10 lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (II)

Este post es la segunda parte del post “10 lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I)”

Continuamos donde lo dejamos:

6. Más receptividad que actividad. En el anterior post terminé contando cómo había escogido mi especialización y nuevo proyecto empresarial. La verdad es que aunque os pueda sorprender durante el último año aprendí una lección muy zen sobre emprender que trato de aplicar cada día. Lo normal es que emprendiendo tengas una lista de tareas larguísimas por cumplir: que si la web, que si el desarrollo de negocio, etc. Más aún si lo llevas adelante solo/a. Sin embargo, hay que tener cuidado. La mayoría de los emprendedores nos metemos en una vorágine de actividades y reuniones en la mayor parte innecesarias. Como tenemos 8-9 horas al día de trabajamos esas 8-9 horas. Si tuviésemos 15 horas trabajaríamos esas 15 horas. Nunca hay fin. Siempre hay puertas que tocar, opciones que probar. Sin embargo, al final he aprendido que la actividad no es tan importante sino la receptividad. La receptividad se refiere a tener la capacidad de desconectar de tus problemas, ansias y necesidades para enfocarte en escuchar los problemas, ansias y necesidades del mundo. Para ello hay que tener una mente calmada y abierta a las señales que la vida nos va ofreciendo. Más que ponernos a disparar frenéticamente a todas las oportunidades que veamos, hay que ser un francotirador confiado y eficaz. Para ver las auténticas oportunidades no vale estar ansiosos y ultra ocupados sino relajados y dispuestos. Tratar de simplificar más y más hace que tengamos mejores ideas. Sólo hay que echar un vistazo a todas las grandes ideas de la humanidad. Los genios/as que las tuvieron estaban en un momento relajado. Como emprendedora para mí es importante tener una vida relajada. Una vida relajada es una vida con inspiración. Durante este año me he propuesto reducir mi agenda y horario de trabajo para poder dedicar más tiempo a cultivar mi receptividad. Eso se consigue practicando meditación, durmiendo bien, viendo a amistades, haciendo deporte, paseando por la naturaleza. Ahora trato de simplificar mis tareas de emprendedora para tener más tiempo libre y por tanto aumentar mi receptividad. Varios trabajadores sociales me han escrito correos diciéndome que no se les ocurre ninguna idea para ejercer en el mercado de trabajo. Eso es normal, el mundo en el que vivimos promueve de forma exhaustiva la actividad sin reflexión, somos una sociedad cansada. Y el cansancio lleva a la falta de inspiración. La actividad es fácil, la receptividad es difícil porque conlleva parar y repensar.
7. Por tu salud mental, diversifica. Me refiero a diversificar trabajo e ingresos. Durante este curso como no he ido recibiendo mi sueldo, me vi obligada a trabajar en otras cosas. Y la verdad es que estos trabajos “menores” han contribuido enormemente a mi salud mental. Los emprendedores solemos pasar horas y horas a solas en el ordenador. Tener otros trabajos que te obliguen a cambiar el chip es muy útil. Personalmente yo recomiendo trabajos extras en los que te paguen bien por hora y en efectivo. Mejor aún si implican contacto humano y cierto esfuerzo físico. Yo trabajo como tutora en Texas Teach University hora y media a la semana y como anfitriona de Airbnb de un piso, lo que me ocupa otras 3 horas más o menos a la semana. En total dedico unas 4-5 horas a la semana a otros trabajos. Trabajos sencillos y bien pagados, en donde tengo que hablar inglés. Además, debo decir que disfruto sobremanera limpiando este piso de Airbnb. La dueña me llama y debo limpiar y recoger un minipiso para unos turistas extranjeros. Limpiar la casa me da tranquilidad mental y es realmente satisfactorio tener un trabajo en donde los resultados se ven a tan corto plazo. En 2 y media el piso está limpio y los extranjeros atendidos. Vuelvo a casa a trabajar en mi proyecto muy satisfecha y con la mente despejada. Saber que siempre tienes opciones para ganarte la vida si tu proyecto no funciona es una buena baza para lo que viene a continuación.
8. Todo va lento, muy lento. Por eso mismo insisto sobre la necesidad de diversificar empleo. Conseguir una reunión con un cliente importante puede tardar meses. Después de esa reunión otros meses en firmar contrato. Meses de crear productos y servicios, meses para difundirlos, meses para que te compren, meses para que te paguen… emprender es muy difícil. Y todo lo difícil lleva su tiempo. Es una tarea a largo plazo en donde prima la estrategia. La impaciencia es mala consejera. Las cosas no dependen sólo de ti. He conocido trabajadoras sociales emprendedoras que a partir de un año trabajando han comenzado a tener algún tipo de ingreso. Aceptar que los frutos de mi emprendimiento se verán poco a poco me ha costado pero es vital para llevar este tipo de vida. Empieza a cultivar paciencia de jardinero/a.
9. Cuidar el cuerpo tanto como a mi proyecto. Este año ha sido especialmente duro. La Junta de Andalucía no me pagaba, tenía que trabajar en otros sitios para sobrevivir, una semana antes de irme de vacaciones me bloquearon la web de ADRES, su newsletter y la de este blog porque sí. Además estudiaba un máster difícil y afortunadamente me salían ofertas como formadora en donde no quería decepcionar. No hubiera podido sobrellevar todo esto bien si una buena salud física. Hacer deporte cada día para mí es una prioridad porque emprender conlleva dos cosas 1) que tu cabeza trabaje a pleno rendimiento ya que como dije antes la mayor parte del éxito consiste en una buena estrategia y 2) las frustraciones a las que te enfrentas cada día van produciendo reacciones de estrés que ahí quedan y se amontonan. Hacer deporte te obliga a utilizar el cuerpo además de la cabeza, pudiendo equilibrar ambas, además de descargar todo el estrés diario. No sólo lo digo yo, Fernando Trias de Bes en su famosa obra “El libro negro del emprendedor” recomienda practicar deporte para desarrollar carácter y espíritu luchador, Cualidades indispensables para ser emprendedor/a. Yo personalmente, practico el noble arte del perreo en clase de Zumba, Bodycombat para acentuar mi espíritu luchador y Bodypump para fortalecer todo el cuerpo. Lo tengo comprobado. Hacer deporte ayuda a emprender. Ya no pongo excusas a la hora de mover el culo del escritorio por muy ocupada que esté.
10. La unión hace la fuerza. Aunque trato de reducir el número de reuniones a las que debo asistir (quitan tanto tiempo) trato de mantener el contacto con el mayor número posible de grupos. Pertenezco al Colegio de Trabajo Social de Sevilla, a la Plataforma de Defensa del Trabajo Social de España, a un grupo de emprendedores jóvenes de Sevilla (Sevilla UP), a la BlogoTSfera, a la organización internacional de liderazgo femenino Aspire Foundation. Esos son los formales. En los informales meto a toda clase de personas. Hace poco he descubierto el increíble poder del networking cuando me topé con el libro “Nunca comas solo” en dónde el autor detalla de forma maravillosa cómo funciona el networking y las ventajas que tiene. Tener claro que el emprendedor nunca es un lobo solitario sino que “caza” en manada ha despejado mis objetivos del 2016. Busca mentores, busca aliados, busca grupos a los que pertenecer. Aumentará tus probabilidades de éxito y encima disfrutarás con ello.

Y esos son los 10 aprendizajes durante los últimos tres años. Seguro que en los próximos tres años habrá más. De momento, estos forman parte de la brújula con la que me guío en el día a día. Espero que os haya gustado.
¿Y vosotros? ¿ pensáis que estos consejos sirven sólo para emprendedores o para cualquier profesional?

frutos

10 Lecciones que tuve que aprender para ser emprendedora social (I))

Ahora en noviembre cumplo exactamente tres años como emprendedora social. No es que sea mucho tiempo lógicamente, pero subjetivamente me parece toda una vida: los aprendizajes (y golpes) han sido tantos y tan intensos que tengo la sensación de que como ocurría en la película Interestelar, una hora en la galaxia emprendedora equivale a 7 años en el planeta tierra.
Espero que mis aprendizajes ayuden a más de un incauto e ingenuo emprendedor/a social que habite por la ciberesfera. Los aprendizajes los describo en orden cronológico:
1. Encuentra tu motivo: Suena tópico, pero todo Quijote necesita a su Dulcinea. Y créeme si emprendes en el sector social eres un Don Quijote luchando contra molinos (y más tarde, contra facturas, el banco, tu propia pereza, etc) así que desde el primer momento necesitas algo, una imagen, una visión, un lugar, una persona…que te motive a levantarte cada día para conseguir el objetivo de vivir de tu proyecto. En mi caso fue la idea de poder ver a mi novio cada semana y continuar disfrutando de nuestra vida en común. Llegó un momento en mi carrera profesional en donde fui consciente de que si continuaba trabajando para otros en el Tercer Sector tendría difícil independizarme y tener un sueldo digno. Así que tuve que elegir: o emigrar a otro país como habían hecho tantos de mis compañeros de profesión o quedarme y luchar por mi relación auto empleándome. En España existe el dicho que dice “tiran más dos tetas que dos carretas” pues bien, también hay pectorales que tiran como carretas. Decidí que la situación laboral no iba a determinar el tipo de relación que mantuviese con mi novio, y convertí mi amor por él (soy consciente de lo cursi que suena pero es la verdad) en el motivo de continuar cada día luchando por mi proyecto. Siempre lo digo: mi Dulcinea particular se llama Pablo y es informático y músico. Buscar aquello que te motiva a luchar contra todas las adversidades es vital antes de ponerte manos a la obra.

2. Cuidado si vienes del Tercer Sector: muchos de los emprendedores sociales venimos de toda una vida dedicada al Tercer Sector. Y eso es una desventaja a la hora de crear un proyecto que funcione ya que el Tercer Sector es un mundo aparte que no funciona con las leyes típicas del mercado. Yo siempre he trabajado en el Tercer Sector antes de emprender por lo que:

– Estaba acostumbrada a trabajar gratis y a crear proyectos de emprendimiento en donde la plantilla fuese voluntariado.
– Sabía crear proyectos pero no servicios
– Estaba acostumbrada a conseguir los recursos mendigando (al Estado por medio de subvenciones o a donantes privados) y no a exigir el cobro de servicios con un valor añadido.
– No entendía bien la correlación tiempo/dinero: estaba tan acostumbrada a trabajar gratis y rodearme de gente que hiciese lo mismo que no era consciente de que tiempo es dinero. Eso hizo que fuese nefasta a la hora de poner tarifas a mi trabajo.
– Sabia como motivar al voluntariado pero no a empleados ni a alumnos en prácticas que deben cumplir con su trabajo (excesivo buenrollismo en donde al final yo tenía que trabajar más horas por no saber cómo poner a la gente en su sitio)
Venir del Tercer Sector también me dio ventajas como acceder a muchos recursos y ayudas, saber trabajar bien en equipo y darle una perspectiva fresca a los proyectos nuevos, pero el gran lastre tenía que ver con la pésima relación que tenía dinero, lo que nos lleva al siguiente punto:
3. Asegúrate de la rentabilidad del proyecto: Mi primer proyecto de emprendimiento “Tinta Azul”, un proyecto de animación a la lectura con niños no tuvo éxito porque cuando comencé me di cuenta de que no me salía rentable. Si cobraba lo que los colegios querían que cobrase como monitora ganaba menos dinero que trabajando para Save The Children y las horas eran las mismas. Como no había investigado sobre las tarifas y los horarios extraescolares en los colegios de primaria, me vi con un proyecto precioso y viable pero que no era rentable.
4. Ten cuidado con las subvenciones, pueden ser una ruina en vez de una oportunidad: para los dos próximos proyectos (Biblioamigos Sevilla y Asociación ADRES) conté con las subvenciones como fuente primordial de recursos. Error: En el primer caso la crisis ya había comenzado con fuerzas y las administraciones públicas recortaron en todos los temas culturales priorizando los asistenciales. ¿De que servía que la gente en riesgo de exclusión leyese si no tenían que llevarse a la boca? Así que nada, decidí cortar mi precioso proyecto socio-literario y centrarme en un tema más urgente, la Responsabilidad Social Corporativa, un área en donde las administraciones no paraban de aumentar sus presupuestos. Pero había tres asuntos con los que no había contado: 1) cambiaron las leyes del tercer sector y ahora no te adelantaban el dinero sino que tu creabas el proyecto por tu cuenta y luego, si eso, te lo reembolsaban. Ese cambio de dinámicas me cogió por sorpresa y obviamente yo contaba con recursos privados para mantener a ADRES pero no suficientes como para procurarme un sueldo digno. 2) La gran competencia en el mundo de la RSE. Cuando yo comencé a idear el proyecto no existían tantas organizaciones con ganas de promover la RSE en España. Pero imagino que las grandes organizaciones no son tontas: están al día de todas las subvenciones que salen y muchas de ellas cambiaron sus estatutos para poder sumarse al carro de la RSE. Resultado: guerra de poderosas Fundaciones contra minis ONG contra la mía. ¿A que no adivináis quien gana siempre? Obviamente las grandes. Conclusión: que aunque consigas adelantar algunos proyectos tienes difícil recuperar el dinero porque las grandes siempre ganan. 3) ¡suena la flauta! Consigo una subvención de la Junta de Andalucía para poder auto emplearme en ADRES a media jornada durante un año. Entonces empieza la pesadilla: meses de papeleos absurdos que culminan en una morosidad extrema. Aquí estoy, con la subvención adjudicada y más de un año sin ver un solo euro de mi sueldo. ¿Cuándo cobraré? Misterio. En palabras de mi padre: “las subvenciones son como un regalo inesperado, puedes pedirlas pero no contar con ellas” pues eso, tened muy en cuenta cómo funcionan estas cosas. A mí me cogieron desprevenida porque en Save The Children yo cobraba religiosamente cada mes. ¿Porqué? Una socia de ADRES que tiene una gran ONG de intervención social me contó el secreto: las grandes ONG hacen acuerdos con bancos para poder adelantar el dinero a sus empleados. A ésta en particular la Junta de Andalucía les debe 100.000 euros. Y de esto me entero yo ahora ¡pobre pringada!
5. Especialízate o muere. Sé que soy pesada con este tema, hasta hice otro post sobre la Especialización. La gente que me conoce sabe que leo libros como si no hubiera un mañana. Pues bien TODOS los libros que leo sobre temas laborales/empresariales incluyen en el Top Ten de imprescindibles la necesidad de especializarse para poder hacer algo mínimamente interesante en el mercado de trabajo. Durante mi máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa me desesperé intentado buscar en que campo especializarme dentro de la ya especialización de por si en RSE. ¿Especialización al cuadrado? Si, y creedme que no fue sencillo. Tras sufrir las decepciones de ADRES (no poder conseguir más subvenciones, que no me pagasen la que había conseguido) decidí que mi próximo proyecto de emprendimiento social sería más real y completamente ajeno a las subvenciones, ONG y cosas por el estilo. Sería un proyecto empresarial hecho y derecho: montaría una SL o me haría autónoma, pero tenía claro que ya era hora de espabilarme y comenzar a pensar como una empresaria, no como una gerente de una ONG, que es lo que había hecho los últimos 10 años. Y así estaba: tuve que ver como mis amigos y mi hermana pequeña se independizaban y verme a mí, como siempre, a dos velas trabajando de lo que fuese porque a la administración pública no le daba la gana darme lo que me había prometido. Estaba harta y cansada. De nuevo, debía buscar inspiración para centrarme en un proyecto que a la vez me ilusionase y fuese rentable. En esta fase consulté a todos los expertos que pude: escribí correos a muchos profesionales para que me orientasen, leí más todavía. Mi mentor y presidente de ADRES, Miguel Ángel Moyano, que había terminado el mismo master hace unos años me recomendó que me especializase en un sector al que tuviese fácil acceso.
La verdad es que estaba un poco desesperada, así que decidí irme unos días al campo a despejarme con mi novio. En su casa del pueblo, en Aznalcóllar, ese día habían dejado enfrente de la puerta, en el felpudo, un especial del periódico “El Correo de Andalucía”. Yo, que leo todo lo que se me ponga por delante, cogí el periódico y lo abrí al azar. ¡Y ahí estaba todo lo que yo había estado buscando! Era un especial sobre minería y responsabilidad social. Un periódico entero sobre cifras a nivel internacional, nacional, autonómico. Vamos, la mitad de mi trabajo de fin de máster estaba allí a todo color y en papel reciclado. Me ilusioné tanto que lo decidí al momento: me especializaría en necesidades sociales, responsabilidad social y minería. Además, para más inri averigüé por casualidad que mi tatarabuelo y bisabuelo habían sido mineros. Y más casualidad todavía: mi abuela me contó que su padre (mi bisabuelo) había sido contable en una mina y que además era responsable de las ayudas sociales a los trabajadores (¿mi bisabuelo había sido el trabajador social de una mina?) lo que es la vida. Especializarme en este tema me ha traído oportunidades profesionales que nunca imaginé y desde luego, he creado mi proyecto de emprendimiento social (espero que el definitivo) sobre esta especialización. Y eso nos lleva al siguiente punto que desarrollaré en el próximo post.

emprendimientosocial

FORMACIÓN: QUIEN DA MÁS POR MENOS

El mes que viene, en Octubre, termino una fase en mi vida clave: por fin, terminaré el máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa. Y digo por fin porque no se ha hecho ligero: ha durado 2 años y no han sido pocas horas y pocos disgustos.
El objetivo de este blog no es hablar sobre mí, sino tratar de ayudar a otros que están emprendiendo un proyecto social o se dedican a la Responsabilidad Social, así que el siguiente post va a dedicado a todos los trabajadores sociales que me han preguntado en persona o por escrito sobre qué formación tomar después de conseguir el deseado título universitario. No han sido pocos y el tema me parece tan importante que he decidido hacer un post sólo sobre el tema.
La Formación: Master Vs Cursos de 30 horas
En este otro post sobre la importancia de la especialización defendía la necesidad de ser fácilmente etiquetable teniendo un CV coherente y claro, además de la idea de contar sólo con un master y luego cursos concretos que complementen la formación. Meses más tarde y a sólo unas semanas de obtener el título de máster en sostenibilidad y responsabilidad social corporativa, confirmo con más fuerza la misma idea: Los cursos de 30 horas ganan por goleada a los másteres en el mundo del emprendimiento social y del sentido común en general. Paso a describir mis argumentos:

Másteres
1) Primer desventaja (además fácilmente identificable): el precio. Los másteres cada vez están más caros y cuando comienzas tu propio camino profesional emprendiendo, cada euro hay que exprimirlo. Durante esta etapa de entrenamiento he visto tal cantidad de másteres y a precios tan desorbitados que me entraba la risa. Con mis amigos tenemos el chiste de buscar el máster más absurdamente caro de España. Si alguien cree saber cuál es por favor que lo escriba en comentarios y así me rio un rato.
2) Experiencia de los profesores: Lamentablemente, como todos sabemos, el mundo social se ha devaluado hasta tal punto que los profesores de los másteres sociales en ocasiones, no han trabajado nunca ni de lejos en el mundo social y suelen estar de profesores porque se han pasado años de becarios en la universidad o tienen un buen contacto. Ejemplo práctico: fulanito estudió administración de empresas, hizo un doctorado en finanzas y ahora a clases sobre discapacidad en la empresa en el máster de RSC que vale 7000 euros. Conclusión: tal vez tengamos buenos temarios bien documentados pero el profesor normalmente no se “moja” en el tema: no te aporta nada que no puedas encontrar por internet en unas horas.
3) Atención de los profesores: Esta es una triste realidad que he descubierto este año (al menos en mi máster online) los profesores apenas se han comprometido conmigo como alumna, les daba igual si suspendía, no me presentaba a los exámenes, o si me iba a dar un infarto porque mi tutora del TFM de repente desaparece dos meses sin dar explicaciones. Siempre con la sensación de que me están haciendo un favor por atenderme, en vez de tratarme como lo que soy: una clienta y alumna en sus manos.
4) Tiempo: ¡qué importante es el tiempo! Un máster obviamente te quita mucho tiempo y eso debes valorarlo.
Ventajas: suena mucho mejor y queda más bonito en el CV. También son más horas de formación y tal vez de buena calidad si los profesores son decentes. Aun así alguno no lo será y tendrás que pagar por esa asignatura tanto como por la que merece la pena. Yo no desaconsejo estudiar un máster, pero si hacerlo con cabeza y no más de uno (a no ser que te lluevan los billetes verdes y dudo que esa clase de personas lea mi blog)
Ejemplo real: Rocio Cáceres Damas, reconocida profesional de la intervención social con Alzheimer, no cuenta con ningún máster en Alzheimer sólo años y años de experiencia y estudio autodidacta. En vez de dedicar sus recursos (tiempo y dinero) a estudiar un máster los dedicó a crear el Centro Atrade en Sevilla, el primer centro de atención temprana en Rehabilitación Cognitiva que se conoce.
Cursos/Congresos/Jornadas de 30 horas
Son los cursos a los que me refiero a la hora de completar el CV. Para mí, los ideales:
1. Precio: normalmente baratos, nunca vas a pagar más de 500 € por ellos. Muchos están subvencionados por organismos públicos o son parte de tu formación en la ONG para la que trabajes.
2. Experiencia de los profesores: Esto es lo mejor. Normalmente son grandes profesionales con prestigio en su campo y muy especializados. Nunca verás a fulanito doctor en finanzas dando un curso de este tipo, porque aquí los contactos poco importan, importa la trayectoria y prestigio profesional del formador.
3. Atención de los profesores: toda la posible. El curso puede ser presencial u online (mejor si es presencial) pero el formador te hará mucho caso ya que es su prestigio como formador lo que está en juego. A fulanito doctor en finanzas le da igual lo que pienses sobre su forma de impartir el máster. Nada de lo que pienses alterará su trabajo ni reputación en la universidad, en cambio, el formador de 30 horas trabaja prácticamente por el boca a boca y recomendaciones. No tienen una gran institución de la que es empleado para respaldarle. Lo da todo en sus cursos y se preocupa de cómo le ven sus alumnos, que son clientes. Lo mejor es que puedes contactar con ellos por correo electrónico o por teléfono para preguntarles dudas sobre la aplicación del curso en la vida real. Lo normal es que te atiendan aunque hayan pasado 5 años. De esa forma no sólo obtienes el curso, sino también la posibilidad de plantear dudas al formador siempre que quieras.
4. Tiempo: poco, 30 horas. Y lo repito. Para emprender, el tiempo es clave.
Desventajas: al igual que el máster, el curso te añade líneas en tu CV pero no es tan vistoso. Hay reclutadores que les importan mucho los títulos y a otros más las competencias reales de la persona. Saber con quién quieres trabajar te facilita escoger en este tema. En ocasiones existen cursos con mucho status en tu sector, ya sea por el formador o por la dificultad de entrar en ese curso concreto.
Ejemplo Real: yo misma: Cuando trabajaba en Save The Children me planteé seriamente hacer un máster sobre intervención socio-educativa con infancia y juventud, sin embargo, en la ONG me regalaron un curso de 30 horas sobre la metodología Golden 5. Aprendí tanto que dejé la idea de hacer el máster y desde luego aprendí más que en la carrera. Además, de vez en cuando escribía a la formadora para preguntarle dudas sobre los casos difíciles en los que me encontraba en mi trabajo diario. Para mí fue un antes y un después en mi carrera profesional como educadora social. Y no sólo en mi caso. A día de hoy mis compañeros de la ONG piensan igual. La metodología Golden 5 nos cambió como educadores sociales y fue un curso que nos salió gratis y duró sólo 30 horas.

Elegir bien la formación
Cuando se empieza un proyecto con ilusión, ya sea de empleabilidad o de emprendimiento aparece ante nosotros un amplio listado de opciones, cada vez más grande y apetecible. Escoger bien nuestra formación es un paso importante porque nos quitará nuestros dos recursos más escasos: dinero y tiempo. Durante estos de años de “entrenamiento” he preguntado a profesionales a los que admiro del campo social y no social, qué formación supuso un antes y un después en su carrera profesional. Curiosamente, los testimonios sobre los másteres fueron en mayoría negativos por diferentes motivos (o directamente indiferentes) mientras que la mayoría (yo misma incluida) se habían sentido más inspirados en formaciones cortas ya fuesen congresos, jornadas o cursos elaborados por expertos. Por lo menos me han interesado 10 másteres y expertos de diferentes campos y me seguirán tentando toda mi vida. El Pepito Grillo de la “titulitis” no me dejará en paz nunca, porque la verdad, afortunadamente, el mundo nos ofrece tal cantidad de formación maravillosa que cuesta resistirse a sus encantos. Por ello, utilizo esta serie de ítems antes de decidirme a apuntarme a una formación, ya sea gratis o de pago:

                  Uhmm…este tema me interesa..
¿Necesito un TÍTULO O CONOCIMIENTO?

  1. Preguntate:

¿El título es imprescindible para ejercer AHORA?
¿Quiero ser el profesional más increíble sobre la faz de la tierra en este tema?
Si –>  Haz un máster o experto
No –> Entonces necesitas conocimiento
2) A la hora de elegir un título cuando tienes claro que necesitas para ejercer AHORA y quieres ser un superprofesional en el tema ten en cuenta lo siguiente:
¿Tengo dinero para pagarlo?
¿tengo buenas referencias de él?
¿Puedo dedicarle tiempo?
¿Quiénes son los profesores? ¿tienen una buena trayectoria?
¿Cómo son las condiciones de esta profesión?
Encuentra al menos tres personas que hayan hecho ese máster o experto y pregúntales que han conseguido con ese título.
3) A la hora de elegir las distintas formas de conocimiento:
¿Qué me apetece ahora mismo? Podemos elegir entre leer un libro sobre el tema que te interesa, asistir a un congreso, jornada etc o apuntarnos a un curso corto sobre el tema. Yo elegiría en función del tiempo, interés y cantidad de dinero.
– Pocos Recursos: Libro
– Mediano: Evento
– Mucho: Curso online
– Muchísimo: curso presencial

Y este es el mecanismo por el que yo escojo la formación que voy a cursar, espero que con esto responda a todas las preguntas sobre el tema.

¿y vosotros? ¿con qué criterios escogéis vuestra formación? ¿ha existido un curso o máster que os ha cambiado como profesional? Me encantaría saberlo

Nota 1: En realidad este post trababa sobre mis aprendizajes como emprendedora social en los últimos dos años, pero el tema de la formación ha salido tan a menudo en preguntas y conversaciones con compañeros que sin querer ha crecido y ha protagonizado el post. No pasa nada, para otra ocasión.
Nota 2: También tengo que decir que es fruto de mis reflexiones sobre mi papel como formadora en el tema de la Responsabilidad Social. La verdad es que ha sido una sorpresa tener tanta demanda en este tema y eso me ha hecho replantearme qué clase de formadora quiero ser. Sobre el curso que voy a impartir online el próximo mes hablaré en el siguiente post.

titulitis

Mediación en empresas: todo un campo por descubrir

Antes que nada unas palabras para disculparme por mi abandono blogero, tanto por los post como por la newsletter. No es que haya sido voluntario, ni consecuencia de otra crisis de hambre de trabajo. 

No, se debe a dos cuestiones mundanas y no predecibles: el primero los exámenes del máster de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa que estoy cursando y que con suerte terminaré en Septiembre con la defensa de mi trabajo de fin de máster. En principio, los exámenes no tenían porqué interrumpir mi publicación de post, pero este año me he tenido que examinar de una asignatura extra junto a otra muy muy extensa. Traduciendo: me he pasado un mes volcada al 90% en estudiar exámenes, entregar trabajos y escribir el TFM. Cuando por fin he terminado con los trabajos y los exámenes (que no con el TFM que me acompañará en verano) me he visto con un retraso enorme en el trabajo y en ADRES, además de encontrarme con la desagradable noticia de que Mailchimps (si, ese sistema tan guay de newsletter protagonizado por un monito) ha decidido injustamente bloquearme la newsletter del blog y la de ADRES. Casi me da algo cuando el sistema me dice (y encima en inglés que da más miedo) que me bloquean la cuenta porque he hecho algo malo (que ni se que es) consecuencia: no he podido enviar a los nuevos suscriptores el documento de Trabajo Social en Japón ni explicar a los lectores el porqué no estoy escribiendo nada de hace dos meses.

En fin, para no enrollarme más y dar paso a la maravillosa entrevista que le hice hace meses a Sandra Merchán, concluiré que ahora mismo en espera de que Mailchimps entre en razón y se de cuenta de que soy inocente y no trato de venderos multipropiedades, tardaré un tiempo en recuperar la newsletter o hacer otra. Mientras, los nuevos suscriptores que no hayan recibido el documento de Trabajo Social en Japón pueden escribirme y se lo envio por correo. Y ahora si, sin más preámbulos os presento a Sandra Merchan y su increible trabajo como mediadora empresarial.

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Si sois españoles lo normal es que conozcais u os suene el nombre de Sandra Merchán,  Socia Fundadora y Mediadora Experta en Gestión de Conflictos en el centro de mediación Valencia – AlternativaGC. Es la encargada de coordinar y dirigir el área de Mediación empresarial, y Área de Formación para mediadores y nuevos proyectos. Además, dirige un de los proyectos de colaboración con el Centro de Mediación AlternativaGC, la Lanzadera de Empleo para Trabajadores Sociales B-SOS

Es una excelente analista de conflictos empresariales, lo que le hace estar íntimamente relacionada con la creación de nuevas empresas y la gestión de equipos. Este recorrido le ha llevado a participar como docente en diversos cursos sobre Mediación y Gestión de conflictos, y a participar como mentora y tribunal de iniciativas de apoyo al emprendimiento social.

En busca de más trabajadoras sociales guerreras

Creo que fue en uno de los múltiples grupos de Facebook a los que pertenezco en donde vi por primera vez a Sandra Merchán (Sand Mer para acortar) y digo vi porque recuerdo perfectamente su foto de perfil en donde salía una chica joven y sonriente en un barco. La conversación del grupo giraba en torno a un tema para mi nuevo (estoy hablando de hace un año y medio-dos) y me sorprendió leer un comentario suyo en el que decía que había montado una empresa de mediación junto a una abogada y una psicóloga, además de adjuntar un enlace de una noticia, el primero de los muchos premios que ganó su empresa. La imagen de las tres me gustó mucho “vaya tres valientes” pensé y no sólo por emprender, sino también por dar la cara como emprendedoras sociales ¡y nada de asociación! ¡una S.L! ¡con un par de ovarios! (bueno, en este caso tres pares) y así, se me quedó en la cabeza este proyecto y a esta persona a la que poco a poco fui conociendo mejor virtualmente y luego presencialmente. Antes de que ella me invitase a ir a Valencia para participar en su lanzadera de empleo, se me ocurrió hacerle una entrevista como tercer capítulo de “Trabajadores sociales emprendedores” pero creo que teniendo en cuenta la proliferación de proyectos de emprendimiento actualmente en trabajo social, consideré más oportuno centrarme en su trabajo como mediadora empresarial más que como emprendedora. Y aqui está la entrevista. ¡que la disfruteis!

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¿A qué se dedica la mediación empresarial? He visto que a veces se utiliza en asuntos de moobing por ejemplo…
S: Hay que tener claro que hay casos que son objeto de denuncia. Lo que es un delito está tipificado por la ley. Lo que está claro es que hay que tener un equipo muy completo y dependiendo del caso, trabajar con un profesional que sea capaz de detectar que el conflicto va más allá que un conflicto interno como es el caso de moobing. Hay que tener siempre a un psicólogo atento o a un trabajador social especialista en análisis de casos. Esto quiero decir que si yo entro en una empresa y veo un clima laboral conflictivo, que las consecuencias emocionales son de larga duración y cumple todos los requisitos de ser un caso de moobing, nosotras tenemos la obligación como profesional y personas de saber que eso no es mediable. Es un caso de denuncia. Y puede que luego, una vez denunciado, el juez o el abogado pueda proponer actos de mediación. Porque por ejemplo para la victima (estamos hablando de victima y victimario) un gesto de perdón puede ayudarla a recuperarse emocionalmente antes, pero hay cosas que hay que tener en cuenta y mucho ojo de detectar si el conflicto va más allá de un conflicto relacional o si va más allá y debe resolverse por otra vía. En este segundo caso no sería nuestro trabajo. Sería algo mucho más serio. El mediador debe tener la suficiente responsabilidad profesional de dar respuestas y alternativas, es decir, orientando a la persona que ha solicitado la mediación y acompañándole a que tome la decisión. No todo es mediable. Yo no voy a una empresa buscando un conflicto de ese nivel. La negociación y la mediación tiene que ir antes. ¿Por qué no se habla por ejemplo de la mediación en caso de morosidad con toda la que hay? En incumplimientos de contratos laborales, en despidos improcedentes…te podría contar casos preciosos de mediación empresarial que han tenido efectos terapéuticos muy buenos para los implicados como por ejemplo un caso de morosidad que fue solventado por un acuerdo de mediación en una empresa de transportes en la que el cliente dejó de pagar una factura muy alta, trabajaba de camionero con su camión y no pudo hacer frente a una avería del camión y dejó de pagar la factura. Entonces la empresa le requisó el camión. Ese caso llevaba paralizado un año y medio: la empresa con el camión y el hombre con una depresión de caballo que no podía recuperar su medio de trabajo porque no podía hacer frente a la avería. Un caso precioso que además tuvo mucho trabajo de campo porque era inviable hablar con esta persona. Se había ido a casa de sus padres y no hablaba con nadie. Era un hombre mayor que con la depresión no podía hacer frente a la situación. Así que nos fuimos a casa de sus padres, personas muy mayores que estaban sufriendo mucho por la situación de su hijo. Sin embargo, fueron el canal por el que teníamos que acceder a su hijo. Le explicamos que no estábamos allí para exigirle el dinero sino para acompañarle y esperando a que estuviese preparado para hablar con nosotras sobre el tema y encontrar vías de solución al problema. Lo entendieron y conseguimos hablar con él y se hizo un trabajo de acompañamiento muy grande. Estamos hablando de una persona que estaba sufriendo una depresión por el desempleo: llevaba un año y ocho meses sin su camión, su herramienta de trabajo y no había podido hacer frente a los pagos que debía. El trabajo de comunicación con la empresa fue muy bonito porque entendieron la situación que él estaba pasando y se llegó a un acuerdo de pagar las facturas en tres plazos. Además la empresa perdonó los intereses que tenía (el impago había supuesto más gastos a la empresa). Pero con esto la persona se movilizó y después de estar un año y ocho meses con depresión, con su vida bloqueada, consiguió movilizarse y dialogar. Se perdonaron y ese día el hombre salió de la empresa con su camión que para él era lo más importante. Lo que en principio era un problema de impago se acabó convirtiendo en una intervención social terapéutica y había mucha gente sufriendo. No sólo la empresa sino también el deudor y su entorno social más próximo. Por eso te digo que no hay que ir al conflicto más famoso como el moobing. Hay muchos casos en los que se puede actuar.
¿Cómo llegasteis a la empresa para ofrecer vuestros servicios?
Pues acción comercial. Primero hacemos un análisis de los sectores empresariales que suelen tener más conflictos. Aquí en Valencia suele ser el sector de transporte y la construcción, que ha traído mucho endeudamiento y mucho desempleo ¿Cómo se hace? Con estudios de mercado, hemos preparados documentos de información de los servicios, solicitamos acudir a la empresa llamando por teléfono, y obviamente como buenas comerciales tenemos buenas promociones. Con las empresas trabajamos con una fórmula que se llama “a riesgo o a éxito” ¿Qué quiere decir? Que las empresas no nos pagan si nosotras no conseguimos un acuerdo. Esto para las empresas es beneficiosa porque no se arriesgan a nada. A lo mejor entran 20 casos y consigues 5. Pero ya has llegado a veinte empresas y les has hablado de tus servicios y conocen lo que haces.
Estarás aprendiendo muchísimo…
Si, yo nunca me imaginaba durante la carrera teniendo que venderme. Nadie me ha hablado de estrategia empresarial o de marketing. Nadie me ha hablado del descuento, de la promoción…todo eso es algo que tienes que auto aprender. Eres autodidacta. ¿Y cómo he aprendido esto? Porque acudo a todas las formaciones, charlas, conferencias que puedo de estrategia empresarial. Me encanta el neuromarketing, creo que es una rama muy positiva del marketing. Es diferente al Marketing tradicional capitalista de invitar a consumir porque si, sino que hay otras estrategias como la colaboración, los convenios, todo esto da mucha visibilidad, te hace ser referente en tu sector. Pero esto lo hemos tenido que aprender. Nadie nos lo dijo en la carrera ni en el máster. Y es muy importante el equilibrio de las dos cosas. Por eso hablaba de trabajar el lenguaje y el discurso empresarial del trabajo social. Hay que trabajarlo porque nos estamos quedando fuera del sector. Y el sector empresarial es otro más.
¿Recomiendas algún libro de mediación y casos prácticos en empresas?
Como tal no. Pero existen dos libros: Cómo conseguir el sí y el poder del no, que es muy recomendable, de casos de negociaciones en empresas. El autor es muy famoso. WILLY URY/ROGER FISHER Y BRUCE PATTON. Y te recomiendo dos libros más que para mí son esenciales: “Negociación, resolución de problemas y creación de valor”, escrito por la Universidad de Navarra, me lo recomendó un directivo de Recursos Humanos de Coca-Cola hace unos cinco años y “Guerra y Paz en el trabajo” de la Universidad de Valencia. Estos son los dos que más utilizo en el día a día.
Leo continuamente libros sobre el tema. Sobre todo de negociación que hay muy poca formación sobre el tema y es algo que se tiene que adquirir con la práctica.
¿Te ves dentro de unos años escribiendo un libro sobre Trabajo Social y Mediación empresarial? Sería muy interesante.
No te digo que no. Si, es una de las cosas que tengo pendiente. Siempre les digo a mis alumnos. A los poco alumnos que he tenido en mediación les digo: “no creéis una empresa de mediación, escribid sobre mediación” y es lo mismo que les recomiendo a los trabajadores sociales. Que escriban sobre el trabajo social relacionado con su especialidad. Y algún día me lo tendré que aplicar yo…

AlternativaGC

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¿Y vosotros? ¿conociais la mediación empresarial?

¿Pensais que es un proyecto viable?

De momento a Sand Mer y a sus compañeras parece que les va bien. Más información en: http://www.alternativagc.com/

CÓMO HACER UN PLAN DE CAPTACIÓN DE FONDOS PARA TU ONG EN 3 PASOS (CAPITULO 1: EMPRESA Y ONG)

La mayoría de las ONG con las que trabajo a diario en ADRES se interesan especialmente por la RSE como medio de conseguir financiación privada. Y no les falta razón. Aunque digo siempre que el Tercer Sector tiene más motivos para interesarse por la RSE, entiendo que la situación actual (en donde el 83% de las ONG tienen problemas económicos) apremie a los profesionales a buscar nuevos métodos de financiación alternativos a las subvenciones públicas. ¿Cuáles existen actualmente? Dos a mi parecer: 1) el intraemprendimiento; del que hablaremos otro día y 2) El Fundraising, que en consiste en el conjunto de actividades a desarrollar para captar y gestionar fondos y bienes de personas, empresas, fundaciones y Administraciones Públicas con destino a finalidades no lucrativas.
En este post me centraré en el Fundraising con empresas privadas que es normalmente el tipo de consulta que tengo en ADRES.

Por qué el Fundraising es imprescindible en estos tiempos

1. Porque los presupuestos sociales no paran de bajar: Aquí un dato objetivo: han ido bajando al ritmo de un 20% anual desde 2011.
2. Aumentan en España las Fundaciones Empresariales: en la última década el sector fundacional ha creado más de 50.000 empleos de calidad.
3. Mayor poder de las empresas multinacionales que los propios gobiernos. La mayoría de los españoles lo cree así (y con razón)
4. Porque el nuevo panorama de la globalización requiere que empresas, gobiernos y tercer sector trabajen coordinadamente.

Todavía existe mucha desconfianza entre empresas privadas y tercer sector. La relación entre ambos es tan interesante que daría para toda una serie de post, analizando por ejemplo, las diferentes tipos de organizaciones que influyen en las empresas.
Pero vamos a centrarnos en los que nos gustaría para nuestra ONG. Yo voy a tomar como ejemplo el sector en donde me he desarrollado profesionalmente y en donde he trabajado como fundraisier: vamos a imaginarnos que somos técnicos de una ONG que trabaja con Infancia.

Paso 1. A remangarse la camisa: ¿Qué necesita nuestra ONG?

La empresa privada tiene distintas técnicas para mostrarse socialmente responsable ante su comunidad. La donación y el mecenazgo aumentan la «visibilidad» de la empresa en su entorno sin un excesivo rechazo. Por otra parte, el patrocinio hace aún más «visible» la colaboración económica entre la empresa y la organización receptora. Los resultados positivos de «ser socialmente responsable» deben revertir, también, en los sujetos receptores, compartiendo los éxitos que una buena comunicación aporta a la imagen y a la reputación de todos los agentes que participan en el proceso. Ante la decisión de tomar el camino de la responsabilidad social, la mayoría de empresarios consideran que primero deben ganar dinero para luego poderlo destinar a fines no lucrativos. Recordemos que la primera responsabilidad de una empresa es sobrevivir, por tanto: ser rentable y competitiva. Ponernos en el lugar de la empresa es muy importante. Más de una vez varios empresarios me han increpado por la actitud exigente de los profesionales de las ONG “¿responsabilidad?, sí que tengo responsabilidad: con mi familia, con mis empleados, con los proveedores…” aquí la empatía hacia el empresario debe ser máxima. Preocuparnos sólo por lo que necesita nuestra ONG no nos llevará a ningún lado. Hay que buscar reciprocidad.
Pero antes que nada debemos conocer muy bien nuestro sector, nuestra ONG y el proyecto concreto que queremos financiar. De eso dependerá todo el proceso. Porque hay varios caminos que nos llevan a Roma:
Tipos de filantropía empresarial:
– Donación
– Mecenazgo
– Premios
– Becas
– Contratación social
– Patrocinio
– Acción Social de la Empresa
– Marketing relacionado con una causa

Aunque cada opción es interesante por sí misma, en este post voy a centrarme en las relaciones ONG-Empresa más corriente desde el punto de vista de financiación de proyectos sociales concretos: La Donación, la Acción Social de la Empresa y el Márketing con Causa.

La Donación
La donación es una aportación puntual que hace la empresa. Puede ser de muchos tipos:
– Aportación económica de los fondos propios de la empresa.
– Aportación económica de los directivos/empleados
– Aportación económica de los proveedores/distribuidores/clientes
– Donación de productos/servicios propios de la empresa
– Aportación de know-how
– Cesión de infraestructuras de la empresa
– Cesión de canales distribución de la empresa
– Cesión de canales de información de la empresa
– Cesión de canales de comunicación publicitaria de la empresa
La donación puede ser una buena forma de meternos en este mundo: normalmente las empresas tienen más facilidades y se sienten más útiles de esta forma, ya que donan productos o servicios que ya tienen. Un ejemplo: en una ONG donde trabajé solicitamos donaciones a varias empresas. Una de ellas era una multinacional de chocolate. Nos aceptaron la petición y nos enviaron mucho stok del producto. No es que nos salvase el proyecto la donación pero nuestro niños pudieron disfrutar de barritas de chocolate bastante caras durante una buena temporada. Además hay que mirar más allá: la donación puede ser la puerta de entrada a financiación de proyectos más importantes. Comenzamos a mantener una relación de confianza con la empresa que nos facilitará acceder a otros niveles más complicados.

Acción Social de la Empresa
Es una estrategia sostenida de inversión en la comunidad sin finalidad lucrativa directa e inmediata, que trata de alinear los objetivos empresariales con las necesidades sociales, medio ambientales y económicas de la comunidad en la que se encuentra la empresa, con el fin de promover los intereses a largo plazo de la empresa y reforzar su reputación, al tiempo que se resuelven de forma efectiva las necesidades de la comunidad.
Es importante para nosotros captar las claves de este tipo de relación ONG-Empresa:

1) En primer lugar ES ESTRATÉGICA: Con esto quiero decir que es la más sofisticada de las relaciones. Cuando una empresa de decide a mantener una relación con nuestra ONG desde esta óptica es que la empresa se lo ha pensado muy bien y a puesto a profesionales expertos en el tema a trabajar en ello. Un ejemplo: si vuestra ONG quiere organizar un campamento de verano para niños en riesgo de exclusión, es mejor recurrir a la donación, ya que un campamento es algo puntual y no un proyecto que tenga un gran impacto en la población. En cambio, en la acción social de la empresa nuestra ONG “se casa” con la empresa, en vez de tener “una relación esporádica” de vez en cuando. Un buen ejemplo de este caso es el proyecto de Abengoa “Personas, Educación y Comunidades” que se realiza en diversos países.

2) No tiene beneficio inmediato para la Empresa, es por tanto su mayor inversión es tiempo y recursos. Como ONG debemos hacer un buen seguimiento del proyecto e ir reportando cada objetivo cumplido ¡Recordemos que es un matrimonio y que hay que cuidarlo!

3) Se centra en el contexto competitivo de la empresa: La buena acción social de la empresa (ASE) siempre parte de los propios recursos de la entidad y de un buen diagnóstico del contexto competitivo. ¿y qué significa el contexto competitivo? Simplemente son las características socio-económicas de las comunidades locales que rodean la empresa. Lo normal es que los profesionales de la ASE de la empresa hagan un mapeo de la zona donde opera la empresa y busquen aliados a los que pueda ayudar con sus recursos. Un ejemplo práctico: El Banco BBVA entró en los mercados de Latinoamérica: con la pobreza que había decidió hacer un programa de microcréditos para emprendedores, de tal forma que las zonas donde estuviese el BBVA tuviese mayor liquidez y riqueza. ¿por qué iba a querer un banco que los habitantes de su comunidad tuviesen más dinero? Respuesta fácil: así podrían meter más dinero en el banco. De esta forma BBVA y los habitantes ganan. Conocer el contexto competitivo de la empresa con la que queremos “casarnos” es muy importante y habrá un post solamente para ese tema.

Marketing con Causa
Según Olivares y Martín Llaguno (2001) es “la herramienta promocional de la empresa que trata de combinar la responsabilidad social de la empresa con el objetivo de rentabilidad mediante campañas de captación de fondos a favor de causas sociales, vinculadas a la venta de sus productos y servicios”.
En este caso, la empresa se compromete a cuando se vende uno de sus productos, un tanto por ciento se dedique al proyecto de la ONG. Aunque podemos encontrar proyectos tan chocantes como el de Ryanair lo normal es que las empresas vendan sus productos directamente y aquí puede ser cualquier cosa: desde yogures hasta servicios como clases de inglés. Eso nos da ventaja, ya que podemos acceder a cualquier empresa de cualquier sector. Aunque en España no es muy común este tipo de filantropía empresarial, los estudios demuestran que son muy eficaces tanto para las empresas como las ONG. Podéis encontrar más información en causemarketingforum.com en la web de Empresa y Sociedad.

Paso 2: Elaborar el Dossier de prensa

Cuando ya sepamos qué proyecto queremos financiar y que tipo de colaboración vamos a pedir a las empresas viene una parte imprescindible: Hacer el dossier de nuestra organización: Se trata de un documento que explique de forma ordenada y completa, aunque resumida, el tema objeto de financiación y la institución que lo solicita. Aquí un ejemplo de la Fundación para la Investigación e innovación Biosanitaria en Asturias

Paso 3: El contacto con las empresas.

1. Selección de empresas:
Las seleccionaremos en función de las características del tema y de la financiación solicitada: como la magnitud económica ,el sector de actividad afín, la temática del proyecto, los valores asociados, el lugar de actividad y las posibles motivaciones empresariales.
2. Contacto y relación con las empresas
– Formas de contacto: carta, teléfono, entrevista, correo electrónico.
– Persona o cargo a quien dirigir la comunicación.
– Calendario.
3. Formalización y seguimiento
– Contrato (tipos).
– Acto de firma.
– Tratamiento fiscal.
– Actuaciones de seguimiento posterior a la firma del convenio de financiación.
4. Control y eficacia del patrocinio
Indicaciones para la medición de la eficacia de la financiación y grado de satisfacción de los patrocinadores.
El contacto con las empresas es todo un arte (tanto comenzarlo como mantenerlo) y hablaremos en otro momento de cómo podemos hacerlo desde la ONG.

¿Y vosotros? ¿Alguna vez habéis financiado de forma privada un proyecto social?

financiar2

El Hambre de Trabajo y Trabajo Social

Como algunos de los que me leéis sabéis, he aplazado el curso que iba a impartir en el Colegio de Trabajadores Sociales de Cádiz hasta Octubre. Algunos me habéis escrito preguntándome las razones (gracias por preocuparos por mi) pero además de contestar a los me han escrito considero que el suceso en sí también tiene mucho que ver con el tema del que me gustaría escribir hoy.
Las razones que me han hecho aplazar el curso hasta Octubre son las siguientes:
– Me sentí mal cuando trabajadores sociales de otros países me preguntaban sobré de qué forma podían pagar el curso. Sé por experiencia propia que enviar dinero a otros países de forma convencional (haciendo una transferencia desde tu banco) tiene grandes comisiones y no llega el dinero completo. Para Octubre investigaré más opciones para pagar el curso desde fuera de España.
– Varias personas me escribieron diciéndome que estaban interesados en hacer algo de RSC pero no de Emprendimiento Social y viceversa. Eso me hice pensar que había planteado mal el curso desde el principio. Para Octubre, sacaré un curso exclusivo sobre RSC de 30 horas y más adelante, uno de emprendimiento social.
– En Octubre sabré muchísimo más sobre RSC que ahora. En Junio, con suerte terminaré mi trabajo de fin de máster sobre detección de necesidades sociales y RSC, así que tendré más conocimientos que añadir al curso.
– Algunos problemillas de salud. Gracias a los malos hábitos alimenticios que tuve mientras vivía en México (era una gran aficionada a unos tacos ultra-baratos que en la ciudad los llamaban “tacos de muerte lenta”) volví a España con el estómago dañado y sólo hace falta un periodo de estrés para tener dolores. Estos meses estaré haciéndome pruebas a ver qué es lo que le pasa a mi estómago. Para Octubre imagino que ya sabré que es lo que me pasa y podré controlar los dolores.
– Y el último y más importante de todos: la irresponsable Hambre de Trabajo.

Hambre de Trabajo: Las tristes secuelas de la ideología del trabajo

Yo, Al igual que como la mayoría de la gente, terminé la carrera con muchas ganas de probar mis conocimientos, aprender más y comenzar una vida adulta. Sin embargo la cosa no iba a estar tan fácil. A pesar de que tuve suerte desde el principio, eran pocas horas de trabajo a la semana y tenía mucho tiempo libre. Ahí comenzó mi Hambre de Trabajo: una necesidad casi fisiológica de trabajar y ganar dinero. Recuerdo que por aquella época me avergonzaba de mi tiempo libre. Por ejemplo: cuando alguien me llamaba por teléfono o me cruzaba con mi familia en casa, si estaba haciendo algo ocioso (leer una novela, ver la tele o jugar a algún juego de ordenador) rápidamente cambiaba la novela por un manual de trabajo, apagaba la tele y dejaba el juego. Me avergonzaba muchísimo de no estar trabajando las 24 horas del día. Parece exagerado pero los que me conocen bien lo saben: hasta hace poco no me he reconciliado con la idea de que el ocio es sano.
Al principio pensé que todo esto eran secuelas de la educación un poco espartana que he recibido en mi casa (y yo soy la disfrutona de la familia, deberíais conocer a mi padre, mi madre y a mi hermana) sin embargo, con el tiempo he podido comprobar que no sólo se trata de mí: lo normal, es que nos sintamos mal si “no somos útiles”.

La ideología del trabajo

Casualidades de la vida: actualmente estoy leyendo el fantástico libro “Trabajo, Consumismo y nuevos pobres” (lo recomiendo encarecidamente. Además lo he pedido para el Colegio de Trabajo Social de Sevilla) y ahí está perfectamente explicado el por qué nos ocurre esto:
La ideología de trabajo hace referencia a la asociación que las clases elitistas hicieron de la idea de trabajo= moral para convencer al resto de clases de la necesidad imperiosa de trabajar en las fábricas durante el proceso de industrialización. Imaginaos el panorama: las empresas necesitaban muchos trabajadores baratos, que soportaran horas y horas de trabajo y disciplina completamente antinaturales. Hasta esa época, lo normal es que la gente trabajase y descansase siguiendo sus propios ritmos y siempre produciendo y decidiendo cuándo quería trabajar y cuando descansar. Para que toda esa “panda de vagos” trabajase en las fábricas había que convencerlos que sólo el trabajo dignifica.
Y así la cosa fue derivando hasta lo que tenemos ahora. Salvo por un factor: ya las empresas no nos necesitan; tienen la tecnología y países en desarrollo que no le exigen “tantas cargas fiscales” pero aún continúa en nuestra mente esa idea de que sólo el trabajo dignifica. Y aquí viene el Hambre de Trabajo en Trabajo Social.

Trabajo Social y el Hambre de Trabajo.
Ahora hemos pasado de la sociedad de productores a la sociedad de consumidores. Salimos de la carrera de Trabajo Social y además de “producir” (ser útiles y dignificarnos) tenemos en mente las cosas que nos gustaría comprar: tener nuestro propio coche, nuestra propia casa, hacernos un viajecito… Muchos deseos para una realidad bien distinta: un desempleo tremendo y precariedad para los que han tenido la suerte de tener trabajo. Si además a todas estas coyunturas sumamos las peculiaridades de la profesión del Trabajo Social (precariedad al cuadrado) el Hambre empieza a ser insoportable: no sabemos cómo entrar en el mercado laboral, ni cómo conseguir el suficiente dinero para “sentirnos ciudadanos”. No sólo sufren los desempleados. También sufrimos los que tenemos trabajo, porque sentimos que nunca es suficiente, siempre estaremos al borde de perder nuestro trabajo, de arruinarnos, de no servir para nada. Y por eso aceptamos demasiado trabajo y nos quemamos.
Y esto ha sido lo que me ha ocurrido a mi este año ¡he pasado tanto Hambre de Trabajo! Se me han ofrecido más trabajos del que puedo aceptar y tenido que rechazarlos. El miedo a no tener trabajo en el futuro me obliga a explotarme ahora “por si vienen las vacas flacas”. Al final, mi sentido común triunfa y lo aplazo. Nada justifica vivir con ansiedad y sin disfrutar lo que hacemos.

Soluciones
Desde mi punto de vista hay dos caminos:
El Hambre del desempleado: yo misma he estado desempleada y quizás lo mejor para controlar ese hambre de trabajo es 1) en primer lugar recordar que el trabajo no dignifica. Simplemente por ser una persona eres digno de existir. 2) quítate responsabilidad: el problema del desempleo es algo típico del momento que vivimos. No todo depende de ti 3) si hay algo que sí depende de ti es no desesperarte. Tomar las decisiones tranquilamente no desde el hambre enloquecedora.
El Hambre de los empleados: estos son los consejos que yo aplico a mí misma: 1) mismo ingrediente para el desempleado: recuerda, eres digno trabajando o no 2) aprender la asertividad. Que no de miedo decir “no” a los demás” 3) responsabilizarte de tus actos: si dices que sí a más trabajo del que puedes aceptar rectifica y aprende. Mejor calidad que cantidad.

¿Y vosotros sufrís o habéis sufrido hambre de trabajo?
¡O deseo un fin de semana bien ocioso!

¡Por fin imparto mi primer curso online! ” Trabajo Social en Empresa: Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa”

¡Estimados lectores y lectoras! el 6 de Abril voy a impartir el primer curso online sobre “Trabajo Social en la Empresa: Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa”. El curso me lo ha solicitado el Colegio de Trabajadores Sociales de Cádiz y afortunadamente estará abierto para colegiados y no colegiados, españoles o trabajadores sociales de otros países.
Muchos de vosotros me habéis escrito durante el último año preguntándome si iba a impartir formación sobre mi trabajo en las empresas y aquí tenéis la respuesta: si, por fin me he buscado un hueco y la consultora de RSC para la que trabajo me da dado luz verde para ponerme a ello ¡por fin podré condensar todo lo que estoy aprendiendo en mi día a día en un curso! Al principio pensé en uno de 25 horas, luego en uno de 30…pero a medida que pasaban los meses fui aprendiendo más y más sobre emprendimiento social y responsabilidad social corporativa, así como nuevos nichos laborales que están dentro del desarrollo sostenible y siento que no puedo dejar fuera esa información del curso, así que me he plantado en 60 horas y listo.
Sé que nos encontramos en un momento difícil y el dinero no abunda, así que prometo que mi curso será lo más práctico posible y el fin último y primerísimo será sacarle partido “en el mundo real”. Los lectores que me conocéis personalmente sabéis lo importante que es el sentido práctico para mí: No creo en la titulitis ni en el pdfing (esos cursos que son archivos pdf y listo) para encontrar información sobre emprendimiento social y RSC tenéis el Google a vuestra disposición. Lo que yo quiero que consigamos juntos es trasladaros la información más relevante para nosotros los trabajadores sociales y lo más importante: conseguir entre todos las herramientas y la motivación para ponerlas en práctica en nuestro día a día.
Así que después de darle muchas vueltas la cosa que quedado así:
DENOMINACIÓN: Curso Online “Trabajo Social en la Empresa: Emprendimiento Social y Responsabilidad Social Corporativa”
OBJETIVOS:
– Conocer qué es el Desarrollo Sostenible y qué oportunidades laborales nos ofrece a los trabajadores sociales
– Ampliar la red de contactos profesionales
– Mejorar la empleabilidad de los asistentes
– Facilitar la creación de un proyecto propio de emprendimiento social, responsabilidad social empresarial o de empleabilidad.
– Incorporar conocimientos prácticos sobre las dos vertientes actuales en materia de Trabajo Social y Empresa: emprendimiento social y RSC.

CONTENIDOS:
Tema 1: El Desarrollo Sostenible: qué es y porqué está teniendo una gran importancia en el siglo XXI
Tema 2: El emprendimiento social: un proyecto social sostenible. Cómo proponer un proyecto de trabajo social a una empresa social o montar nuestra propia empresa.
Tema 3: La Responsabilidad Social de las Organizaciones: Administración Pública, Empresas y Sociedad Civil.
Tema 4. Trabajo Social, RSC y Empresa: promoviendo el cambio a nivel interno y externo
Tema 5. Gestión de la RSC en el Tercer Sector
Tema 6. Gestión de la RSC en Empresas de Dependencia
Tema 7. Proyecto de fin de curso: Temas a elegir: proyecto de empleabilidad, proyecto de emprendimiento o proyecto de gestión de la RSC.

METODOLOGÍA: Se utilizará activamente el foro, videos, temario en PDF y lecturas complementarias. Al final de cada tema habrá una actividad práctica que habrá que superar y finalmente un trabajo de fin de curso cuya temática podrá escogerse entre las 3 opciones existentes.
FECHA DE CELEBRACIÓN: Abril-Mayo
COSTE TOTAL: 60 € colegiados 90 € no colegiados
NUMERO MÁXIMO DE ALUMNOS: 25
ENTIDAD ORGANIZADORA: Colegio de Trabajo Social de Cádiz
APUNTARSE EN: gestiontscadiz@cgtrabajosocial.es

 

NOTA: Además, mis amigos de Trabajo Social por Internet me han dicho que puedo añadir al curso su capacitación de 4 horas sobre autoempleo en trabajo social, así que ya sabeis! ¡dos cursos por uno! ; )

Aqui os dejo la información en PDF:

Infocurso

cartel curso