Temía ser demasiado negativa y que mis fracasos laborales envenenasen mis discursos y los oyentes se fueran a casa desanimados y decepcionados. Siempre he tenido fama de ser una persona optimista y motivadora. Pero los hechos son los hechos y darme cuenta de que ADRES era un proyecto inviable tal y como lo había planteado y gestionado durante 3 años, no me hacía feliz (prometo hacer un post contando cada uno de mis fallos como emprendedora en este proyecto).

Afortunadamente, mi circunstancia laboral ha cambiado a mejor y he podido ver la situación desde otras perspectivas, espero que más realistas.

VERTE FRACASAR ME HACE FELIZ

Hasta esta mañana no tenía muy claro sobre qué escribir el post de hoy, más que nada quería justificar mi ausencia estos meses y poneros al día antes de escribir post más específicos que tengo en mente. Pero he visto esta noticia sobre un profesor de Princeton que ha publicado su CV de fracasos y me ha inspirado para lo que quiero transmitir.

Ultimamente he estado hablando con mis amigos trabajadores sociales, emprendedores y blogeros sobre el hecho de que, curiosamente, nuestros post más populares son los que hablan sobre nuestras propias miserias como profesionales. Como ejemplo pondré el post de Israel Hergon sobre su terapia personal o en mi caso, el post más leído durante la primera semana de publicación que fue sobre por qué me arrepiento de haber hecho tanto voluntariado.

No creo que este fenómeno del “éxito de los fracasos” tenga algo que ver con la envidia o las ganas de ver sufrir a alguien. Para nada, creo que más bien tienen éxito porque son post en donde al lector le resulta fácil reconocerse y reírse de sus propias neuras.

Vivimos en una sociedad en donde nunca se es suficientemente bueno, tenemos mil obligaciones, y eso nos hace sentirnos fracasados continuamente. Leer las experiencias de otras personas en donde se muestran sin tapujos esos pies de bailarina destrozados, nos reconforta.

Ese emprendedor que ves tan feliz dado charlas por todas las universidades de España está ahí porque ha sufrido, porque se ha superado. ¿Y si él ha podido porqué nosotros no? Las historias de lucha y fracaso nos inspiran más que las de éxito fácil. Porque entendemos que no existe el éxito fácil y es más, la palabra “éxito” o “fracaso” son relativos.

MIS SUPUESTOS FRACASOS Y EXITOS

Considero mi carrera profesional como la mayor carrera de obstáculos de mi vida. Cuando pensaba que las cosas iban bien, las cosas no iban tan bien y viceversa. En realidad, al final, creo que si he aprendido algo durante estos meses de completa crisis existencial ha sido a relativizar. Nunca sabemos a dónde nos va a llevar una situación y calificarla de “buena” o “mala” rotundamente sólo nos estrecha la cabeza y nos hace sufrir. De momento yo he pasado por lo siguiente:

  • Terminé la carrera de Trabajo Social en la universidad y gracias a una combinación de suerte/éxitomerecido, entré a trabajar en una gran ONG. Consideré que era un gran éxito al principio, pero después, a los tres años cuando me echaron y me cambiaron por mi alumna en prácticas. Lo consideré un fracaso ¡había perdido años de mi vida en una ONG en donde no tenía ninguna oportunidad de tener un sueldo digno algún día!
  • Al comprobar lo precario que suelen ser los trabajos en la ONG decidí dar un cambio radical en mi especialización y dedicarme a la Responsabilidad Social Corportiva en vez de a la Infancia y Familia como hasta ahora. Consideré un éxito este vuelco, porque la RSC estaba de moda.
  • Con el tiempo comprobé que la Responsabilidad Social estaba copado por profesionales de la empresa y era difícil encontrar trabajo en este campo viniendo del sector social puro y duro. Lo consideré un fracaso por ingenua, sólo tenía la opción de emprender.
  • Conseguí emprender en RSC y que el proyecto rodase. Conseguí socios privados, financiación pública y mil competencias más como emprendedora social. Lo consideré un éxito.
  • ADRES estalla: yo cada vez estoy más cansada del proyecto, las administraciones públicas no pagan y no tengo tiempo ni energía para conseguir más fondos privados. Me desespero y empiezo a trabajar de otras cosas. Lo considero un gran fracaso.
  • Sale una oferta de empleo en la Fundación Randstad (en Infojobs, si, eso aún existe) postulo y consigo entrar tras un duro proceso de selección. El motivo principal por el que me contratan: las competencias que adquirí mientras dirigía ADRES. ¿entonces, el punto anterior fue realmente un fracaso?

NUEVA ETAPA

Espero haber aprendido la lección y no dejarme llevar de nuevo de forma tan estrepitosa por mis emociones. TODO, TODO absolutamente lo que hacemos tiene un resultado. Me temo que la vida no es tan predecible como pensamos y claro, eso le da 100 patadas a nuestro ego y nos hace sufrir. Yo he sufrido mucho por mis fracasos en el plano laboral e imagino que a vosotros os pasará lo mismo. Por eso nos gustan tanto las historias de fracasos porque que en realidad son aprendizajes necesarios escondidos en situaciones que nos disgustan.  Yo ahora empiezo una nueva etapa. Me siento afortunada por la oportunidad que se me ha presentado, pero espero no perder de nuevo el norte y en el caso de toparme  con una nueva decepción, tratar de ver el aprendizaje que hay detrás.

Prometo seguir contando por aquí mis “fracasos” como trabajadora social en el mundo de la empresa.

¿Y tu, te sientes un profesional fracasado? ¿has aprendido a valorar los aprendizajes?

P.D. El título del post lo he sacado de un best seller: “Como fracasar en casi todo y aun así triunfar” en donde el autor, un reconocido dibujante nos cuenta sus desventuras como emprendedor, trabajador y artista.

Fracaso

 

10 Lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I))

Ahora en noviembre cumplo exactamente tres años como emprendedora social. No es que sea mucho tiempo lógicamente, pero subjetivamente me parece toda una vida: los aprendizajes (y golpes) han sido tantos y tan intensos que tengo la sensación de que como ocurría en la película Interestelar, una hora en la galaxia emprendedora equivale a 7 años en el planeta tierra.
Espero que mis aprendizajes ayuden a más de un incauto e ingenuo emprendedor/a social que habite por la ciberesfera. Los aprendizajes los describo en orden cronológico:
1. Encuentra tu motivo: Suena tópico, pero todo Quijote necesita a su Dulcinea. Y créeme si emprendes en el sector social eres un Don Quijote luchando contra molinos (y más tarde, contra facturas, el banco, tu propia pereza, etc) así que desde el primer momento necesitas algo, una imagen, una visión, un lugar, una persona…que te motive a levantarte cada día para conseguir el objetivo de vivir de tu proyecto. En mi caso fue la idea de poder ver a mi novio cada semana y continuar disfrutando de nuestra vida en común. Llegó un momento en mi carrera profesional en donde fui consciente de que si continuaba trabajando para otros en el Tercer Sector tendría difícil independizarme y tener un sueldo digno. Así que tuve que elegir: o emigrar a otro país como habían hecho tantos de mis compañeros de profesión o quedarme y luchar por mi relación auto empleándome. En España existe el dicho que dice “tiran más dos tetas que dos carretas” pues bien, también hay pectorales que tiran como carretas. Decidí que la situación laboral no iba a determinar el tipo de relación que mantuviese con mi novio, y convertí mi amor por él (soy consciente de lo cursi que suena pero es la verdad) en el motivo de continuar cada día luchando por mi proyecto. Siempre lo digo: mi Dulcinea particular se llama Pablo y es informático y músico. Buscar aquello que te motiva a luchar contra todas las adversidades es vital antes de ponerte manos a la obra.

2. Cuidado si vienes del Tercer Sector: muchos de los emprendedores sociales venimos de toda una vida dedicada al Tercer Sector. Y eso es una desventaja a la hora de crear un proyecto que funcione ya que el Tercer Sector es un mundo aparte que no funciona con las leyes típicas del mercado. Yo siempre he trabajado en el Tercer Sector antes de emprender por lo que:

– Estaba acostumbrada a trabajar gratis y a crear proyectos de emprendimiento en donde la plantilla fuese voluntariado.
– Sabía crear proyectos pero no servicios
– Estaba acostumbrada a conseguir los recursos mendigando (al Estado por medio de subvenciones o a donantes privados) y no a exigir el cobro de servicios con un valor añadido.
– No entendía bien la correlación tiempo/dinero: estaba tan acostumbrada a trabajar gratis y rodearme de gente que hiciese lo mismo que no era consciente de que tiempo es dinero. Eso hizo que fuese nefasta a la hora de poner tarifas a mi trabajo.
– Sabia como motivar al voluntariado pero no a empleados ni a alumnos en prácticas que deben cumplir con su trabajo (excesivo buenrollismo en donde al final yo tenía que trabajar más horas por no saber cómo poner a la gente en su sitio)
Venir del Tercer Sector también me dio ventajas como acceder a muchos recursos y ayudas, saber trabajar bien en equipo y darle una perspectiva fresca a los proyectos nuevos, pero el gran lastre tenía que ver con la pésima relación que tenía dinero, lo que nos lleva al siguiente punto:
3. Asegúrate de la rentabilidad del proyecto: Mi primer proyecto de emprendimiento “Tinta Azul”, un proyecto de animación a la lectura con niños no tuvo éxito porque cuando comencé me di cuenta de que no me salía rentable. Si cobraba lo que los colegios querían que cobrase como monitora ganaba menos dinero que trabajando para Save The Children y las horas eran las mismas. Como no había investigado sobre las tarifas y los horarios extraescolares en los colegios de primaria, me vi con un proyecto precioso y viable pero que no era rentable.
4. Ten cuidado con las subvenciones, pueden ser una ruina en vez de una oportunidad: para los dos próximos proyectos (Biblioamigos Sevilla y Asociación ADRES) conté con las subvenciones como fuente primordial de recursos. Error: En el primer caso la crisis ya había comenzado con fuerzas y las administraciones públicas recortaron en todos los temas culturales priorizando los asistenciales. ¿De que servía que la gente en riesgo de exclusión leyese si no tenían que llevarse a la boca? Así que nada, decidí cortar mi precioso proyecto socio-literario y centrarme en un tema más urgente, la Responsabilidad Social Corporativa, un área en donde las administraciones no paraban de aumentar sus presupuestos. Pero había tres asuntos con los que no había contado: 1) cambiaron las leyes del tercer sector y ahora no te adelantaban el dinero sino que tu creabas el proyecto por tu cuenta y luego, si eso, te lo reembolsaban. Ese cambio de dinámicas me cogió por sorpresa y obviamente yo contaba con recursos privados para mantener a ADRES pero no suficientes como para procurarme un sueldo digno. 2) La gran competencia en el mundo de la RSE. Cuando yo comencé a idear el proyecto no existían tantas organizaciones con ganas de promover la RSE en España. Pero imagino que las grandes organizaciones no son tontas: están al día de todas las subvenciones que salen y muchas de ellas cambiaron sus estatutos para poder sumarse al carro de la RSE. Resultado: guerra de poderosas Fundaciones contra minis ONG contra la mía. ¿A que no adivináis quien gana siempre? Obviamente las grandes. Conclusión: que aunque consigas adelantar algunos proyectos tienes difícil recuperar el dinero porque las grandes siempre ganan. 3) ¡suena la flauta! Consigo una subvención de la Junta de Andalucía para poder auto emplearme en ADRES a media jornada durante un año. Entonces empieza la pesadilla: meses de papeleos absurdos que culminan en una morosidad extrema. Aquí estoy, con la subvención adjudicada y más de un año sin ver un solo euro de mi sueldo. ¿Cuándo cobraré? Misterio. En palabras de mi padre: “las subvenciones son como un regalo inesperado, puedes pedirlas pero no contar con ellas” pues eso, tened muy en cuenta cómo funcionan estas cosas. A mí me cogieron desprevenida porque en Save The Children yo cobraba religiosamente cada mes. ¿Porqué? Una socia de ADRES que tiene una gran ONG de intervención social me contó el secreto: las grandes ONG hacen acuerdos con bancos para poder adelantar el dinero a sus empleados. A ésta en particular la Junta de Andalucía les debe 100.000 euros. Y de esto me entero yo ahora ¡pobre pringada!
5. Especialízate o muere. Sé que soy pesada con este tema, hasta hice otro post sobre la Especialización. La gente que me conoce sabe que leo libros como si no hubiera un mañana. Pues bien TODOS los libros que leo sobre temas laborales/empresariales incluyen en el Top Ten de imprescindibles la necesidad de especializarse para poder hacer algo mínimamente interesante en el mercado de trabajo. Durante mi máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa me desesperé intentado buscar en que campo especializarme dentro de la ya especialización de por si en RSE. ¿Especialización al cuadrado? Si, y creedme que no fue sencillo. Tras sufrir las decepciones de ADRES (no poder conseguir más subvenciones, que no me pagasen la que había conseguido) decidí que mi próximo proyecto de emprendimiento social sería más real y completamente ajeno a las subvenciones, ONG y cosas por el estilo. Sería un proyecto empresarial hecho y derecho: montaría una SL o me haría autónoma, pero tenía claro que ya era hora de espabilarme y comenzar a pensar como una empresaria, no como una gerente de una ONG, que es lo que había hecho los últimos 10 años. Y así estaba: tuve que ver como mis amigos y mi hermana pequeña se independizaban y verme a mí, como siempre, a dos velas trabajando de lo que fuese porque a la administración pública no le daba la gana darme lo que me había prometido. Estaba harta y cansada. De nuevo, debía buscar inspiración para centrarme en un proyecto que a la vez me ilusionase y fuese rentable. En esta fase consulté a todos los expertos que pude: escribí correos a muchos profesionales para que me orientasen, leí más todavía. Mi mentor y presidente de ADRES, Miguel Ángel Moyano, que había terminado el mismo master hace unos años me recomendó que me especializase en un sector al que tuviese fácil acceso.
La verdad es que estaba un poco desesperada, así que decidí irme unos días al campo a despejarme con mi novio. En su casa del pueblo, en Aznalcóllar, ese día habían dejado enfrente de la puerta, en el felpudo, un especial del periódico “El Correo de Andalucía”. Yo, que leo todo lo que se me ponga por delante, cogí el periódico y lo abrí al azar. ¡Y ahí estaba todo lo que yo había estado buscando! Era un especial sobre minería y responsabilidad social. Un periódico entero sobre cifras a nivel internacional, nacional, autonómico. Vamos, la mitad de mi trabajo de fin de máster estaba allí a todo color y en papel reciclado. Me ilusioné tanto que lo decidí al momento: me especializaría en necesidades sociales, responsabilidad social y minería. Además, para más inri averigüé por casualidad que mi tatarabuelo y bisabuelo habían sido mineros. Y más casualidad todavía: mi abuela me contó que su padre (mi bisabuelo) había sido contable en una mina y que además era responsable de las ayudas sociales a los trabajadores (¿mi bisabuelo había sido el trabajador social de una mina?) lo que es la vida. Especializarme en este tema me ha traído oportunidades profesionales que nunca imaginé y desde luego, he creado mi proyecto de emprendimiento social (espero que el definitivo) sobre esta especialización. Y eso nos lleva al siguiente punto que desarrollaré en el próximo post.

emprendimientosocial

FORMACIÓN: QUIEN DA MÁS POR MENOS

El mes que viene, en Octubre, termino una fase en mi vida clave: por fin, terminaré el máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa. Y digo por fin porque no se ha hecho ligero: ha durado 2 años y no han sido pocas horas y pocos disgustos.
El objetivo de este blog no es hablar sobre mí, sino tratar de ayudar a otros que están emprendiendo un proyecto social o se dedican a la Responsabilidad Social, así que el siguiente post va a dedicado a todos los trabajadores sociales que me han preguntado en persona o por escrito sobre qué formación tomar después de conseguir el deseado título universitario. No han sido pocos y el tema me parece tan importante que he decidido hacer un post sólo sobre el tema.
La Formación: Master Vs Cursos de 30 horas
En este otro post sobre la importancia de la especialización defendía la necesidad de ser fácilmente etiquetable teniendo un CV coherente y claro, además de la idea de contar sólo con un master y luego cursos concretos que complementen la formación. Meses más tarde y a sólo unas semanas de obtener el título de máster en sostenibilidad y responsabilidad social corporativa, confirmo con más fuerza la misma idea: Los cursos de 30 horas ganan por goleada a los másteres en el mundo del emprendimiento social y del sentido común en general. Paso a describir mis argumentos:

Másteres
1) Primer desventaja (además fácilmente identificable): el precio. Los másteres cada vez están más caros y cuando comienzas tu propio camino profesional emprendiendo, cada euro hay que exprimirlo. Durante esta etapa de entrenamiento he visto tal cantidad de másteres y a precios tan desorbitados que me entraba la risa. Con mis amigos tenemos el chiste de buscar el máster más absurdamente caro de España. Si alguien cree saber cuál es por favor que lo escriba en comentarios y así me rio un rato.
2) Experiencia de los profesores: Lamentablemente, como todos sabemos, el mundo social se ha devaluado hasta tal punto que los profesores de los másteres sociales en ocasiones, no han trabajado nunca ni de lejos en el mundo social y suelen estar de profesores porque se han pasado años de becarios en la universidad o tienen un buen contacto. Ejemplo práctico: fulanito estudió administración de empresas, hizo un doctorado en finanzas y ahora a clases sobre discapacidad en la empresa en el máster de RSC que vale 7000 euros. Conclusión: tal vez tengamos buenos temarios bien documentados pero el profesor normalmente no se “moja” en el tema: no te aporta nada que no puedas encontrar por internet en unas horas.
3) Atención de los profesores: Esta es una triste realidad que he descubierto este año (al menos en mi máster online) los profesores apenas se han comprometido conmigo como alumna, les daba igual si suspendía, no me presentaba a los exámenes, o si me iba a dar un infarto porque mi tutora del TFM de repente desaparece dos meses sin dar explicaciones. Siempre con la sensación de que me están haciendo un favor por atenderme, en vez de tratarme como lo que soy: una clienta y alumna en sus manos.
4) Tiempo: ¡qué importante es el tiempo! Un máster obviamente te quita mucho tiempo y eso debes valorarlo.
Ventajas: suena mucho mejor y queda más bonito en el CV. También son más horas de formación y tal vez de buena calidad si los profesores son decentes. Aun así alguno no lo será y tendrás que pagar por esa asignatura tanto como por la que merece la pena. Yo no desaconsejo estudiar un máster, pero si hacerlo con cabeza y no más de uno (a no ser que te lluevan los billetes verdes y dudo que esa clase de personas lea mi blog)
Ejemplo real: Rocio Cáceres Damas, reconocida profesional de la intervención social con Alzheimer, no cuenta con ningún máster en Alzheimer sólo años y años de experiencia y estudio autodidacta. En vez de dedicar sus recursos (tiempo y dinero) a estudiar un máster los dedicó a crear el Centro Atrade en Sevilla, el primer centro de atención temprana en Rehabilitación Cognitiva que se conoce.
Cursos/Congresos/Jornadas de 30 horas
Son los cursos a los que me refiero a la hora de completar el CV. Para mí, los ideales:
1. Precio: normalmente baratos, nunca vas a pagar más de 500 € por ellos. Muchos están subvencionados por organismos públicos o son parte de tu formación en la ONG para la que trabajes.
2. Experiencia de los profesores: Esto es lo mejor. Normalmente son grandes profesionales con prestigio en su campo y muy especializados. Nunca verás a fulanito doctor en finanzas dando un curso de este tipo, porque aquí los contactos poco importan, importa la trayectoria y prestigio profesional del formador.
3. Atención de los profesores: toda la posible. El curso puede ser presencial u online (mejor si es presencial) pero el formador te hará mucho caso ya que es su prestigio como formador lo que está en juego. A fulanito doctor en finanzas le da igual lo que pienses sobre su forma de impartir el máster. Nada de lo que pienses alterará su trabajo ni reputación en la universidad, en cambio, el formador de 30 horas trabaja prácticamente por el boca a boca y recomendaciones. No tienen una gran institución de la que es empleado para respaldarle. Lo da todo en sus cursos y se preocupa de cómo le ven sus alumnos, que son clientes. Lo mejor es que puedes contactar con ellos por correo electrónico o por teléfono para preguntarles dudas sobre la aplicación del curso en la vida real. Lo normal es que te atiendan aunque hayan pasado 5 años. De esa forma no sólo obtienes el curso, sino también la posibilidad de plantear dudas al formador siempre que quieras.
4. Tiempo: poco, 30 horas. Y lo repito. Para emprender, el tiempo es clave.
Desventajas: al igual que el máster, el curso te añade líneas en tu CV pero no es tan vistoso. Hay reclutadores que les importan mucho los títulos y a otros más las competencias reales de la persona. Saber con quién quieres trabajar te facilita escoger en este tema. En ocasiones existen cursos con mucho status en tu sector, ya sea por el formador o por la dificultad de entrar en ese curso concreto.
Ejemplo Real: yo misma: Cuando trabajaba en Save The Children me planteé seriamente hacer un máster sobre intervención socio-educativa con infancia y juventud, sin embargo, en la ONG me regalaron un curso de 30 horas sobre la metodología Golden 5. Aprendí tanto que dejé la idea de hacer el máster y desde luego aprendí más que en la carrera. Además, de vez en cuando escribía a la formadora para preguntarle dudas sobre los casos difíciles en los que me encontraba en mi trabajo diario. Para mí fue un antes y un después en mi carrera profesional como educadora social. Y no sólo en mi caso. A día de hoy mis compañeros de la ONG piensan igual. La metodología Golden 5 nos cambió como educadores sociales y fue un curso que nos salió gratis y duró sólo 30 horas.

Elegir bien la formación
Cuando se empieza un proyecto con ilusión, ya sea de empleabilidad o de emprendimiento aparece ante nosotros un amplio listado de opciones, cada vez más grande y apetecible. Escoger bien nuestra formación es un paso importante porque nos quitará nuestros dos recursos más escasos: dinero y tiempo. Durante estos de años de “entrenamiento” he preguntado a profesionales a los que admiro del campo social y no social, qué formación supuso un antes y un después en su carrera profesional. Curiosamente, los testimonios sobre los másteres fueron en mayoría negativos por diferentes motivos (o directamente indiferentes) mientras que la mayoría (yo misma incluida) se habían sentido más inspirados en formaciones cortas ya fuesen congresos, jornadas o cursos elaborados por expertos. Por lo menos me han interesado 10 másteres y expertos de diferentes campos y me seguirán tentando toda mi vida. El Pepito Grillo de la “titulitis” no me dejará en paz nunca, porque la verdad, afortunadamente, el mundo nos ofrece tal cantidad de formación maravillosa que cuesta resistirse a sus encantos. Por ello, utilizo esta serie de ítems antes de decidirme a apuntarme a una formación, ya sea gratis o de pago:

                  Uhmm…este tema me interesa..
¿Necesito un TÍTULO O CONOCIMIENTO?

  1. Preguntate:

¿El título es imprescindible para ejercer AHORA?
¿Quiero ser el profesional más increíble sobre la faz de la tierra en este tema?
Si –>  Haz un máster o experto
No –> Entonces necesitas conocimiento
2) A la hora de elegir un título cuando tienes claro que necesitas para ejercer AHORA y quieres ser un superprofesional en el tema ten en cuenta lo siguiente:
¿Tengo dinero para pagarlo?
¿tengo buenas referencias de él?
¿Puedo dedicarle tiempo?
¿Quiénes son los profesores? ¿tienen una buena trayectoria?
¿Cómo son las condiciones de esta profesión?
Encuentra al menos tres personas que hayan hecho ese máster o experto y pregúntales que han conseguido con ese título.
3) A la hora de elegir las distintas formas de conocimiento:
¿Qué me apetece ahora mismo? Podemos elegir entre leer un libro sobre el tema que te interesa, asistir a un congreso, jornada etc o apuntarnos a un curso corto sobre el tema. Yo elegiría en función del tiempo, interés y cantidad de dinero.
– Pocos Recursos: Libro
– Mediano: Evento
– Mucho: Curso online
– Muchísimo: curso presencial

Y este es el mecanismo por el que yo escojo la formación que voy a cursar, espero que con esto responda a todas las preguntas sobre el tema.

¿y vosotros? ¿con qué criterios escogéis vuestra formación? ¿ha existido un curso o máster que os ha cambiado como profesional? Me encantaría saberlo

Nota 1: En realidad este post trababa sobre mis aprendizajes como emprendedora social en los últimos dos años, pero el tema de la formación ha salido tan a menudo en preguntas y conversaciones con compañeros que sin querer ha crecido y ha protagonizado el post. No pasa nada, para otra ocasión.
Nota 2: También tengo que decir que es fruto de mis reflexiones sobre mi papel como formadora en el tema de la Responsabilidad Social. La verdad es que ha sido una sorpresa tener tanta demanda en este tema y eso me ha hecho replantearme qué clase de formadora quiero ser. Sobre el curso que voy a impartir online el próximo mes hablaré en el siguiente post.

titulitis